Pésimos resultados en salud, economía y seguridad; AMLO, sin ánimos de rectificar

2020-07-13 | Sonora Hoy | Columna
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NIDO DE VÍBORAS

SSSSSSSS… Por más pirotecnia que se lanzó con motivo del segundo aniversario del “histórico” triunfo de MORENA en las urnas y luego el ruidoso sonar de las matracas ponderando por todo lo alto el “trascendental” encuentro entre nuestro mandatario y Donald Trumpo en Washington, ya hacia el pasado fin de semana, al disiparse el humo de la pólvora de ambos festejos, hemos vuelto a la triste realidad: Estamos inmersos en el colapso de la economía sin parangón en los anales de la última centuria; la crisis sanitaria que amenaza con colocarnos como el país con el peor manejo de la pandemia a nivel mundial y la inseguridad rampante que en los 19 meses que lleva esta Cuarta Transformación de México ha cobrado más víctimas ya que la lucha armada de la Revolución Mexicana en ese mismo lapso.

Pero lo peor de todo no es adonde hemos llegado, sino el precipicio al que ya todo el mundo vislumbra, si López Obrador insiste en dilapidar el erario en sus Programas del Bienestar, el Tren Maya, “Dos Bocas” y Santa Lucía, queriendo sacar el dinero que le falta para operar al país de desmantelar la estructura de la administración federal, adelgazándola a tal grado que semeje una columna que obvio, en lo alto se coloque su figura, al más puro y rancio estilo de la presidencia imperial.

Pero ninguna razón, ninguna conseja ni recomendación escuchará López Obrador. A él no le importa la salud, ni la economía y mucho menos la inseguridad que flagela a los mexicanos desde Tijuana a Chetumal, como diría el clásico. Su objetivo único, primordial, definitivo, es quedarse en el 2021 con las 15 gubernaturas y el control del Congreso de la Unión, que es lo único en lo que no ha podido tener injerencia TOTAL.

Hasta hoy le ha dado al traste a cuantas instituciones ha podido, con el pretexto de que son inoperantes y costosas, y quiere que las elecciones pasen de nuevo a ser manejadas por el Gobierno. Es decir, le interesa que el Instituto Nacional Electoral (INE) deje de existir.

Ya se imaginará qué está detrás de estas afirmaciones reiteradas e insistentes.

Por eso dice desestima los grandes problemas nacionales. Con la mayor de las frivolidades asegura también que a partir de este mes de julio la economía del país empezaría a crecer, cuando todo indica que el PIB seguirá cayendo hasta niveles de 10.5 por ciento negativo; que la pandemia del nuevo Coronavirus se ha “desacelerado” gracias a los atinados esfuerzos del Gobierno Federal y que no se confrontará con el crimen organizado, que los malosos terminarán por recapacitar y alejarse de la vida ilícita.

Pero, ni hablar, sin haberlo pedido, ni siquiera remotamente imaginado que así sería, 95 millones de mexicanos fueron condenados a padecer las ineficiencias y embates fascistoides de esta 4T como resultado de un ejercicio democrático, el cual fue posible sólo porque existe un organismo como el INE, cuyo superior objetivo es salvaguardar y hacer valer el derecho de los ciudadanos de elegir a quien se le pegue la gana.

La 4T hará todo lo que esté a su alcance para detener el reloj de la historia de la democracia en México, congelándola en un sistema de gobierno como el que funciona en Venezuela, Cuba y Nicaragua. Eso lo estamos viendo ya y mientras, se le deshace el país en las manos a López Obrador y sin el menor asomo de que quiera rectificar el rumbo.

SSSSSSSS… Pues con la novedad de que ya le tronó a Hugo López-Gatell, Subsecretario de Salud, la engañifa del Semáforo Epidemiológico Nacional con sus colorcitos rojo, naranja y verde, mecanismo con el cual la el Chimoltrufio de la 4T distrajo por más de dos meses la atención sobre la realidad que se ha presentado con la pandemia del COVID-19.

Obvio, como todo incapaz, culpó a los gobiernos de los estados del desfase de las cifras que al final hizo inviable este mecanismo de control de la reactivación de la economía y vuelta a la Nueva Normalidad, cuando en realidad, desde las dependencias de Salud locales había quejas reiteradas de que ni el número de muertos, ni de contagios que ellos reportaban a oficinas centrales aparecía en los cuadros estadísticos que presenta a diario López-Gatell.

Y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud siempre salía con sus engorrosas, pero sobre todo inverosímiles explicaciones, práctica que lo ha hecho famoso al comparársele con la el personal de Roberto Gómez Bolaños, “La Chimoltrufia”.

Para López Obrador, tener controlada la crisis sanitaria es que México haya alcanzado los 35,006 muertos; que los casos confirmados lleguen a los 299,750 y que de esos, 29,839 se consideren activos. Con estas cifras, nuestro país superas a Italia y ocupa el cuarto sitio a nivel mundial con más fallecimientos.

Ayer salió con que sólo en 9 de las 32 entidades federativas hay un incremento de casos. “El informe es positivo, es bueno; la conclusión es que la pandemias va a la baja, que está perdiendo intensidad, afirmó el Presidente, quien seguro se refería a Sonora como uno de los nueves estados por la forma en que se han disparado aquí los contagios y las muertes.

En un mensaje difundido a través de redes sociales, aseveró: “Vamos enfrentando bien, de manera profesional esta pandemia”.

¿Qué nadie se atreve a decirle la verdad a López Obrador? como dicen que le echó en cara Claudia Scheinbaum a López-Gatell durante uno de sus múltiples enfrentamientos por la disparidad de criterios respecto a la situación de la pandemia en la Ciudad de México, que orilló a la gobernadora a cambiar por sus pistolas el semáforo de rojo a naranja.

En fin, el cuento dará para mucho pues como dijo López-Gatell ayer, “estamos en la mitad de la pandemia, lo que significa que quizá a finales de octubre, “podríamos” estar llegando a una etapa de menor intensidad.

Pero mejor no decir nada, porque ni López Obrador se refiere a México, como tampoco López-Gatell sabe qué diablos está haciendo al frente del Gobierno Federal para atender la pandemia de COVID-19. A menos de que su objetivo sea únicamente el de confundir a la población con números irreales.

SSSSSSSS… De nuevo este fin de semana sucedieron hechos de sangre en Guaymas, cuyo saldo fue de tres personas fallecidas por disparos de arma de fuego, una de las cuales una menor de edad, de 10 de años del sexo femenino, mientras que resultaron con heridas otros cinco entre 2 y 15 años. Una niña de 2 años de edad resultó ilesa.

Nos viene a la memoria con este enésimo artero ataque el asesinato masivo de mujeres y niños en Bavispe, Sonora, -nueve víctimas en total- el pasado 4 de noviembre, hechos sobre los que las autoridades de los tres niveles de gobierno siguen “volteando para otro lado” sin ofrecer absolutamente ningún avance en las investigaciones, según la familia LeBaron.

Por cierto, muy preparados se vieron con su porra en Washington los de la 4T, se dedicaron unos estúpidos manifestantes en favor de AMLO, a acallar con gritos y bajezas a uno de los representantes de la familia LeBarón, que acudió allá para alzar su voz, ante la falta de castigo para los responsables.

Pero volviendo al. Ataque de Guaymas, se dice, se rumora, que tiene qué ver con Empalme, población que solo cuenta con una empresa filial de Maquilas Tetakawi, ante lo que surge ña pregunta: ¿Cuál podrá ser el interés que tienen los grupos de la delincuencia organizada que se diputan ese territorio?

SSSSSSSS… Es indudable que en la política se manejan los símbolos y Manlio Fabio Beltrones, como político que es –y de los de a buenas, no remedos- nunca se ha sustraído a hacerlo cada vez que puede. Nos referimos en concreto a la más reciente ocasión en la que hizo alusión que hizo de Don Fernando Gutiérrez Barrios en su conferencia de hace unos días ante un grupo de opinión al interior del PRI y que resultó en un documento valiosísimo para entenderle un poquito así a la política mexicana.

Hizo referencia Beltrones a quien fue entre muchos otros cargos, titular de la Dirección Federal de Seguridad; Senador; gobernador de Veracruz y durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, Secretario de Gobernación.

Y como diría alguien por ahí: Manlio Fabio puso en la mesa el nombre del destacado veracruzano y ello sin duda es un mensaje cifrado para alguien. De acuerdo; pero sin ir más allá en conjetura alguna, ¿A quién podría ir dirigido? Una más: ¿Con qué fin? Otra: ¿Qué es lo primero que se le viene a la mente a cualquieras con el solo nombre de este personaje?

La última: ¿Cuántos de los perfiles que hoy están en el primer nivel de la política mexicana pudieran haber tenido alguna relación con Don Fernando Gutiérrez Barrios? Si acaso diéramos por buena la especulación. La verdad, no le entendimos.