Centenario de Julio Scherer y 50 años de Proceso: el periodismo que incomoda al poder
Julio Scherer García transformó el periodismo mexicano en un oficio que documentó los abusos del poder, por ello sus aniversarios reavivan la discusión sobre el papel que la prensa desempeña en México.
Proceso
Por Rodrigo Hernández López
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Proceso se prepara para un año cargado de simbolismo: se cumplen 11 años del fallecimiento de su fundador, Julio Scherer García. Este aniversario marca el inicio de una serie de conmemoraciones que incluyen el centenario de su nacimiento en abril y el medio siglo de vida de la revista en noviembre.Scherer García, considerado por expertos y colegas como el periodista más importante de la segunda mitad del siglo XX en México, pasó una vida desafiando al poder. Su trayectoria, marcada por la crítica constante, transformó el ejercicio del periodismo en el país.Inició su carrera en el diario Excélsior, donde llegó como mensajero en 1946 y ascendió hasta convertirse en director general entre 1968 y 1976. Durante su gestión, el periódico se convirtió en un espacio de crítica aguda al gobierno priista, lo que provocó un golpe orquestado por el presidente Luis Echeverría Álvarez en julio de 1976.Su trayectoria estuvo definida por el desafío constante a las estructuras de la política, la defensa de la libertad de expresión y la convicción de que el periodismo debía incomodar, cuestionar y documentar los abusos del poder. Bajo su dirección, primero en Excélsior y después en Proceso, se consolidó una generación de periodistas que hicieron de la investigación rigurosa y el análisis su principal herramienta.A lo largo de estas cinco décadas la revista ha documentado escándalos de corrupción, violaciones a derechos humanos, abusos y conflictos políticos que han marcado la historia reciente del país.Su legado ha sido objeto de estudio de tesis en la UNAM: "La revista Proceso y Julio Scherer Garcia, un caso sui géneris en la historia del periodismo mexicano de la segunda mitad del siglo XX", de Gustavo Mota Leyva; "El hombre y su contexto: relaciones de poder entre la prensa y el gobierno", de Gerardo Vargas Pasaye, y "La representación mediática del narcotráfico como acontecimiento periodístico", de Jorge Armando Díaz García.Las conmemoraciones que confluyen este año colocan nuevamente en el centro del debate el papel del periodismo en la vida pública de México. Basta recordar que expertos en seguridad cuestionan la validez de las estadísticas oficiales de homicidios, argumentando "serias fallas técnicas" que ocultan la realidad de un país donde el periodismo sigue siendo un oficio de riesgo.Scherer García entendió que el formato semanal era insuficiente para contener la profundidad de sus hallazgos. Su bibliografía, compuesta por más de una veintena de títulos, constituye una radiografía implacable de la condición humana y el sistema político.Sus libros se dividieron en ejes temáticos y no sólo reportó la historia de México, la escribió con una prosa que el dramaturgo Vicente Leñero describió como frases talladas en marfil, elevando el periodismo a la categoría de literatura de no ficción.En libros como Los presidentes (1986) y Salinas y su imperio (1997), utilizó sus encuentros personales con mandatarios para diseccionar la psicología del autoritarismo. Con obras como Cárceles (1998) y Máxima seguridad (2001), se sumergió en el sistema penitenciario, dándole voz a quienes el poder prefería mantener en el silencio.En El poder: historias de familia (1990) y La pareja (2005) reveló cómo los lazos afectivos y familiares de los gobernantes impactan directamente en la política nacional.Póstumamente, en 2024, se publicó Periodismo para la historia (Antología), una recopilación de sus mejores textos desde 1948 hasta 2015, que incluye notas, entrevistas, crónicas y reportajes, destacando su evolución profesional y su compromiso ético con la verdad.Foto: Ulises Castellanos

