UES y UNISON: silencio cómplice

2026-02-09 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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ES INHUMANO EL MANEJO informativo que le dan a la desaparición de siete mineros de Hermosillo egresados tanto del Departamento de Geología y de Ingeniería Civil y Minas de la Unison, así como de ingeniería en Geociencias de la Universidad Estatal de Sonora. (UES).

Todo es por goteo. Las madres buscadoras de Sonora manejan que encontraron un cementerio con más de una veintena de cuerpos. Desgraciadamente se han identificado algunos de los mineros hermosillenses.

Quiere, el gobierno federal envuelto en ese raro manejo y acuerdo de explotación de minerales críticos que estableció con Estados Unidos, no levantar olas, que no se haga un escándalo internacional para reducir la gestión de daños. México no puede permitirse que el mundo vea que esas zonas de extracción están bajo control total del narco.

Tal vez por eso ni la Unison ni la UES han publicado esquelas por el asesinato de sus egresados. Van a sacrificar su transparencia y luto para mantener la ficción de zonas mineras seguras. Es altamente probable que Sheinbaum establezca en su mañanera el guion informativo que viviremos esta semana. Dará la “línea oficial” sobre este caso para desmantelar cualquier rebelión estudiantil que pudiera generar más ruido.

Veamos.

El jueves 23 de enero, un comando armado interceptó a los mineros en el campamento de la empresa CICAR (que servía a la minera canadiense Vizsla Silver) en Concordia, Sinaloa. El gobierno federal no emite alerta inmediata; se manejó como "incidente local".

Para el lunes 27 no se tocó el tema en la mañanera de Sheinbaum a pesar de que las familias en Hermosillo ya habían interpuesto denuncias. Entonces se priorizó la agenda de "logros" en seguridad nacional.

Aprovechando el inicio del fin de semana, (viernes 31), la Fiscalía de Sinaloa admite la desaparición de "un grupo", pero no confirma el número exacto. Esto evita que los medios nacionales tomen el tema como nota de portada para el lunes siguiente.

El gobierno anuncia con bombo y platillo la detención de cuatro presuntos implicados por la desaparición de los mineros el martes tres de febrero. Se habla de "justicia", pero se guarda absoluto silencio sobre el paradero de los cuerpos. Aquí se aplica el "Blindaje": se da una noticia positiva (detenciones) para enterrar la pregunta negativa (¿dónde están?).

El sábado siete se empiezan a confirmar las identidades de los mineros desaparecidos, principalmente de Zacatecas. La noticia se pierde entre el ruido del fin de semana y el ocio digital. No hay respuesta oficial de alto nivel, solo un boletín técnico.

Este domingo ocho se filtra e identifican varios cuerpos de hermosillenses egresados de la Unison y UES pero al ser fin de semana se reduce la posibilidad de manifestaciones y la información llega a las familias de Hermosillo de forma aislada.

Al desglosar el cronograma se evidencia que el gobierno no estuvo "investigando", sino "esperando el momento menos ruidoso" para soltar la noticia poco a poco en una tortura informativa para las familias de Hermosillo y un alivio para la agenda de Palacio Nacional.

María Idalia Gómez, en el medio informativo Eje Central y con Aristegui, demostró ser la periodista más asertiva en esta investigación. Dejó en claro que el motivo fue que los narcos pidieron más dinero por derecho de piso y la extorsión base era de 200 mil pesos mensuales. Querían más y no hubo acuerdo. La alta gerencia de esa minera vive custodiada, los hermosillenses y zacatecanos no. https://n9.cl/k5t0g3

La periodista dejó ver la complicidad en esta maraña de intereses por parte de los tres niveles de gobierno con la maña pues las autoridades de Sinaloa conocían las amenazas previas contra el campamento de "La Clementina" y permitieron que los ingenieros siguieran trabajando en una "zona roja" sin escolta ni protección.

A su vez la investigación de María Idalia Gómez confirmó que el gobierno y la empresa están en una simbiosis de silencio. A la minera le conviene que se vea como un "incidente de seguridad pública" y no como una falla de su modelo de negocio (no pago de cuota). Al gobierno (Sheinbaum) le conviene que se vea como un "conflicto entre bandas" para no admitir que el Estado ha perdido el control de las zonas mineras estratégicas.

También trascendió que la empresa tardó en presentar denuncias formales ante la Fiscalía. Se especula que la intención era evitar una caída drástica en su cotización en la bolsa de valores al admitir que su proyecto insignia estaba bajo ataque directo del narco.

Tras la presión mediática y el secuestro del 23 de enero, la minera anunció la suspensión temporal de actividades en Pánuco "como medida de prevención", pero el daño a sus trabajadores, especialmente a los ingenieros de Hermosillo y Zacatecas, ya se había consumado.

Ahora bien, la minera canadiense Vizsla Silver cuida mucho su imagen de "Responsabilidad Social Corporativa". Emitir esquelas o reconocimientos públicos de los fallecimientos antes de que el gobierno mexicano lo haga oficialmente, validaría que su proyecto es "inviable" por la violencia, lo que ahuyentaría a sus inversionistas en Vancouver. Prefieren seguir el ritmo del gobierno: silencio en fin de semana y goteo de información técnica.

Es por esto que las universidades como la Unison y la UES se encuentran atrapadas en medio: si emiten una esquela y reconocen la labor de sus egresados, le dan la razón a investigaciones como las de María Idalia, que demuestran que estos profesionistas fueron enviados al "matadero" por una fallida negociación de derecho de piso.

La complicidad entre el capital transnacional y el Estado ha convertido el luto de Sonora en un trámite estadístico. Un condenado y maldecido daño colateral. Así, mientras las universidades y organismos empresariales callan y en su estrategia de control de daños el gobierno dosifica la tragedia, la verdad emerge de las fosas: a nuestros profesionistas los sacrificaron dos veces, una por la ambición del narco y otra por el silencio informativo de un gobierno ineficiente y débil.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorando en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…                                                                                                                                                                                                                                  

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