Chirinos y el vientecillo de la Rosa de Guadalupe

2020-07-14 | Arturo Soto Munguía | Columna
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Arturo Soto Munguia

La de Pedro Pablo Chirinos en Sonora es una historia triste, de matices agridulces; llena de emociones fuertes, pasiones políticas desbordadas, emboscadas, traiciones, rescates, bandazos, afinidades rotas, lealtades quebrantadas, fuego amigo y una que otra cachetada guajolotera.

Lo trajo el PAN de Padrés que lo desechó cuando no fue útil; lo rescató el PAN de López Caballero y luego lo entronizó el PRI, con el que ahora se ha conflictuado. Morena aparece en su camino, como apareció en el camino de su amigo y paisano Sergio Gutiérrez Luna, de trayectorias más o menos iguales.

Chirinos fue traído como refuerzo al ‘line up’ del padrecismo gobernante y como representante del PAN en el entonces Consejo Estatal Electoral fue un auténtico perro de presa a la hora de defender las causas del blanquiazul.

Profundo conocedor del derecho electoral y dueño de una retórica sobresaliente, difícilmente encontraba quién le ganara un debate entre los representantes de otros partidos, o incluso entre los consejeros electorales. Chirinos realmente sudó la camiseta del padrecismo y se entregó en cuerpo y alma a sus causas.

Pero llegó el 2015 y con él, la crónica de una debacle que tuvo sus prolegómenos en la pesada losa de la corrupción y en la división interna del panismo, señaladamente en la capital del estado, donde el alcalde Alejandro López Caballero operó para minar la candidatura de Damián Zepeda y le abrió la puerta al Maloro Acosta. El PAN no sólo perdió la gubernatura, sino la joya de la corona de los municipios: Hermosillo.

Ya en ese momento, Chirinos estaba al lado de López Caballero. De hecho, el PAN sólo pudo rescatar una diputación local en Hermosillo, la de Carolina Lara, la joven y experimentada directora del organismo operador de agua en la capital, y un cuadro indudablemente cercano a López Caballero.

Nomás como anécdota, el abogado que rescató esa diputación después de un largo y complicado litigio poselectoral fue Pedro Pablo Chirinos, que en aquellos días reveló algunos detalles de ese litigio, en el que los más interesados en perderlo eran los propios panistas, señaladamente David Secundino Galván.

La razón era obvia: si Carolina Lara perdía, se abría un espacio plurinominal para el PAN, y ese espacio correspondía, de acuerdo a la lista, a David Galván. La candidata del PRI era Rossy Martínez, cetemista que fue sacrificada en esas negociaciones por el dirigente de la central obrera, Javier Villarreal, aunque tres años después le hizo justicia la revolución y hoy firma como diputada local.

Chirinos pasó de ser el más recalcitrante padrecista, al enemigo público número dos del padrecismo (el uno era López Caballero). Los panistas lo expulsaron del partido y lo despidieron sin indemnización alguna. Era un apestado en el blanquiazul. O al menos en el grupo hegemónico en aquel momento.

Chirinos ya estaba haciendo sus maletas para regresar a su natal Veracruz, cuando López Caballero lo rescata, contratándolo como asesor de la ya diputada Carolina Lara. Obviamente, se convierte en una piedra en el zapato de la bancada panista.

Una bancada coordinada que en diciembre de 2015, apenas tres meses después de rendir protesta desconoció a cuatro diputad@s que votaron a favor del paquete presupuestal propuesta por la gobernadora Claudia Pavlovich, y los expulsó de la bancada. Hablamos de Lisette López, Manuel Villegas, Sandra Hernández y desde luego, Carolina Lara.

Pero la vida siguió su curso y un año después comienza el proceso para crear la Fiscalía Especializada en Materia de Delitos Electorales y, ¡oh sorpresa!, aparece como uno de los aspirantes el mismísimo Pedro Pablo Chirinos.

Para un gobierno del PRI, si el nuevo vicefiscal (dependiente de la FGJE) acredita una no militancia priista, suma puntos en materia de autonomía, independencia e inclusión. Pero si además, acredita una militancia en el PAN, donde lo corrieron con un puntapié, garantiza que llegado el momento, el nuevo vicefiscal no tendrá empacho en cobrarse una que otra afrenta. Como de hecho lo hizo.

Jugada maestra, diría Ackerman.

Pero el tiempo pasa, la gente cambia y la historia da vuelcos inesperados.

Llegó 2018 y con él, la erosión de las hegemonías bajo el vendaval de la Ola Peje.

Chirinos dejó de ser funcional. Independientemente de su paso por la fiscalía a su cargo, sin pena ni gloria, el horizonte 2021 en Sonora requiere un perfil menos conflictuado con los actores políticos, con mayor vocación para el acuerdo y con menor tendencia a la revancha. Con capacidad de interlocución con otras instancias como el IEE y el TEE.

Chirinos no tiene ese perfil. Terminó atrapado entre la espada del PRI y la pared del PAN, por lo que ahora sólo le queda recurrir a una ruta de escape: Morena.

No es descabellado. De hecho, otro de los refuerzos del padrecismo, veracruzano también y amigo de Chirinos es Sergio Gutiérrez Luna. Otro padrecista incondicional hasta que descubrió las ventajas del morenismo.

Chirinos acaba de ser destituido por la Fiscal General, con facultades amplias para hacerlo. El Congreso puede objetar la destitución, si ésta se finca en una mayoría calificada, lo cual es difícil que ocurra.

Chirinos llegó al PAN como un alumno brillante. Se peleó y lo corrieron. Buscó cobijo en el PRI y lo encontró, pero también lo corrieron. Predeciblemente estará buscando cobijo en Morena, donde ya se han levantado voces cuestionando su destitución y, de alguna manera, abriéndole la puerta.

Que no haya sorpresas, para que no haya sorprendidos.

II

Y en medio de la pandemia, un remanso para alimentar el optimismo.

Después de más de tres meses lidiando con muertes y contagios; con la parálisis económica, el desempleo, la informalidad y la diversificación de fuentes de ingresos, para llamarle de alguna forma al modo multiusos, llega una excelente noticia.x

La planta Ford en Hermosillo comenzará a producir a partir de octubre los nuevos modelos de la legendaria camioneta Bronco que, por los primeros promocionales anticipa un éxito total en la competencia con otras marcas que producen modelos similares en la categoría SUV.

No es un asunto menor. Se trata de inversiones por el orden de los mil 200 millones de dólares en una planta que genera 14 mil empleos directos y siete mil indirectos.

En un contexto nacional donde las empresas están cerrando sus puertas, despidiendo a sus empleados o soportando el paro de actividades al que obliga la pandemia, vale resaltar los trabajos que desde hace meses viene realizando Ford Hermosillo para reconvertir sus líneas de producción, ya que dejarán de producir los autos Fusion y MKS.

Que se haya escogido a Hermosillo tampoco es casualidad. En el marco de la Megarregión Sonora-Arizona-Nuevo México, la capital sonorense ofrece no sólo una ubicación geográfica estratégica, sino las condiciones de paz laboral y sobre todo, una mano de obra altamente calificada en las universidades y tecnológicos del estado.

Y claro, es producto también de largos cabildeos con directivos de la trasnacional, la gobernadora Claudia Pavlovich y su secretario de Economía, Jorge Vidal Ahumada para convencerlos de que Hermosillo es la mejor opción para producir la nueva Bronco que se venderá en todo el mundo.

La verdad es que en medio de tanta incertidumbre en los últimos meses, una noticia como esta es una bocanada de oxígeno. Literalmente.

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