Menos aplausos, más voto de castigo
EL PERIÓDICO ESPAÑOL El País y W Radio encargaron una encuesta a Enkoll sobre la popularidad de la presidenta tras año y medio al frente, así como también sobre las preferencias por Morena (en elecciones por diputados), entre otros puntos. Le adjudicaron a Sheinbaum una caída de siete puntos aduciendo las crisis de Sinaloa y Chihuahua que suena factible pero no necesariamente cierta. https://n9.cl/scsas
Pero eso no es lo interesante de los resultados. Quitemos el año y medio. Al observar el ritmo de las gráficas presentadas se observa que la popularidad de mayo del 2025 (83 %) a este mes, (68%) la caída en un año fue de 15 puntos, la desaprobación pasó de 15 a 27%, 12 puntos y el “No sabe”, de dos a cinco por ciento, una diferencia de tres puntos.
¿A dónde se fueron esos 15 puntos?, no se desvanecen pues por lo que vemos doce de ellos pasaron a la línea roja de la desaprobación y tres a la gris, de indecisos. El votante no está diciendo "voy a esperar a ver qué pasa"; establece: "ya no le creo y la repruebo". No se queda en la apatía ni en la duda, se cruza de inmediato a la acera de la oposición activa.
Enkoll ha sido proveedora del gobierno y de Morena en múltiples ocasiones para consumo interno y estudios de mercado gubernamentales. Su metodología es en vivienda, cara a cara con las bases populares, rigurosa y claro, sobre todo el levantamiento es en aquellas casas beneficiadas por los programas sociales lo cual despierta el sospechosismo, pero no le quita su característica profesional.
También checamos otras metodologías como las encuestas de El Financiero, la telefónica, que checa el pulso de las clases urbanas y la de CE Research cuyo levantamiento es automatizado y libre del sesgo del miedo. La medición de mayo del año pasado a este otorga un bajón a la popularidad de nueve puntos. La primera pasó de 77 a 68 % y la segunda de 78 a 69 %.
El aparato oficial saldrá corriendo a presumir ese 68 o 69 por ciento como un éxito rotundo, pero esa es la trampa de la foto fija. La verdad cruda de la película completa es que la presidenta no ha subido un solo punto; va a la baja. De hecho, ese 68% de Enkoll es su nivel más bajo registrado desde que inició su mandato. El porcentaje de aceptación sigue siendo alto para los estándares internacionales, sí, pero políticamente es un dique que se está agrietando.
El porcentaje de popularidad es bueno, más han querido justificar la caída a los puntos críticos de Sinaloa y Chihuahua lo cual es valedero, pero más cercano a la falsedad toda vez que el comportamiento durante un año demuestra que ese bajón ha sido sistemático lo cual nos lleva a considerar otras hipótesis sobre todo porque en todos los estudios de flaqueza gubernamental la estadística habla de puntos de acuerdo poblacional negativos relacionados con seguridad, medicinas y otros servicios en los que el gobierno de Sheinbaum, como el de AMLO, salieron reprobados.
Abundemos en las hipótesis no convencionales para papá gobierno:
Cuando el esquema de transferencias directas arrancó el sexenio pasado, la carga de agradecimiento moral y emocional hacia la figura de AMLO era altísima porque rompía con el viejo modelo de intermediarios. El beneficiario sentía que el dinero venía directamente del bolsillo del presidente.
Pero ahora la entrega bimestral ya no es una novedad sino parte de la rutina constitucional como derecho ganado. El ciudadano ya no siente que le debe lealtad o su opinión favorable a Sheinbaum por un dinero que considera legalmente suyo. Por lo tanto, al responder la encuesta en su vivienda, se siente con la libertad de castigar la falta de resultados en seguridad sin temor a que el beneficio condicione su respuesta, más en las otras dos metodologías.
Esto nos lleva a concluir que el capital emocional original era de AMLO, no de Sheinbaum. Ella heredó la maquinaria operativa, pero no la mística religiosa del "fundador". Para la base social, el depósito de la tarjeta del Bienestar ya es tan común como pagar la luz. Al normalizarse el recurso, este pierde su efecto anestésico frente a la realidad que, por cierto, las transferencias directas se han vuelto agua entre los dedos debido al costo de la vida.
Pero veamos el caso de Morena. Según Enkoll pasó de un 48 a 39%, cayó 9 puntos y el resto de los partidos no sobrepasan cada uno una aceptación de 12 % perenne, sin crecimiento. Es curioso, El Financiero para la Cámara de Diputados muestra una caída paralela también de 9 puntos (47% en 2025 a 38% hoy), y en el caso de CE Research pasó de un cómodo 45% en las fechas de su primer año a un 37% en este corte de mayo de 2026, 8 puntos.
En las tres encuestadoras la oposición se mantiene estancada en un 11 o 12% y los indecisos están migrando ligeramente hacia Movimiento Ciudadano como válvula de escape.
Por eso, la obsesión del aparato oficial por abarrotar a como dé lugar el Monumento a la Revolución (que es más fácil de llenar que el zócalo) y las plazas estatales este próximo 31 de mayo para el informe del año y medio de gestión de Sheinbaum que no es un asunto de orgullo, sino de estricta necesidad de control de daños. Le urge fabricar una fotografía de masas que logre tapar las grietas profundas que las metodologías serias ya dejaron al descubierto.
Al final, las pantallas gigantes en los estados medirán el tamaño del interés por escuchar ese informe a las diez de la mañana del domingo y dimensionarán realmente la popularidad de Sheinbaum sin necesidad de encuestadoras. ¿Usted piensa acudir con el calorón encima?
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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