Los PRIISTAS entre el Síndrome del Emperador y Estocolmo

2022-07-14 | Irisdea Aguayo Noriega | Columna
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Irisdea Aguayo / aguayoirisdea@gmail.com

Con la renuncia de la aun diputada Natalia Rivera al PRI, y la espera de que otros priistas también hagan lo mismo, realicé una rápida encuesta entre militantes del tricolor y miembros de MC, sin metodología obvio. El ejercicio me dejó como reflexión que los priistas están viviendo entre el síndrome del Emperador y el de Estocolmo.

El “Síndrome del Emperador” define a los niños y adolescentes que abusan de sus padres sin la menor conciencia.

El “Síndrome de Estocolmo” es un fenómeno paradójico en el cual la víctima desarrolla un vínculo positivo hacia su captor como respuesta al trauma del cautiverio, lo cual ha sido observado en diferentes casos, tales como secuestro, esclavitud, abuso sexual, violencia de pareja, miembros de cultos, actos terroristas, entre otros.

Mientras los priistas ven a quienes fueron los “hijos favoritos” abandonar a la familia en la época difícil, los miembros de MC reciben con gusto la llegada de nuevos cuadros pensando que detrás de ellos vendrá una multitud de seguidores, pero con la duda del respeto en el lugar de la fila. ¿A quién tendrán que mandar a la “cola”?

Aunque al final, se dice, se comenta y se rumora que la Alianza del PRI y de MC ya se cocinó a nivel nacional, solo esperemos que ahora las candidaturas sí se otorguen en función de posibles resultados y no por cuotas.

¿El Pato muere por su propia boca?

Congruencia, congruencia, congruencia, eso es lo que más le falta a la clase política.

Si el ahora diputado Ernesto de Lucas fue sincero y congruente cuando pidió a Irma Terán renunciara a su diputación federal plurinominal, al dejar al PRI para ser parte de la bancada del PES, ahora “El Pato” tendría que hacer lo que exigió en ese momento, ¿o no?

En este juego, que ya no sé si es de ajedrez, no se extrañe si la bancada de MORENA crece.

Como decía mi nana “En época de crisis demuestras lo que realmente eres.

Gracias por su atención y tiempo, y por favor ¡sonría!, recuerde que podría ser peor.