Sheinbaum: en jaque de doble filo
LA PRESIDENTA SHEINBAUM está en jaque. Tal vez por ello se notó en la mañanera de ayer cierto temblorcillo en su rostro cuando criticó a la ONU de ser rebasada por países con mayor poderío bélico, sin mencionar a Estados Unidos, por supuesto.
Pero más allá de su narrativa de la política exterior mexicana coligada a la paz y a la autodeterminación de los pueblos, tratando de zafarse de los compromisos propios como país al declarar EU el nuevo orden como Economía de Guerra, se notó que el tema apenas lo empezó a mascar, pero no saben cómo tratarlo para que no se vea como sumisión individual o entrega de la soberanía nacional.
Entrar en una economía de guerra significa que Estados Unidos dejará de ver a México solo como un "socio comercial" para verlo como una "extensión de su base industrial de defensa". En este escenario, con el conflicto contra Irán escalando, los requerimientos se vuelven mandatos de seguridad nacional.
Entre los nuevos mandatos del gobierno estadunidense figuran acciones primordiales a cumplir legalmente como la "Cláusula de Prioridad" (Defense Production Act) en México que obligará a empresas estadounidenses a priorizar pedidos militares.
EU necesita de las líneas de producción de las maquiladoras en el norte del país que fabrican arneses eléctricos o chips para autos civiles deben, por orden de sus matrices., reconfigurarse para fabricar componentes de drones, misiles o vehículos blindados. Lo veremos en Hermosillo con la planta Ford en su momento.
A su vez van a prohibir la exportación a “terceros”, en el caso de México tiene prohibido vender insumos críticos (como el cobre o litio) a países que EU considere "no alineados" o que puedan revenderlos a adversarios.
Las peticiones gringas también impactarán en el origen, haciendo una “limpieza” de la cadena de suministro (Anti-China/Anti-Irán/Anti-Rusia) implementando una trazabilidad total de cada componente de los productos hechos en México en lo que los analistas llaman "Aislamiento de la Manzana Norteamericana".
También se exigirá que las aduanas y puertos mexicanos utilicen software y hardware estadounidense para evitar el espionaje o sabotaje digital de las cadenas de suministro bélicas.
Con el Estrecho de Ormuz bloqueado y el crudo mexicano rozando los 80-90 dólares, EU no pide, exige que México priorice el envío de crudo pesado a las refinerías de Texas por sobre sus ventas a Europa o Asia, para garantizar el combustible de la maquinaria de guerra estadounidense. Le llaman “Seguridad energética solidaria”, ya ve como son los gringos con el bautizo de sus acciones.
Asimismo, Washington exige el uso de espacios aéreos y puertos mexicanos para que naves militares utilicen puertos como Manzanillo o Veracruz para reabastecimiento logístico hacia el Atlántico o Pacífico.
Se reforzará el intercambio de inteligencia financiera bajo el bloqueo inmediato de cuentas en México que tengan la menor sospecha de conexión con el financiamiento de grupos pro-iraníes o redes de lavado que alimenten la inestabilidad regional.
Llama la atención que al ser México no solamente un socio, sino un cómplice bélico, la petición estadunidense sea que el gobierno de la 4T deje de “subsidiar” la gasolina con recursos del ISR que podrían usarse en seguridad fronteriza.
Se estima que México gastará cerca de 470 mil millones de pesos en estímulos a combustibles este 2026. EU exige que una parte sustancial de ese monto se redirija a la compra de tecnología de vigilancia estadounidense, al despliegue permanente de la Guardia Nacional en la frontera sur y norte bajo estándares del Pentágono y realización de operaciones de "limpieza" en puertos como Manzanillo para evitar infiltración iraní o china.
Es el "elefante en la habitación" pues si Sheinbaum quita el subsidio para complacer a Trump, la inflación en México se dispara, el transporte sube y su popularidad cae estrepitosamente justo cuando quiere pasar la reforma electoral, que, por cierto, su presentación fue detenida y tal vez mucho tuvo que ver la presión de Washington que requiere un país estable en estos momentos bélicos.
El nuevo modelo fiscal busca que tanto el ISR de EU y de México se estandaricen para eliminar la fricción fronteriza. Esto permite que una pieza de un misil cruce la frontera cinco veces durante su fabricación sin que los contadores se vuelvan locos con doble tributación o créditos fiscales disparatados.
Por otra parte, la visión de EU establece que el uso del ISR para gasto social en el caso de México, choca con la realidad que busca de que México sea su "Caja Chica Industrial" pues cada peso destinado a los programas de bienestar es visto por Washington como un peso menos para la defensa del bloque.
Los impactos que sufrirá la soberanía de México con los requerimientos de EU es que con su prioridad bélica se cierren fábricas de civiles aumentando el desempleo local, luego con ese filtro anti-China habrá ruptura de acuerdos de inversión con Asia y la petición de vigilancia portuaria permitirá la presencia de tropas o personal de Estados Unidos en suelo azteca.
Al final, el temblor en el rostro de la Presidenta no es una falla de salud, sino el sismo de una soberanía que se resquebraja. México ha descubierto que en la 'Economía de Guerra' de Trump, no se es socio por invitación, sino por inventario. Mientras Palacio Nacional intenta rescatar la narrativa de la paz en la ONU, el Pentágono ya ha pasado lista de nuestras aduanas, nuestro litio y nuestras fábricas.
El jaque de Sheinbaum es de doble filo: o entrega el subsidio a la gasolina para financiar la vigilancia gringa, o entrega la estabilidad social a cambio de una soberanía que, en 2026, ya no parece ser más que un recuerdo impreso en los libros de texto.
La 4T ha pasado de la 'Austeridad Republicana' a la 'Logística Bélica' sin escalas. EU ya no pide tratados sino suministros, Cuando la Ford de Hermosillo deje de armar carros para armar blindados, México habrá cruzado el Rubicón: dejará de ser el vecino incómodo para convertirse en la retaguardia útil y la presidenta lo sabe, pero aun no sabe cómo transmitirlo al pueblo bueno y sabio sin perder la popularidad en sus encuestas.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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