T-MEC: La soga corta de Trump
Ya se veía venir que Trump no firmaría el T-MEC por los siguientes 16 años por más que México y Canadá quieran que se signe. En consecuencia, se negociará cada año hasta llegar a una década cuando se finiquite este tratado comercial.
Esta decisión les pega directamente a las empresas contextualizadas bajo el nearshoring que entrarán en pausa pues sus inversiones son de largo plazo. La incertidumbre pega más a México que incluso el incremento de aranceles que, en caso dado, serían reglas del juego puestas sobre la mesa, pero un tratamiento anual de los criterios comerciales incrementa el riesgo país sin necesidad de certificaciones ex profeso.
Hay que recordar que el diseñador de esta trampa llamada "cláusula de revisión de los seis años" fue del propio Donald Trump en su primer mandato. Lo irónico es que el encargado de abrirle la puerta y validarla en 2018 fue AMLO, el eterno luchador contra el TLCAN de 1994 al que acusaba de estar diseñado para entregar la soberanía nacional. El político que odiaba el libre comercio terminó amarrando a México a un contrato con letras chiquitas... esas que hoy se vuelven vigentes.
Habrá quienes piensen con optimismo que México y Canadá harán frente común firmando el acuerdo, pero al helado país se exporta el tres por ciento y a EU el 80% de la producción. Por ahí no es. Además, seamos realistas: Canadá no va a meter las manos al fuego por nosotros; si las cosas se ponen color de hormiga con Trump, los de Ottawa van a salvar su pellejo primero.
El panorama inmediato para lo que resta del 2026 no es un colapso ni el cierre de la frontera; es una guerra de desgaste. La Oficina del Representante Comercial, liderada por Jamieson Greer, ya pactó con Marcelo Ebrard una tercera ronda de negociaciones bilaterales presenciales en la CDMX para la semana del 20 de julio.
Busca Trump que se implemente una triple tenaza económica:
Primero.- México nunca hizo caso, en tantos años de tratado, al llamado Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida que busca que los sindicalizados de este lado obtengan beneficios parecidos a sus similares del otro, sobre todo en sueldos y prestaciones. Pero esto no por buena gente ni por defensa de derechos humanos en Washington, sino porque acá se ofrece como un incentivo el pago de salarios menores para capitalizar inversiones lo cual golpea directamente a sus pares gringos al colocar esto como activo en su producción, reducir sus costos y generar una competencia desleal en tierra gringa.
Hoy, esa omisión mexicana se convierte en un arma: EU ya empezó a usar las quejas laborales en plantas mexicanas (como las recientes inspecciones en el sector de autopartes) no solo para defender sindicatos, sino para frenar exportaciones de inmediato. Se espera un aluvión de paneles laborales en este segundo semestre para asfixiar cadenas de suministro específicas.
Segundo.- Buscarán, como lo intentó infructuosamente durante su primer período, que México incremente al 82.5% (materiales, piezas, rines, motores y mano de obra) a fuerza en Norteamérica, dejando que solo un cachito del 17.5% venga de otros países (como chips de Taiwán o tecnología de Alemania). De ese 82.5%, Trump exige que el 50% de todo el carro completo sea estrictamente hecho en su país (con acero gringo, ingenieros gringos y mano de obra gringa). Si una empresa en Hermosillo no cumple con esa matemática forzada, el carro pagará aranceles. Así es como planea llevarse las fábricas de regreso a su país sin necesidad de cerrar la frontera.
Y tercero. - Trump exigirá que nuestro país demuestre de inmediato un control estricto sobre el acero, aluminio y componentes eléctricos que entran por puertos como Manzanillo o Lázaro Cárdenas. Washington quiere que México ponga aranceles espejo a China ya, antes de que termine el año, bajo la amenaza de que cualquier retraso afectará la revisión anual de 2027.
Bajo estas medidas vamos a observar también en consecuencia la fluctuación del "superpeso", que perderá su estabilidad de manera natural conforme a los mercados y políticas dictadas desde Washington o twitters de Trump cuyo comportamiento no salvará la narrativa política de Sheinbaum. Veremos una banda de flotación bastante "nerviosa" de sube y baja.
Al final, tenía razón Sheinbaum cuando decía que el actuar del gobierno de EU —sin nunca mencionar o culpar directamente a Trump del golpeteo contra personajes mexicanos— tenía como origen las elecciones internas de noviembre, pues el partido republicano requiere un espectáculo de mano dura para ganar más votos.
Por ello, el guion para agosto, septiembre y octubre ya está escrito: un goteo constante y a cuentagotas de filtraciones mediáticas y expedientes desde agencias gringas como la DEA, apuntando directo a la línea de flotación de personajes clave del morenismo.
Es el descrédito político, incluyendo al partido Morena, utilizado como estrategia de ablandamiento comercial y gasolina electoral para los republicanos. En este casino de la incertidumbre anualizada, la casa siempre gana. La 4T acusará de su eterno fracaso y tendrá en Trump a su villano favorito, por más que lo niegue la presidenta.
Pero este problemón poco importa pues México pasó a octavos de final.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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