Entre las trincheras electorales (I)
Hubo, en la historia moderna de Sonora, una campaña política en la que convergieron los cinco motores que la llevaron al éxito. Fue la de Claudia Pavlovich vs Javier Gándara que no pudo quitarse la sombra negra del padrecismo, su principal enemigo.
Fue posible observar entonces la ubicación exacta de un enemigo común y el manejo de una narrativa de supervivencia como sociedad pues vimos cómo el padrecismo se robó el patrimonio sonorense y destruyó años de imagen positiva del PAN como ahora pretende hacerlo de nuevo al apoderarse de MC.
Un enemigo común moviliza el instinto de defensa, amplía el sentido de pertenencia y orgullo de identidad otorgando a sus operadores de símbolos potentes, mística, un código de honor que empuja por la ventana la posibilidad de una traición y coloca la dignidad como bandera de unidad. En esa lucha a Natalia Rivera le tocó impregnarse de esas fases vivenciales y redirigir adecuadamente las fuerzas para un mejor aprovechamiento de los esfuerzos desde la coordinación general de campaña de Claudia.
Esto es lo que no saben los jefes de MC que la dejaron ir y luego pensaron que con un hueso –diputación pluri--, sería posible retenerla. Por eso Natalia habló de congruencia. Si fue una de las ideólogas contra el padrecismo, ¿cómo creen que de buenas a primeras iba a darse un balazo en el pie? Insisto, nadie traiciona a su tribu cuando en ella reside su dignidad.
En el caso de Toño Astiazarán, cuenta con tres tipos de contrincantes: los padrecistas vía MC, los morenistas que aún no definen sus fortalezas y la indiferencia generalizada de los sonorenses. A Toño le falta reconvertir y generar una causa en un bastión trascendente. En tiempos de Claudia el mensaje y el apremio antipadrecista fue, “si siguen estos en el poder se van a robar lo poco que están dejando”. Y la población lo entendió.
Por esa razón es importante que un operador entienda que por trabajar el sueldo desgasta, pero por luchar por un legado, inspira. Y es que su labor diaria no es repartir propaganda, sino corregir el rumbo de su comunidad.
No he visto, como se lo dije en una ocasión a los del partido Somos, que abran la puerta para que el mayor número de personas se unan a una causa. Con Toño se podrá alegar que van más de cincuenta organizaciones civiles, pero le falta, insisto, un mecanismo para el ingreso individual e incrustar un hombro más a su “Sonora con Todo”.
Otra bronca vivencial en las campañas son la simulación y la weba por hacer las cosas, aun y cuando se pague por esa acción. Esto ocurre porque el eslabón se siente anónimo. Debe imponerse un programa de cohesión por confianza radical mediante el cual se conforman células horizontales entre las cuales se mantenga una presión de mutuo compromiso para alejar el espacio de la comodidad. ¿Suena complicado?, Lo es, sobre todo porque una campaña política está alejada de una de ventas, religiosa o deportiva.
Sin embargo, anote un factor de unión tangible que amarra todos los eslabones: la convicción de una victoria inevitable. Es el motor de la fe operativa, el quinto motor que inyecta la constante de mística triunfadora a través de micro victorias cotidianas. Ningún ejército humano marcha al matadero por una causa gris. Cuando la raza respira en el ambiente que el triunfo es alcanzable, tangible, el desaliento desaparece y la disciplina se vuelve inquebrantable.
Esto lo vivió Natalia y el equipo de priistas de entonces que estaban con Claudia, que, por cierto, el ser mujer no fue su mayor fortaleza, tema que posiblemente trataremos en su momento y que ahora acompañan a Toño en la organización de su campaña. Pero tienen un problema: No saben cómo detonar los cinco motores al mismo tiempo. O al menos no he visto que los detonen.
Es cierto, hay toda una campaña externa que un apropiado equipo de mercadotecnia desarrolla, pero ese no es el tema. No se trata de encumbrar la “H” pues no hay recepción mental adecuada en el resto de los municipios, tampoco de fortalecer la imagen de Toño a través de las obras, lo cual sirve para Hermosillo que le puede dar buenos dividendos, pero ¿y el resto del Estado?
El tributo principal de Toño no es su capacidad de gestión, sino de encontrar y mejorar soluciones adecuadas a problemáticas actuales y futuras. Pero aún no veo esa narrativa en sus mensajes con todo y que predica con el ejemplo y se supone que la gente lo debe de intuir por simple lógica. Parece que a sus asesores les hace falta leer mi libro de cabecera de Gustav Le Bon, “Sicología de las masas”. https://n9.cl/nw66u0
Siento que hay temor a lo desconocido en el equipo de campaña de Toño razón por la cual no abren la puerta de adherencia de par en par, debe haber alguien que se opone pues no encuentra la cuadratura al círculo de qué hacer con la cantidad de gente que ingrese a esta lucha o bien, piensa en los tiempos debidos, lo cual per se es un error organizacional pues el apoderamiento de conciencias actúa desde hace años con una fuerza dominantemente morenista.
Me gusta esta columna como ejercicio dominguero. Luego trataremos otros temas sobre factores que limitan a los comités de campaña como el exceso de burocracia, alta de indicadores y sus mediciones, el cómo conformar un ritmo de trabajo y en qué momento su ausencia se convierte en un peligro si no se logran establecer parámetros y un largo etcétera, pero con ejemplos y nombres sobre aciertos y desaciertos en la toma de decisiones en el hoy y ahora.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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