De arrogante a cobarde

2021-05-04 | Samuel Valenzuela | Columna
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ENTRETELONES, POR SAMUEL VALENZUELA O.

Para el anecdotario lo ocurrido con Alfonso Durazo Montaño en dos espacios de tiempo por demás contrastantes en el primer debate por la gubernatura de Sonora; llegó arrogante alardeando de ir dos a uno en las preferencias electorales y que debería comportarse como virtual gobernador y salió demudado, exhibido en su incapacidad y vapuleado por carecer de ideas propias.

El saldo de ese encuentro solo ratificó que el enviado de Palacio Nacional con pretensiones de instaurar un virreinato de la 4T en Sonora, no tiene la estatura ni da el ancho para conducir de forma correcta a un Estado tan complejo como lo es éste y a una sociedad de reconocida inteligencia y madurez política, que difícilmente será engañada dos veces seguidas por verdaderos falsarios, que simulan estar comprometidos con causas populares.

En ese momento no sabíamos que tanto Televisa como otro medio de comunicación del sur de Sonora tenían previsto invitar a aspirantes a la gubernatura a participar en encuentros similares, adicionales al segundo que programó el Instituto Estatal Electoral de Sonora, pero luego de la arrastrada sufrida en debate y el postdebate, dimos por descontado que el saltimbanquis difícilmente aceptaría participar, y en efecto, se negó a participar y vía su improvisado “comunicador”, Edgar Hiram Sallard, informó lo correspondiente a organizadores.

La magia de transformar la arrogancia en cobardía la hizo su patético papel en ese primer debate, con el riesgo de que si se atreve a ir al segundo debate del IEES le vaya peor, por lo que no hay que descartar alegue causas mayores para justificar su ausencia y no tener que lidiar con los posicionamientos sobra diversos temas de Ernesto Gándara Camou, Ricardo Bours Castelo y Rosario Robles, y hasta las nimiedades y agachismos de Carlos Ernesto Zatarain y Cuauhtémoc Galindo.

Para efectos definitivos en una elección no le damos valor a las encuestas, pero en cuanto al seguimiento de tendencias son de tomar en cuenta, y todo indica que en las mediciones posteriores a ese primer debate, el chilanguito perdió al menos cuatro puntos en las preferencias y el principal benefactor resultó “El Borrego”, quien despuntó arriba del 40 por ciento de intención del voto de acuerdo a tres empresas encuestadoras, que ya colocan al abanderado de la Alianza Va Por Sonora en franco rebase.

Ante ese nefasto saldo para los intereses el partido oficial, resulta lógico que guardadas las proporciones, Durazo Montaño se acobardara y procurara eludir los riesgos de aceptar invitaciones como las que despreció, aunque no podrá evitarlos en el segundo debate del IEES si es que no encuentra una escusa de peso para no acudir, la cual podría ser que doña Guadalupe Taddei le garantice un entorno absolutamente controlado, sin preguntas incómodas y que le pase con tiempo las que ya deben estar maquilando, incluidas las respuestas para darles lectura cuando se ofrezca.

A Durazo se le da la cobardía, porque ya ven que apresuró su renuncia a la Secretaría de Seguridad para no comparecer ante el Senado para dar cuenta del pésimo saldo de su ejercicio en dicha responsabilidad y luego está la escandalosa reculada que ordenó en el culiacanazo, al liberar a Ovidio Guzmán, considerado como el máximo acto de cobardía del gobierno en la lucha contra el narco, de acuerdo a altos y ofendidos círculos militares.

De hecho, en el primer debate quedó tambaleante luego del mandarriazo que le propinó la aspirante a la Gubernatura, Rosario Robles Robles, cuando le detalló que si debiéramos guardar un minuto de silencio por el número de muertes por su incompetente gestión y fallida estrategia contra el crimen organizado, estaríamos 45 días callados, dato irrefutable que seguramente le será refregado cuantas veces sea necesario.

No acudir a debates no organizados por el organismo electoral es un torpe control de daños que resultará más costoso que si asistiera, a no ser que de última hora “El Bebo” y “El Temo” cedan a presiones de la nomenclatura de MORENA y de la 4T, y tampoco asistan a ese par de encuentros, para difuminar un poco la cobardía de quien los puso de candidatos, que en el caso de Doña Chayo, si bien podría ser objeto de esas presiones, no creemos que las atienda.

Miren, tenemos un tío cuya avanzada edad le ha permitido saber y comprobar que una mancha café en el calzoncillo es mucho mejor que una mancha roja en el pecho o en la cabeza y es obvio que guardando las proporciones, tal lección la aprendió Durazo, quien por cierto tendrá mucho que explicar aquello de que salió del PRI “porque se me atravesó los de Luis Donaldo Colosio”, cuando su salida de ese partido fue seis años después, luego del fracaso de hacerse pasar como la viuda más viuda del magdalenense.

El caso es que el segundo debate del IEES a celebrarse el 18 de mayo es de asistencia obligada para la candidata y los candidatos a la gubernatura y como aún faltan buen tiempo, bien haría dicho individuo en aplicarse para estar a la altura de las circunstancias para no volver hacer el ridículo, tiempo que también debería aprovechar la ya mentada señora Taddei y compañía para hacer las indispensables modificaciones al formato y ajustes en el área tecnológica, luego del atascadero que caracterizó en ambas materias el primer debate.

Es más, sería recomendable que los geniecillos del IEES estén atentos al debate de este día que a partir de las ocho de la noche podrá verse a través de la señal de Televisa donde las manda cantar Elda Molina, ya que a lo mejor les sirve de terapia en materia de formato y tecnologías que les permita un desempeño más o menos decente o mejor que el primero realizado.

Por lo pronto, el primer ajuste está en proceso, pero este es desde el punto de vista protocolario, ya que el profesional de la comunicación Juan Carlos Zúñiga declinó fungir como moderador y ahora andan en busca de quien lo sustituya de entre Epifanio “El Fano” Campoy, Sergio Valles, Marco Antonio Romero y José Luis Urquijo, para que uno de ellos haga mancuerna con Gabriela Medina.

Zúñiga argumentó cuestiones de agenda y la verdad que nos consta que anda sumamente ocupado por sus servicios profesionales que presta en la empresa UNIRADIO y en Megacable, pero no faltan quienes agregan causales adicionales semblanteados en el primer debate y mejor optó por dar prioridad a lo suyo y no prestarse a nada.

Por lo demás, sabe en qué beneficie a los mexicanos el que Andrés Manuel López Obrador se asuma como “El Estado soy yo” y con esa condición pida perdón a los mayas y yaquis por abusos perpetrados por el porfiriato, así como exige disculpas al gobierno español por hechos ocurridos durante la conquista y la colonia e incluso al Vaticano por imponer una religión.

Más que todo, se trata de mantener presencia mediática mediante eventos de remembranza sensiblera decorada con espejitos históricos, que para nada implican beneficios prácticos ni siquiera en el corto plazo para esas etnias y son solo una pasarela, un circo montado para satisfacer su insaciable ego en estos tiempos acotados por la veda electoral.

En efecto, el presidente está en proceso de reinventarse a sí mismo luego de la drástica caída del interés ciudadano sobre sus monsergas de cada mañana y por eso, en lugar de seguir con la tradición de dejar ese tipo de eventos para el fin de semana y mantener vigente su atrio en Palacio Nacional, escogió un lunes para encabezar otro de sus mamotretos publicitarios.

No tenemos idea si esa solicitud de perdón implique alguna indemnización para los agraviados o todo quedará en discursos y demagogias que justifiquen espacios publicitarios del incompetente inquilino de Palacio Nacional, quien en todo caso debería pedir perdón a todas las etnias de México a quienes desde el ejercicio presupuestal del 2020 les quitó alrededor de dos mil 400 millones de pesos del programa de Infraestructura Indígena.

Por esto debe pedir perdón el presidente

Y no solo las etnias de este país merecen se les reconozcan derechos de que el gobierno les pida perdón por agravios perpetrados hace casi 500 o casi 200 años, cuando a partir de diciembre del 2018 hay tantos perdones que pedir al pueblo de México, víctima de la monumental engañifa de un sujeto que ha llevado al país a la más grave crisis de la historia.

Así las cosas, si bien esa solicitud de perdón a etnias es otra argucia presidencial para eludir los términos de la veda electoral, está bien pues, siempre y cuando también pidiera tal perdón a miles de familias mexicanas que han perdido a un ser querido a causa de su incompetencia y negligencia criminal frente a la pandemia del Covid-19.

Ahí es donde debería pedir perdón el presidente y además, tal como lo mencionó la candidata de Fuerza Por México a la gubernatura de Sonora, al menos debería guardar silencio unos dos meses por las víctimas de su torpe y desatinada estrategia en contra de la inseguridad pública.

También por esto debe pedir perdón

El manejo y gestión criminal de la pandemia que ya deja más de 217 mil decesos, oficialmente, es motivo más que suficiente para que el presidente, en lugar de andar solicitando perdones al lejano pasado, los pida y rectifique los agravios de este presente mortal para tantos que atendieron sus convocatorias a no usar cubrebocas, a salir a comer a espacios públicos a no confinarse y a obligar a la gente a salir de sus casas en busca de sustento porque se negó a emprender programas de apoyo.

Y qué más motivos para que el corrupto e incompetente presidente de México pida perdón luego de que en los poco más de dos años de su gestión hay doce millones de nuevos pobres y que a pesar de sus promesas de campaña, los precios de las gasolinas estén al alza, al igual que la escalada inflacionaria, además de sus enloquecidos embates contra instituciones autónomas que pretende suprimir en aras de sus obsesiones de control absoluto del país.