El colapso

2021-05-04 | Arturo Soto Munguía | Columna
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Arturo Soto Munguia

Y de nuevo la tragedia evitable. La muerte que asoma sus colmillos tras el manto de esa corrupción que se resiste a despedirse a pesar de uno, dos, mil pañuelos blancos agitados en las mañaneras como un exorcismo bizarro que al principio pareció chistoso, pero que a estas alturas tiene tonalidades de burla.

23 muertos es la cifra preliminar del colapso de una obra que estuvo marcada por la sospecha desde su origen: corrupción, tráfico de influencias, contratos amafiados. Decenas de heridos y daños materiales aún no calculados complementan el saldo de un fatal evento sobre el que ya había muchas señales de que podría suceder, pero nadie hizo caso.

La línea 12 el metro de la Ciudad de México, licitada y construida en el periodo de Marcelo Ebrard como jefe de gobierno capitalino es el ‘Yo acuso’ flamígero y lapidario a una trasformación cosmética, barnizada de clichés, lugares comunes y frases hechas tras la cual permanece casi intacta la confirmación de que si no son iguales, sí se parecen muchísimo.

El 11 de marzo de 2020 hubo un choque de trenes en la Línea 1. Desde entonces salieron a la luz versiones de que el mantenimiento del sistema colectivo de transporte se vino abajo desde el inicio de la administración de Claudia Sheinbaum. Al menos tres accidentes, incendios incluidos se han registrado desde entonces y en uno de ellos murió una mujer policía.

La obra que colapsó ayer había sido evidenciada en repetidas ocasiones, mostrando fallas estructurales serias, pero no se tomaron cartas en el asunto. Y así sobrevino la tragedia.

Pero peor que la tragedia es el cinismo, el oportunismo y el lavado de manos con que voceros oficiosos se encargaron con una rapidez digna de mejor causa a propalar la versión de que el colapso pudo ser originado por un sabotaje de la oposición moralmente derrotada.

Incluso el subsecretario de Energía, Sergio Saldaña Zorrilla fue el primero en sugerirlo a través de un tuit que borró a los pocos minutos, pero fue suficiente para que el ejército de trolls y bots de la 4T pusieran en operación la cortina de humo para lavar la cara al gobierno, exonerarlo anticipadamente y culpar a gobiernos anteriores en un enredo de palabras que acabó haciéndolos tropezar ¡oh sorpresa!, con el curioso dato de que los gobiernos anteriores fueron encabezados por los mismos, incluyendo al actual presidente de la República.

No hay que buscarle mucho. Las prioridades de inversión del presupuesto público en la 4T son los programas clientelares, no la infraestructura de las ciudades. Y en ese monstruo que es la Ciudad de México, solo era cuestión de tiempo para que estallara una bomba como esta.

Marcelo Ebrard y Mario Delgado tienen mucho qué aclarar en esta trama, pero también Claudia Sheinbaum.

En nombre de la 4T se puede hacer cualquier cosa: desde torcer la ley, pasar por encima de la Constitución, proteger a un violador, imponer a la hija de Félix Salgado como candidata al gobierno de Guerrero. Todo se puede justificar en nombre del proyecto de nación y en la condena al pasado corrupto que, de tan corrupto sonríe cínicamente desde las entrañas mismas del nuevo gobierno.

No somos iguales, dicen a cada rato. La realidad, sin embargo, se enterca en desmentirlos y ellos, en administrar esos 30 millones de votos que, a querer y no, han ido dilapidando en estos tres años.

II

Ayer se llevó a cabo el debate entre candidatos al gobierno del estado, convocado por Televisa Sonora.

Excelente producción, no tan bueno el formato y buena la actuación de los moderadores Edgar Molina y Sergio Valle.

La revelación, para mi gusto fue la candidata de Fuerza Social por México, Rosario Robles Robles que lució mucho más templada y serena que en el lastimoso debate organizado por el IEE. Con seguridad en sus participaciones, mesurada y madura, con buenos argumentos, impecable en su imagen. (El ocso va de mi cuenta).

La pena ajena y el humor involuntarios corrieron a cargo de Carlos Zatarain, el candidato del Partido Encuentro Solidario, que está llamado a convertirse en la botana de los siguientes debates.

Junto a Cuauhtémoc Galindo, de las Redes Sociales Progresistas, finalmente no aguantaron más y si en el primer debate disfrazaron un poquito el contrato por el que fueron alquilados para cuidarle las espaldas al candidato de Morena, hoy hasta se dieron la licencia de pegarle uno que otro lamidón de suelas, aun en ausencia.

Ricardo Bours, de Movimiento Ciudadano tuvo un excelente desempeño. Lució muy articulado en su discurso y sacó a relucir su experiencia como empresario, como alcalde y como encargado del fideicomiso Promotor durante el gobierno de su hermano Eduardo.

Ernesto Gándara lo volvió a hacer y con la ecuanimidad que lo caracteriza bordó sobre todos los temas que le preguntaron, incluyendo una bola ensalivada que le lanzaron con la pregunta sobre la despenalización del aborto, tema sin duda polémico, del que salió con buena esgrima: a favor de la vida y en contra de la criminalización de las mujeres que toman esa decisión. Un tema, agregó, sobre el que hay que legislar.

El gran ausente, Alfonso Durazo. El candidato de Morena decidió participar solo en los debates que organice el IEE y dejó su espacio vacío para escuchar a la distancia un par de reclamos sobre el tema que más lo incomoda: los dos años y medio que estuvo al frente de la secretaría de Seguridad Pública federal y los resultados que la esquilmada lectora, el inseguro lector seguramente ya evaluaron.

Lo cierto es que tanto Ricardo como Ernesto le arrimaron candela en ausencia, pero el público se quedó con las ganas de conocer lo que al respecto tendría que decir el de Bavispe.

Solo el tiempo, como planteamos en el anterior despacho, dirá si la decisión de rehuir los debates le afectará o favorecerá al candidato de Morena.

III

Qué triste manera de celebrar el 3 de mayo, día de la libertad de prensa. Ayer fue encontrado sin vida el cuerpo del periodista Benjamín Morales, reportado por sus familiares como desaparecido días antes.

Benjamín había denunciado amenazas en su contra por la cobertura de campañas electorales, lo que evidencia el grado de riesgo que esta actividad representa sobre todo en regiones donde hay fuerte presencia del crimen organizado.

El cuerpo del periodista fue encontrado en su auto, en el ejido Morelia, cercano a la cabecera municipal de Plutarco Elías Calles.

La violencia del crimen organizado ya provocó que en varios municipios de Sonora, algunos partidos políticos omitan postular candidatos, pues han sido amenazados de muerte. La zona del desierto de Altar y la sierra sonorense; los valles de Guaymas y Empalme y el municipio de Cajeme son de las regiones más peligrosas.

En los últimos tres años, más de cien periodistas han perdido la vida en el país a manos de la delincuencia organizada, lo que confirma a México como uno de los países en los que resulta más riesgoso el ejercicio de esta profesión.

Esta pesadilla parece no tener fin, lamentablemente.

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