Primer debate: perdió el IEE

2021-04-28 | Arturo Soto Munguía | Columna
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Arturo Soto Munguia

No vamos a caer en la tentación de proclamar un ganador del debate de ayer. En primer lugar, por respeto a la inteligencia de los avezados lectores, las politizadas lectoras de esta columna, cuya capacidad de análisis y autonomía de criterio les permite sacar sus propias conclusiones.

En segundo lugar, porque es un tanto ocioso levantar anticipadamente la mano de alguno de los candidatos o la candidata, toda vez que este tipo de ejercicios usualmente no determina variaciones significativas en el sentido que emitirán su voto las mayorías. El principal segmento de la audiencia es gente que ya tiene decidido su voto y difícilmente lo cambiará, a menos, insisto, que sucediera algo extraordinario durante el debate, cosa que no ocurrió,

Vale la pena, sin embargo, hacer algunos apuntes a vuelapluma sobre lo que nos tocó observar, comenzando por la decepción y la preocupación por la incapacidad del Instituto Estatal Electoral para ofrecer una transmisión con estándares de calidad aceptables.

Decepción, porque en pleno 2021, el IEE quedó a deber mucho. Cualquier equipo de una preparatoria técnica de bajo presupuesto hubiera podido hacerlo mejor. Pensaríase que, ya montado en sus afinidades con la 4T, el instituto se ha mimetizado en el ‘ahí se va’ que construye carreteras con pico y pala; que romantiza la producción de jugo con un trapiche, jamelgo incluido, o que se retrata a sí misma en el malogrado logotipo del ‘mejor aeropuerto del mundo’, el Felipe Ángeles, mamut incluido.

Preocupación, porque es la gente encargada de organizar el proceso electoral, incluyendo la jornada del seis de junio, el programa de resultados preliminares y el conteo de votos, entre otras cosas.

Por alguna razón que desconozco, y que espero no sea de tipo ideológico-política, despreciaron a empresas públicas y privadas con experiencia, recursos tecnológicos y personal experimentado y capaz para esa tarea. Pensar que despreciaron a Telemax por ser una empresa del gobierno del estado, o a Televisa por ser un medio conservador, fifí, neoliberal y parte de la mafia del poder es simplemente escalofriante, pero no remoto, considerando el cuerpo de asesores de la consejera presidenta, sus vínculos familiares y sus afinidades políticas.

El IEE tiene la obligación moral de ofrecer no solo una disculpa, sino una explicación que incluya información precisa sobre los recursos invertidos en este evento, la empresa o empresas que se encargaron del mismo y los criterios para contratarla (s).

El debate sirvió también para confirmar que dos de los candidatos y una candidata no tenían nada que hacer en el foro. Asumiendo que la democracia implica reconocer la existencia y abrir espacios a los partidos minoritarios, sería incorrecto cerrarles la puerta. Pero conociendo a los personajes, sus motivaciones y la forma en que se prestaron para servir de comparsa a uno de los candidatos, quizá se tendría que hacer alguna reconsideración.

Sobre todo si, como todos pudimos apreciarlo, ni siquiera el papel de patiños pudieron hacer bien.

El desempeño de los otros tres candidatos sí da para un análisis que seguramente se prolongará por varios días. Como era de esperarse, Alfonso Durazo, el candidato de la alianza que encabeza Morena fue el más atacado. Es claro que él lo sabía y no pudo ocultar nunca su nerviosismo: lució pálido, desencajado a veces y antes de iniciar el debate fue entrevistado presa de los nervios.

Ricardo Bours generó una alta expectativa antes del debate, advirtiendo que evidenciaría quiénes son Alfonso Durazo y Ernesto Gándara, pero ya en el foro se achicó y evitó reiterar las críticas y señalamientos al candidato de Morena sobre sus presuntos vínculos con el crimen organizado y su desastroso paso por la Secretaría de Seguridad federal, que días antes le espetó por todos los medios.

Y de Ernesto Gándara no tuvo más que reconocer la intachable trayectoria del político hermosillense, limitándose a señalar que algunos de quienes lo rodean tienen malos antecedentes.

El Borrego la bateó fácilmente argumentando que él se hace responsable de su persona y que no tendrá tolerancia con quienes incurran en conductas ilícitas.

Considerando que el desempeño escénico es fundamental en eventos de este tipo, puede decirse sin temor a equivocación alguna, que la peor actuación fue la de Alfonso Durazo. Solo excepcionalmente levantó la vista de las tarjetas que llevaba y eso es letal en una transmisión televisiva, donde es menester hablarle a la cámara como si de una conversación personal con ella se tratase. Eso es lo que conecta al emisor con el receptor, y Durazo nunca logró ese click.

Hay que apuntar que el candidato de Morena no llega en el mejor momento, dados los acontecimientos más recientes en su partido. Refugiarse en el discurso que anatemiza al PRIAN es casi suicida cuando tiene encima una sublevación de militantes de su partido por las candidaturas otorgadas a recién llegados de otras siglas.

Treparse en el ladrillo de la superioridad moral anticorrupción es complicado cuando acaban de tumbarle la candidatura a Félix Salgado Macedonio por omitir gastos de precampaña, pero sobre todo por los antecedentes de abusos sexuales de éste y del diputado Benjamín Huerta.

Durazo se achicó tanto que hasta su presunta aliada, Rosario Robles le recordó que a su paso por la secretaría de Seguridad hubo tantos muertos por el crimen organizado, que si tuviéramos que guardar un minuto de silencio por cada uno de ellos, duraríamos 45 días callados.

Ni Ricardo Bours ni Ernesto Gándara atinaron a propinar un descontón tan demoledor como el de la maestra universitaria, que provocó una evasiva respuesta de parte de Durazo.

Más cuajado en estos eventos, ‘El Borrego’ se mostró más ecuánime, afrontó con serenidad los cuestionamientos y hasta los devolvió con amabilidad. Fue el que mejor desempeño escénico tuvo y el que lució más preparado.

De El Temo y El Bebo no hay mucho qué decir. Ambos nos otorgaron la oportunidad en cada una de sus participaciones, para ir a servirnos otra taza de café, ir a orinar o a traer otra cheve, dependiendo de cómo estuviera cada quien atendiendo el debate.

Las opiniones aquí vertidas son desde luego, subjetivas y sujetas a la discusión, como lo son las suyas, debatiente lectora, matraquero lector y solo intentan exponer un punto de vista con el que pueden o no estar de acuerdo.

En los próximos días, seguramente irán saliendo análisis más detallados, pero sobre todo, iremos viendo si después de este primer debate se movieron aunque sea ligeramente las tendencias.

PD.- Lo que no se vale, porque eso sí es un insulto a la inteligencia de la audiencia, es publicar una encuesta en la que aparecía ganador Alfonso Durazo, cuando el debate apenas iba en su primera hora. Eso suele ser contraproducente, porque a los ciudadanos no les cae bien que le quieran ver la cara de ingenuos.

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