Lecciones de Hungría para México

2026-04-14 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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VIKTOR ORBÁN fue primer ministro de Hungría durante 20 años, 16 de los cuales fue de manera ininterrumpida hasta este domingo que perdió la elección presidencial frente a Péter Magyar, un abogado de 45 años, renegado del sistema.

Orbán tenía casi todo el control:

Un legislativo mayoritario que le permitió cambiar la Constitución a su antojo, se apropió del poder judicial, coptó mediante programas sociales a los adultos mayores conformando su “voto duro”, despotricó contra los opositores que tachó de “traidores a la patria”, defendió la soberanía sobre todo energética.

Controló el 90% de la prensa clásica –prensa escrita, radio y TV--, impuso su realidad como país con lo publicado y su programa semanal, borró todos los contrapesos alegando que no servían y eran costosos, creó una casta empresarial leal, argumentó la existencia de “mafias del poder”, separó a la sociedad en buenos contra malos, en las encuestas siempre salía con ochenta por ciento de aprobación y un buen rechazo a sus acciones como gobierno, entre otros puntos.

Dato curioso: Hungría se ha convertido en el principal "laboratorio" académico para estudiar el estilo de liderazgo de AMLO y de otros líderes similares bajo la óptica de la "democracia iliberal". Hay tesis doctorales sobre las mañaneras. Political Capital (un prestigioso centro de análisis en Budapest) y académicos de la Universidad Centroeuropea (CEU) han publicado diversos artículos y estudios comparativos.

Se aclaran las diferencias:

Orbán podía pelear con Bruselas porque Hungría es pequeña y "chantajeaba" a la UE. México está encadenado a EU y Canadá sobre todo con el T-MEC. En Hungría, el poder es civil y burocrático, en México, el peso que han ganado las Fuerzas Armadas en la economía y la infraestructura crea un actor político importante.

Y a su vez, mientras allá son 10 millones y muy homogéneo, acá con 130 millones de mexicanos hay regiones que operan bajo logísticas distintas –sin olvidar la narcopolítica como factor de poder real--, por lo que controlar la “realidad” del país es infinitamente más difícil que controlar la de Hungría.

Entonces ¿porqué Orban perdió su cargo con una diferencia de 16 puntos (54% vs 38%) y el legislativo 138 escaños --super mayoría--, vs 54 más 7 de otro partido minoritario conformando el parlamento con 199 representantes?

La amalgama de factores que derrocaron a Orbán giran en torno a las siguientes diez vertientes:

1.- La votación general fue del 78% (inédito) donde los jóvenes entre 18 y 30 años hicieron la diferencia con un 82% de participación de este bloque donde 6 de cada 10 rechazaron a Orbán. Dato: de aquellos con edad de entre 18 y 21 años (primerizos) la ventaja fue de 4 a 1.

2.- El nuevo partido en el poder nació hace seis años que pasaba desapercibido, pero emergió desde el 2024 con el apoyo financiero de empresarios (algo similar a Morena en su momento y con otro tipo de apoyo financiero) que se fortaleció con la lucha de los jóvenes integrantes de la Generación Z y Milenios con sus constantes manifestaciones anti gobierno que aglutinaban a miles.

3.- Fueron los jóvenes en su mayoría de 25 años quienes realizaron una evangelización casa por casa y de reeducación de los abuelos beneficiados de los programas sociales mostrando la realidad vía celulares, quienes extendieron la llama de una oposición nueva que como en México la tradicional siempre estuvo apagada.

4.- El modelo comunicacional de Orbán amplió la burbuja entre la imposición de su narrativa y la realidad del país de tal forma que campañas naturales como llevar papel sanitario a los hospitales nunca dejaron de estar presentes como tendencia, asimismo el fracaso del sistema en salud, educación y economía fue una constante explotada en redes sociales pero alejada de los medios dominados por el Estado y que permitían la alta aceptación del hoy ex primer ministro en las encuestas.

5.- No fue una lucha entre izquierdas o derechas, sino de generación de percepciones pues el candidato ganador surgió del sistema generado por Orbán pero luego renunció e hizo ver la podredumbre de corrupción que imperaba como su verdad disruptiva con mayor aceptación.

6.- El discurso de campaña del hoy ganador giró en torno a una lucha constante contra la corrupción empezando por el poder judicial, con una política exterior más amigable con Europa sin los choques constante de Orbán que los culpaba de todo lo que no funcionaba, también buscando acercar a la Iniciativa Privada para mejorar al país y promocionando el retorno a Hungría de los más de 600 mil jóvenes que han emigrado ante la falta de oportunidades.

7.- El triunfo de la oposición no habría sido posible sin la deserción de figuras clave que, tras años de operar dentro del sistema, decidieron romper el silencio. Estas "gargantas profundas" no solo aportaron información sobre la corrupción interna, sino que validaron las críticas de la calle. En un sistema cerrado, la mayor amenaza no viene de la oposición externa, sino de aquellos que, conociendo los secretos del poder, deciden que el costo de la lealtad es más alto que el de la traición.

8.- La "Injerencia afectiva" de Orbán se desgastó por sus mensajes más lentos y anacrónicos al utilizar medios tradicionales que poco chance tuvieron ante el manejo de redes sociales –la verdadera “injerencia efectiva”—que desbarataban con sus memes el respeto al líder supremo.

9.- A quienes manejaban el sistema se le agotó la soberanía ideológica y su narrativa frente a la realidad del bolsillo al aumentar el costo de la vida, el deterioro de los servicios básicos y la falta de mantenimiento de la infraestructura nacional.

10.- Al paso del tiempo, la nueva generación de apoyadores de Orbán buscaban su supervivencia y crecimiento político provocando fisuras en su partido debilitando la lealtad institucional y que hoy buscan puentes para “negociar” con los nuevos sustentadores del poder. Su proceder llevará a que el primer ajusticiado del nuevo régimen sea el propio ex primer ministro y ya entrados, su círculo más cercano.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…                                                                                                                                                                                                                                  
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