Sueltos los diablos en Cajeme; México estado fallido: Jesuitas

2022-07-04 | Miguel Ángel Vega C. | Columna
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I T I N E R A R I O…..

Miguel Angel Vega C.

Mientras el principal inquilino de palacio nacional defiende a capa y espada su fracasada estrategia de los “Abrazos no balazos”, peleándose con sus adversarios imaginarios y hasta con los Jesuitas de la Iglesia Católica, que suman decenas de millones en el mundo, en el otrora tranquilo municipio de Cajeme, pareciera que al entrar el mes de Julio se soltaron los diablos en estas benditas tierras, toda vez que hasta ayer, día tres del mes, a las cuatro de la tarde ojo, ya sumaba ocho ejecuciones de seres humanos, víctimas de la libertad con que actúa el crimen organizado desde que dio inicio el gobierno de la Cuarta Trasformación. Lo más triste de todo, después de las muertes y el luto de miles de familias mexicanas, es que el presidente ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, ahora sí que ni viendo atina, porque en cuatro años de su gobierno la estrategia ha sido una falacia, pero el señor se niega a imprimirle cambios que vengan a recuperar esa paz que respirábamos hace apenas unos cuantos años. Es preciso señalar puntualmente que en el sexenio del panista FELIPE CALDERON HINOJOSA, se inició la guerra en contra del narcotráfico y por falta de estrategia, haga de cuenta que solo toreó la fiera, lo cual le costó la presidencia de la república. Después en campaña el priista ENRIQUE PEÑA NIETO, prometió solucionar el problema de raíz, pero tampoco pudo y de igual manera lo sacó Morena de palacio nacional con López Obrador a la cabeza, quien como era obvio al igual que Peña agarró como bandera de campaña la promesa de solucionar en seis meses el problema que ya era gravísimo, de inseguridad, por lo que 30.11 millones de mexicanos creyeron en él, ante la desesperación de ver correr tanta sangre a lo largo y ancho del país y para nuestra desgracia en ese ínter se ubica a Cajeme como una de las ciudades más violenta del mundo. Pero desgraciadamente nunca esperábamos que López Obrador, traicionara el voto que le dieron los mexicanos, entregando el país al crimen organizado, manifestando desde palacio nacional su adhesión y su solidaridad con los criminales, con los que jalan el gatillo y con los capos que les dan las órdenes, argumentando que también son seres humanos y merecen todo su respeto. Esto evidentemente vino a empoderar a los criminales y a debilitar aún más a las víctimas, de por sí ya lastimadas con la pérdida de algún ser querido. Y eso es lo que ha provocado que numerosos convoys de sicarios continuamente le pasen por en frente a las fuerzas federales riéndose de ellas y burlándose de la forma más humillante que nunca se había visto, sobre todo para nuestro glorioso ejército, que siempre había sido tan respetado por la población, que ahora los garrotea y los apedrea, sin poder defenderse. Y claro que además de que una gruesa parte de la población ya está cayendo en la indignación, en buena parte de las fuerzas armadas, se advierte una gran molestia, porque sufren en carne propia una orden presidencial totalmente fuera de la normalidad, que ha sido la artífice principal de los más de 122 mil muertos que lleva este sexenio, que según los conocedores, terminará como el más violento en la historia de México. Pero si todo eso ha sido un gran error del presidente de la república, más grande es el error de haberse confrontado con los Jesuitas de la Iglesia Católica, quienes ya declararon que debido al derramamiento de sangre sin límites, México se ha colocado en el status de un ESTADO FALLIDO, aunque muchos seguidores del presidente se nieguen a aceptarlo. Y para contextualizarnos le diremos que una de las primeras en demostrar más valor civil que otras y otros, fue la senadora panista LILLY TELLEZ, quien le lanzó videos directos y además en participaciones en la Cámara Alta, le empezó a referir enérgicamente su fracaso en el combate a la inseguridad en el país; enseguida más menos el mismo tenor le dejó caer varios golpes el exdiputado (morenista ojo) PORFIRIO MUÑOZ LEDO y con menos frecuencia, pero con igual energía lo hizo también el exgobernador de Sinaloa y excandidato presidencial FRANCISCO LABASTIDA OCHOA. Sin descartar las críticas severas de media docena de senadores norteamericanos con los que el mandatario mexicano se enfrentó desde el púlpito de la conferencia mañanera, que no usa para informar, sino para defenderse de quienes le señalan la serie de errores que viene cometiendo como presidente de la república. Pero la crítica que más lo lastimó y le sacó el tapón, fue la del padre jesuita JAVIER AVILA, cuando este durante la misa de despedida a los dos sacerdotes asesinados, JAVIER CAMPOS y JESUS LIRA, soltó que “Los Abrazos ya no nos alcanzan para cubrir los balazos”, y fue más allá al conminarlo a revisar su estrategia de seguridad pública porque evidentemente no vamos bien y esto es clamor popular. Pero días después el provincial de la Compañía de Jesús En México, el sacerdote LUIS GERARDO MORO, dijo que la sangre de Pedro, Javier y Jesús, se unen al río de sangre que corre por nuestro país, producto del crimen. Y exigió que las autoridades cumplan con su vocación y sus deberes. Así mismo convocó a una reunión nacional, con el fin de hacer un llamado para que se detenga la polarización que tanto practica el presidente AMLO en sus conferencias mañaneras y que tanto daño le han hecho al país, al que mantiene dividido entre ricos y pobres, entre malos y buenos, entre aliados y adversarios. Lo que el presidente no ha llegado a aquilatar es que la voz de los jesuitas es muy poderosa no solo en México sino en gran parte del mundo y todo lo que ellos digan proviene de Roma, desde la voz de PAPA FRANCISCO. Y que no solo sigue enfrentándolos, sino que le pueden cobrar una factura muy cara en las próximas elecciones, porque dentro de ese cinturón de pobreza al que se dice muy cercano y apoya, se encuentra algunos millones de votos de los 30.11 millones que recibió en el 2018, pero que se le pueden voltear. Hay quienes a estas alturas del partido se plantean dos preguntas: La Primera, ¿El presidente tendrá la serenidad y la inteligencia para reunirse a dialogar con los jesuitas ó continuará señalándolos que los tiene apergollados la oligarquía mexicana?. La segunda, ¿Tendrá la materia gris para que le caiga el veinte y comprenda el fracaso de su estrategia contra la inseguridad y accederá a cambiarla o continuará con la misma, ante el riesgo que sea parte de la cara factura que podría pagar en los próximos comicios electorales?. Porque ya es inocultable que desde el más alto nivel del poder por incompetencia o por complicidad, del gobierno de la 4T, se volvió el principal aliado de los cárteles de la droga en nuestro país y lo peor para el presidente es que los mexicanos ya abrieron los ojos y se dieron cuenta.