Vuelta a la hoja

2021-06-08 | Samuel Valenzuela | Columna
6336435970_e82257563d_b

ENTRETELONES, POR SAMUEL VALENZUELA O.

Según el teórico político francés Joseph de Maistre, cada pueblo tiene el gobierno que se merece, aunque como bien lo modernizó el también intelectual galo, André Malraux, no es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen.

Bendita la democracia, que en nuestro país permite plasmar ese parecido de las mayorías en quienes nos gobiernan, que nos guste o no, es lo que mandata el voto que se ejerce cada tres y seis años, cuando en las urnas se diseñan los rasgos de quienes asumirán presidencias municipales, diputaciones locales y federales, así como gubernaturas.

Pues este trámite se realizó el pasado domingo y las mayorías de este país y de Sonora plasmaron sus rasgos en quienes en los próximos años desempeñarán funciones ejecutivas en municipios y Estados, así como en instancias legislativas locales y federales, con todas las consecuencias que ello conlleva, con la esperanza de que sean positivas para la sociedad en su conjunto, sin importar el sentido de sus votos.

De eso se trata la democracia; se gana y se pierde y concluidas las contiendas viene la suma todos a partir que las victorias y las derrotas no son para siempre, quedando en lo inmediato ir a lo que sigue que para unos corresponde emprender políticas públicas para beneficio de todas y todos y lo otros asumirse contralores responsables sin estorbar buenos actos de gobierno.

Así las cosas, este domingo la mayoría de los sonorenses dijeron en las urnas a quien se parecen, en el marco de una jornada electoral cuyas tendencias marcan un parteaguas histórico, al concretarse la tercera alternancia en la gubernatura en los últimos 12 años, resultado de una elección atípica por lo extraño del voto diferenciado en algunas jurisdicciones distritales y municipales, respecto a la elección a la gubernatura.

Incontrovertible y contundente el triunfo de Alfonso Durazo Montaño en la principal posición en disputa, quedando pendiente diseccionar como esa decisión democrática mayoritaria fue inducida por el permanente y abierto activismo presidencial durante la veda electoral, la masiva compra de votos en segmentos pobres de la entidad, cooptación de funcionarios de casilla y demás, pero que ante la gran ventaja sobre Ernesto Gándara Camou, hay quienes aseguran que no hay mucho que alegar.

En ese sentido, la mayoría del electorado estatal emitió su veredicto y en una sociedad democrática hay que acatar ese mandato popular que arroja el cómputo del 100 por ciento de las actas de casilla, quedándonos la desagradable experiencia de que esa mayoría no haya valorado el perfil y propuestas de nuestro amigo “El Borrego”, ahora víctima de una apabullante operación electoral de Estado.

La elección en Hermosillo es todo un caso. La Alianza Va Por Sonora integrada por el PRI, PAN y el PRD ganó tres distritos electorales de mayoría y una jurisdicción federal, así como la presidencia municipal, posiciones que ganó Morena y aliados en la elección del 2018.

Sí, al cierre del PREP, las tendencias favorecían de forma irreversible a Elly Sallard por sobre Bernardeth Ruiz en el VI distrito; Karina Zárate gana a Armando Moreno Soto en el IX, y Alejandra López Noriega se impuso a Alma Limón en el X, en tanto que Kitty Gutiérrez superó a Wendy Briceño en el 05 distrito electoral federal.

Además, por la vía de la representación proporcional, de seguro serán parte de la próxima legislatura local Natalia Rivera y Ernesto de Lucas, además de Ana Luisa Valdez y Rodolfo Jordán, más los tres que aporte el PAN y uno más del PRD, en lo que significa una recomposición en la correlación de fuerzas en el Poder Legislativo de la entidad.

Aunque con una Célida López Cárdenas ejerciendo su sacrosanto derecho al pataleo, todo está dicho en las urnas y Antonio Astiazarán será presidente del municipio de Hermosillo, en el marco de un resultado nunca previsto por sesudos analistas, quienes ubicaban a la señora como la carta más fuerte de Morena y que incluso cargaba al resto de la fórmula, incluido a Durazo Montaño, quien en la elección por la gubernatura sacó más votos que su principal adversario.

Astiazarán Gutiérrez puede perfilarse como excepcional alcalde y si bien su triunfo con la combinación de la derrota de “El Borrego”, nos deja un sabor agridulce, representa un suspiro de alivio para los agobiados hermosillenses, quienes además tendrán al menos aliados en el Congreso del Estado y una en San Lázaro, ventajas que carecimos los casi tres años pasados.

Alejandra López Noriega, Ely Sallard, Kitty Gutiérrez y Karina Zárate

La de Puerto Peñasco anda como la muñeca fea y exige un conteo de voto por voto casilla por casilla cuando la diferencia es de casi 10 mil votos respecto a Toño Astiazarán, que si se aplica tal criterio, el IEES deberá hacer dicho recuento en el distrito V de Nogales, donde la candidata de Morena Lucía Méndez Vega a penas gana por 356 votos a José Armando Gutiérrez, postulado por la Alianza, o en el 4 de Caborca, donde María Alicia Gaytán solo saca 392 votos al aliancista Daniel Salazar.

Los resultados en Cajeme también son todo un caso, ya que dieron al traste a todos los análisis y encuestas, con un Javier Lamarque que emergió con aplastante victoria, dejando en el segundo lugar al candidato independiente Rodrigo Bours y en lejano tercer lugar a Anabel Acosta, postulada por la Alianza Va Por Sonora, además de ganar Morena las tres diputaciones locales y la federal.

A excepción de Hermosillo y Puerto Peñasco, Morena se impuso en los municipios más poblados de la entidad y en varios de la zona rural para sumar 22 alcaldías, contra 21 de la Alianza Va Por Sonora, dándonos especial gusto el que en el caso de Yécora haya sido reelecta Yadira Espinoza.

Desde nuestra perspectiva, por supuesto que estamos decepcionados porque no ganó “El Borrego” y aún más decepcionados porque por rumbos de los triunfadores abundan quienes simulan un progresismo, presumen ser liberales y hasta de izquierda cuando sus trayectorias y perfiles señalan todo lo contrario y sobre todo que se haya votado en favor de la incertidumbre y de un perfil que arrastra sobradas pruebas de incompetencia.

Y no, no nos asusta lo que venga, porque si pudimos sobrevivir en nuestro ejercicio profesional al sexenio de Guillermo Padrés, también lo haremos con Durazo Montaño.

Pues a darle la vuelta a la hoja y a seguir pendientes para quienes asuman sus responsabilidades en septiembre próximo hagan bien su trabajo, quedando la incertidumbre respecto a las consecuencias que podrían devenir para la entidad si se imponen políticas públicas que han resultado un fiasco a nivel federal y si se traslapa la estrategia de confrontación clasista que con tanto fervor se promueve desde Palacio Nacional.

Por cierto, López Obrador también debe traer un sabor agridulce frente a los resultados de la elección del domingo, ya que si bien su partido ganó la mayoría de las gubernaturas, Morena y sus aliados se desplomaron en las elecciones del domingo en Ciudad de México, bastión tradicional de la izquierda, al ganar sólo en siete de las 16 alcaldías que forman la capital del país.

Y lo más importante, de acuerdo al PREP del INE, respecto a la elección del 2018 cuando Morena tuvo 30 millones de votos, en la del domingo logró 16 millones, en un espectacular bajón que lo deja sin la mayoría calificada requerida para reformas constitucionales, y además, sin los votos del Verde ni siquiera alcanza la mayoría simple en San Lázaro, y sabiendo como se las gastan esos presuntos ecologistas, eso debe ser muy preocupante para López Obrador.

En este espectro nacional, la buena noticia es que los partidos creados por Morena para pulverizar el voto opositor, Fuerza Por México, PES y RSP, pierden su registro a nivel nacional y más grave para ellos, los oportunistas del Verde se convierten en la bisagra, ya que como decíamos, sin ellos el partido oficial no logra la mayoría simple.

En fin, muchas cosas pasaron este domingo, entre otras está que el caprichoso electorado sonorense no sabe de paridad de género, ya que sólo eligió a 17 alcaldesas, 10 municipios menos que en el proceso electoral anterior.

Pues a darle la vuelta a la hoja y asumir el veredicto popular sin mayores retobos, que ya habrá oportunidad de ir por el desquite dentro de tres años.