Caso Altar ¿Qué sigue?

2022-07-04 | Gilberto Armenta | Columna
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MENSAJES, POR GILBERTO ARMENTA

Los hechos que se relataron en redes sociales, donde los militares en el municipio de Altar contuvieron a varios grupos delictivos, y que se difundieron profusamente, esos, los mismos de los que dieron cuenta los medios de comunicación durante este fin de semana, ponen a las autoridades en una alta expectativa de seguridad. El Estado dio oportuna cuenta de la detención de un maleante de alto perfil, además de la de tres más. Desafortunado el dato de la muerte de un militar, que cae en el cumplimiento de su deber.

Las imágenes y los videos sobre esos hechos, en los que un grupo de delincuentes armados fue “topado” por los militares, cuentan una realidad que ocupábamos todos sentenciar: hay suficiente estado de fuerza en los tres niveles de gobierno para contener la ola de violencia que aqueja a nuestro estado, y no una velada complicidad con la delincuencia, y menos una impunidad otorgada sin cortapisas. Por otro lado, quedó claro que los sicarios actúan solo al amparo de la impunidad y la sorpresa, cuando de forma cobarde asesinan a hombres y mujeres, la mayor de las veces, desprevenidos y desarmados, pero pierden el control cuando están de frente ante quienes no les demuestran temor alguno. La verdad, fue de harto gusto verlos correr despavoridos ante el enfrentamiento contra militares, a los que no les tembló la mano para no permitir un “culiacanazo” sonorense, y es que, la causa de todo este embrollo, fue la detención de un tal “duranguillo”, a quien sus cómplices criminales intentaron, sin éxito, liberar a la fuerza.

Hasta ahí, todo bien, pero, ¿Qué sigue ahora?

Bueno, mire usted, el compromiso de la seguridad militar quedo altamente comprometido, porque si pudieron enfrentar y diezmar a este grupo de civiles armados, deberán hacer lo mismo en adelante, en contra del resto de grupos delincuenciales que, se sabe con precisión, siguen operando en esa zona del desierto de Altar, Es decir, ya dieron un primer y contundente golpe, ahora todos queremos ver todos los que siguen. Ya demostraron, los militares, que tienen más poder de estrategia, y que pueden estar más y mejor organizados que la delincuencia organizada, pues ahora queremos seguir viéndolos así, sin cederles un ápice de terreno a los violentos.

El combate a estos grupos tan violentos que se han apoderado de varias regiones sonorenses con absoluta impunidad, no puede reducirse a un solo hecho del que ya se habla a nivel nacional, para luego soltar las campanas al vuelo, y dejar que estos se re organicen y se pertrechen como acostumbran hacerlo. No, la trinchera militar debe seguir recuperando altura para dejar de estar rebasados por los delincuentes.

El gobernador Alfonso Durazo Montaño, dijo, luego de los hechos ya arriba mencionados, sentirse satisfecho por al actuar de las fuerzas del orden, en especial referencia a los militares, y con ese solo comentario, el mandatario sonorense compromete, en adelante, a las fuerzas policiales estatales, porque ahora deberán venir los operativos preventivos por parte de estos, y las investigaciones forenses de la agencia ministerial. Tanto la Secretaría de Seguridad Pública, como la Fiscalía General de Justicia del Estado, deben ahora marcar profusamente su terreno, y quedarse plantados en el.

Sin duda, y recordando como se dieron los hechos ya hartamente conocidos por todos, particularmente en las evidencias que exhiben a los sicarios huyendo despavoridos, es posible que, al amparo de las sombras, estos busquen encabezar actos de venganza y represalias en contra de las autoridades, e incluso, en contra de la misma sociedad civil. Es aquí donde debe entrar la estrategia de gobierno, para impedir que cualquier tragedia futura cobre la vida, o la paz y la estabilidad social de los inocentes.

Como sea, y sin darle mayor importancia a la estrategia de campaña negra que, en las ya multi citadas redes sociales algunos quieren imponer como narrativa informativa, descalificando y minimizando el actuar de los militares y el resto de las autoridades, lo sucedido en Altar marca un importante referente, que nos dice que no todo está perdido, y que, algún día, la seguridad absoluta que todos exigimos, se impondrá en nuestro estado. Que así sean por el bien de todos.