Un buzón en la pared…

2021-09-22 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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ES COMÚN EN TODO gobierno principiante. Suelen envolver en una burbuja al gobernante y se vuelve difícil conversar con él, así sea para felicitarle. Y esto lo ha visto en muchas ocasiones Alfonso Durazo en su anterior vida como funcionario de otros niveles.

Por eso no me extrañó cuando Pancho Mitre --dirigente del Sindicato Democrático Independiente de Trabajadores del Estado--, hizo una manifestación y fue atendido personalmente fuera de palacio de Gobierno, por el gobernador.

Fue un claro mensaje de su estilo de gobierno, aunque adentro, los nuevos manejadores de la política no lo han captado aún. Por eso me dio pena ajena cuando los guardias de palacio no permitieron su ingreso al licenciado Salvador del Castillo.

También sentí algo de penita al enterarme del trato poco adecuado que le dieron a una dama como lo es Olga Armida Grijalva. Está bien, se equivocó, no le correspondía hacer el nombramiento del titular del Icatson del cual tuvo que dar marcha atrás a las horas, pues como órgano descentralizado corresponde al gobernador esa acción. Pero no merecía una regañada así.

Se siente que la demarcación del manejo del poder dentro de palacio no está estructurada adecuadamente pues se ve más poderoso el secretario particular por su cercanía con el preciso que el mismo secretario de Gobierno quien, se supone, es el segundo personaje con más poder pues el jefe de oficina aún no sabe con exactitud cuál es su papel en este juego de relaciones.

Ya se acomodarán las calabazas y se dividirán los territorios quedando las secretarías “duras”, (Seguridad, Trabajo, Contraloría, Salud) las que manejan la gobernabilidad, en manos de Álvaro Bracamonte y las otras, las “blandas”, (Economía, Turismo, Educación, Sedeson, Sagarhpa), les servirá de enlace con el gobernador, Rodolfo Castro Valdez.

Hay dos secretarías directamente ligadas al gobernador: Sidur y Hacienda con todo y tesorería. Allí nadie se mete. E indirecta y preponderantemente está el área de comunicación que con anterioridad manejaba la Secretaría Técnica y ahora, al parecer, también depende del Ejecutivo vía su secretario particular, Francisco Vásquez. Al menos es el modelo que reflejan hasta ahorita.

Por cierto, ahora le llaman Sistema Estatal de Comunicación Social a cargo de Edgar Sallard que es un enredo difícil de describir de momento. https://bit.ly/3lPM6QU De seguro aún están en la etapa de los nombramientos de los enlaces de las diferentes dependencias y su unión con los órganos comunicacionales de gobierno.

Eso sí, todos, salvo el gobernador si quiere, deberán de llegar a acuerdos de etiqueta:

Lo primero y básico es que, por más estresados, cansados o hartos que se encuentren, jamás deberán levantar la voz a nadie pues las piedritas en el buche de alguien indignado o molesto, logra en automático generar en enemigos de por vida o bien, excelentes informantes. Es una oficina, es un cargo pasajero y tarde o temprano se van a ir, llegaron para sumar, más que restar o dividir, aunque no lo crean.

Segundo, tal vez piensen que es su obligación, sobre todo del área encargada de la gobernanza, impedir a toda costa las manifestaciones fuera de palacio, pero olvidan el detalle de que es un problema inicial de comunicación y allí es cuando actúan los operadores políticos, aquellos que analizan los diferentes movimientos y se convierten en enlaces entre los quejosos y quienes pueden solucionar la problemática que les aqueja. Si no los tienen, deben formarlos o bien, contratar a quienes hacen ese tipo de tareas.

En tercer término, se debe abrir un canal de comunicación directo con el gobernador. En tiempos del hoy no querido Manlio Fabio Beltrones, había en su oficina al interior de palacio, una persona que estaba a cargo de recoger y entregarle todas las cartas que le enviaba la gente vía personal o por correspondencia. Hoy a lo mejor, lo más útil sería abrir un correo electrónico exclusivamente para ese fin.

Lo mejor de todo es que Beltrones atendía las misivas, al menos soy testigo de cómo actuó con amigos míos quienes le solicitaban desde becas para sus hijos hasta atención a un familiar enfermo. Nunca escuché una queja al respecto y canalizaba esas inquietudes.

En cuarto, si bien es cierto que los guardias de la puerta de palacio debieron de haber recibido órdenes de ser más estrictos a la hora de dejar pasar a personas al interior, lo cual saben cumplir a la perfección, verdadero también es el hecho de que, de alguna manera, el gobernador debería de colocar por fuera un buzón para que la gente de estratos que no cuentan con internet –o quien guste--, le pueda hacer llegar un comunicado. Que esté allí, pegado a la pared y de seguro no será vandalizado porque los guardias de la puerta están las 24 horas.

Así, mientras surge el manual de comunicación interna entre funcionarios sobre lo que se debe o no hacer, por lo menos el problema del intercambio informativo con el exterior tendrá un cauce por el cual será conducido y no habrá que esperar sorpresas para que sus amigos y enemigos que quieran tener contacto con él, deban “cazarlo” en algún evento o actividad o bien, que anden averiguando su agenda del día.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…

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