Aumenta poder del crimen en Sonora; mide sus fuerzas con las del ejército

2022-07-04 | Sonora Hoy | Columna
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NIDO DE VÍBORAS

SSSSSSSS… Es sencillamente inconcebible el nivel de degradación al que se ha visto sometido el Estado Mexicano ante el avance del poderío del crimen organizado. ¿Cuántos años tienen operando en nuestro estado las bandas de delincuentes que conforman los brazos armados de este o aquel cartel? ¿Se hizo algo para ponerle fin a esta situación en los últimos tres años, o acaso en los seis, nueve o doce? En todo este tiempo, si acaso ha habido algunas acciones por parte de las fuerzas armadas o policiales en contra de esas bandas de narcos, traficantes de migrantes y demás, estas han sido aisladas, sin resultados concretos, que se hayan traducido en un entorno de seguridad y libre del hampa.

La verdad, nada se ha hecho que valga la pena, nada que justifique la elevada cantidad que se conoce de muertos, ni de desaparecidos, cuyos cuerpos están allí en algún lugar, esperando a que los encuentren sus familiares, porque lo que son las autoridades, nada se puede esperar de ellas.

Y lo más denigrante es que, antes como antes, y ahora como ahora, cuando hay alguna acción por parte del Estado en contra de la delincuencia en cualquier latitud de nuestro país, rápido surgen las palabras de agradecimiento y reconocimiento a esa labor. No hay nada qué agradecerles. Al al contrario, se les debe exigir a diario respuestas por los muertos, por el clima de inseguridad, de peligro, de terror que vive la población, temerosa de que, en cualquier momento, en cualquier lugar, una bala perdida siegue la vida de más y más inocentes; que a unos desgraciados se les ocurra secuestrar a quien sea.

¿En qué país del mundo que se precie de ser democrático, donde impere el Estado de Derecho, se tolera la acción de delincuentes como sucede en el México, no de hoy, sino en el que vivimos desde hace muchos años? En ninguno. Así de fácil.

El sábado anterior, luego de que mediante un operativo militar, ordenado quien sabe desde qué niveles (y por razones que jamás sabremos), se lograra capturar a un cabecilla “pesado” de una de tantas organizaciones criminales que operan impunemente en Sonora, huestes de sicarios se atrevieron a tomar los accesos a los municipios de Altar, Caborca y Pitiquito, desatándose un infierno entre asesinos y fuerzas del orden, que dio la vuelta al mundo en notas informativas y en videos a través de redes sociales que, a decir verdad, llenan de vergüenza a cualquier sonorense.

Al momento se ignoran más detalles sobre esta captura y mucho menos sobre sus razones y como es costumbre, nunca se sabrán; pero que cualquiera entiende que no deben ser otras que simples reacomodos de fuerzas de bandas criminales en estas tierras de Dios, y que no tenemos ni el más mínimo alcance de miras para saberlos. Solo las autoridades lo saben.

Lo único cierto es que quedarán para el anecdotario, como si fuera algo que debamos aceptar sin chistar, los pormenores del episodio de guerra civil que se vivió el sábado en esas tres cabeceras municipales, algo muy parecido a lo que ocurrió en Culiacán en octubre del 2019 y que, por cierto, no es el único en los últimos meses ni en Sonora y en esa región en particular, y mucho menos en México, cuyo territorio está infestado de criminales.

Es más, nos quieren meter en la cabeza que debiéramos agradecer a las fuerzas armadas (Ejército, Marina y Guardia Nacional) que hayan tenido a bien actuar en esta y otras coasiones, cuando es precisamente la inacción del Estado Mexicano representado por esas instituciones, lo que nos ha llevado a esta situación insostenible de hiperinseguridad no experimentada antes por los mexicanos.

Pareciera que en este país y en esta entidad, a los homicidios dolosos y los desaparecidos se les quiere dar el enfoque de que se deben a que las víctimas “no andaban en buenos pasos”; que los feminicidios ocurren porque las mujeres no saben escoger con quién relacionarse sentimentalmente, y donde hay que aplaudir de pié cuando al Ejército se le “hinchen” las pestañas y decida ir por algún cabecilla, aunque la orden que llega “de mero arriba” no implique ir hasta el barrido de bandas criminales de cualquiera de las zonas en conflicto.

Guaymas-Empalme, Cajeme, la región del Desierto de Altar, los límites con Chihuahua son cada vez más territorios minados en los que el poderío del crimen organizado (y también del otro) avanza inexorablemente; productores agrícolas, ganaderos, mineros, comerciantes, todos los sectores –se dice y se comenta- han ido cayendo en las garras de la delincuencia.

¿Y San Carlos, Nuevo Guaymas, la Joya de la Corona en el renglón turístico? ¿Cómo atraer la co0nfianza de inversionistas locales y del extranjero, si hoy por hoy, en cualquier parte del mundo se sabe lo que está ocurriendo donde sea?

¿O creerán algunos que aún existen adinerados incautos y desinformados como aquellos árabes a los que les jugaron el dedo en la boca con desarrollos fraudulentos en Bahía de Kino?

Por eso la pregunta: ¿En serio, hay que reconocerles al Ejército, Marina y Guardia Nacional cuando actúan? ¿O exigir cuentas a los responsables de garantizar la seguridad del país? Desde luego que algo no está funcionando bien y los sonorenses estamos pagando los platos rotos de una fallida política nacional de seguridad, que se ha venido arrastrando por años; pero que hoy ha llegado a límites inimaginables de tolerancia y permisividad con los criminales, mediante una dizque estrategia que lo único que ha demostrado es que está haciendo agua por todos lados, al fo0mentar como nunca la impunidad de estos delincuentes.

Cada vez es más frecuente escuchar al respetable decir que no debemos permitir que en Sonora se siga pateando el bote en materia de seguridad, como ha venido sucediendo desde hace muchos años. El Estado tiene, sobradamente, con qué enfrentar al crimen organizado; pero falta que se dé la orden de hacerlo.

En este punto, el tema de si tienen o no capacidad para combatir el crimen los (o las) responsables actuales de hacerlo en lo local, así como en todas las entidades, suele cumplir el papel de distractor de la opinión pública, pues por encima de ellos existen otros intereses que en la mayoría de los casos mantienen con las manos atadas a las autoridades locales. Nada nuevo; solo regurgitado una y otra vez.

¿O alguien dudaría, por ejemplo, de la capacidad como policía de carrera de Omar Hamid García Harfuch, quien desde el 4 de octubre de 2019 ocupa el cargo de secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México en el gobierno de la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum? ¿Coincide el nivel de inseguridad que existe en la CDMX con su capacidad?

Lo que falta en el país es un golpe de timón en materia de seguridad; es la exigencia de millones de mexicanos, sonorenses incluidos. No es una cuestión de politiquería. Además, urge.

SSSSSSSS… Una rápida ojeada a las actividades del Gobernador Alfonso Durazo nos lleva a reconocerle los esfuerzos que lleva a cabo a diario y a todos los niveles gubernamentales y con la iniciativa privada, para atraer inversiones a nuestro estado. En su conferencia semanal, que esta vez fue en viernes, precisamente porque anduvo de gira por la capital del país, informó sobre sus gestiones ante destacados funcionarios del gabinete presidencial.

Pero, lo relevante de esa conferencia de prensa es que se firmó un convenio entre el Gobierno de Sonora y el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) para dinamizar la promoción de inversiones a la entidad a favor de las pequeñas y medianas empresas.

Este convenio pone en marcha el Programa de Impulso Sectorial para la Reactivación Económica mediante el cual, por cada peso que el Gobierno de Sonora destine al financiamiento de PyMES, el Gobierno de México aportará 17 pesos a través de Nafin.

En este caso, dijo muy entusiasta Durazo, se acordó iniciar con una aportación de 20 millones de pesos, que no es gran cosa; pero que se multiplica por 17 veces con recursos de Nacional Financiera para alcanzar la cantidad de 340 millones de pesos, que se pondrán a disposición de para proyectos productivos en Sonora.

Por cierto, Luis Antonio Ramírez, titular de NFIN, reconoció la visión clara del Gobernador Durazo, para aprovechar mecanismos como NAFIN y BANCOMEXT, los cuales poner a disposición de sonorenses los financiamientos para que cada sector, cada industria, tenga la posibilidad de desarrollarse. Excelentes noticias para muchos PyMES.

Y si el diablo no mete la cola, el gober andará por Washington, DC, la capital de Gringolandia esta semana, donde sostendrá reuniones con personajes del más alto nivel, como ejecutivos del Banco Interamericano y de Desarrollo (BID), que tiene recursos importantes a fondo perdido para promoción de diversos proyectos productivos; un encuentro con la asociación de productores de carne, así como con líderes nacionales de agricultores de aquel país.

También se reunirá con el Consejo de las Américas, integrado por 20 empresarios, funcionarios e investigadores del más alto nivel y ahí expondrá el mandatario sobre los diferentes proyectos de Sonora que él anda promoviendo; de la misma forma, con empresarios y promotores turísticos de varias partes del mundo y, entre los puntos más importantes, un encuentro con los CEO’s de la Ford Motor Company, tema sobre el que seguro traerá muy buenas noticias el mandatario sonorense.

Y, obvio, se reunirá con el embajador de México en aquel país, Esteban Moctezuma, y presidirá la inauguración de la Exposición “Sonora” en Washington, durante el mes de julio en la capital norteamericana, oportunidad que solo se les confirió a 12 de las 32 entidades mexicanas.

NO habrá conferencia del gobernador Durazo esta semana; pero la próxima parece que habrá hasta dos para informar sobre este provechoso periplo. Y serán muy buenas noticias.