El principio de indiferencia…

2020-01-27 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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ESCUCHÉ LA OPINIÓN del escritor y periodista Francisco Martín Moreno –en Central FM--, quien hace un somero análisis sobre los once principios desarrollado por el cerebro de la propaganda del nazismo, Joseph Goebbels y lo aplica a algunas consideraciones manejadas por AMLO. https://bit.ly/3aNzKTb

Rescato tres aspectos básicos:

1.- "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan". Hay tantos ejemplos.

2.- Maneja el individualizar al enemigo y conceptuarlo, en este caso en conservadores; asimismo utilizar palabras simplistas pero populares, como el fúchila, huácala; acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

3.- Y la mejor de todas: El Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

En este link vienen los once principios: https://bit.ly/2U29AWX

Y todo indica que Alfonso Durazo, nuestro secretario de seguridad, ya lo entendió de allí su expresión de que “el gobierno del presidente, Andrés Manuel López Obrador ha logrado "contener la tendencia creciente de la incidencia criminal". https://bit.ly/2RxJl8V

Todos sabemos que el 2019 ha sido de los peores en esa materia al haber casi 35 mil asesinatos. Lo curioso es que es desafortunada su declaración toda vez que AMLO en la mañanera dijo que en Guanajuato se les estaba escapando de las manos este asunto https://bit.ly/2t1HW0Y

Y más cuando El Universal establece que este domingo 26 fue el más cruento del mes con 104 homicidios dolosos y que a la fecha van más de dos mil homicidios en el país (72 diarios) según el Sistema Nacional de Seguridad Pública. https://bit.ly/2RxvPCk

AMLO aseguró que en el resto del país –salvo Guanajuato--, la estrategia iba funcionando, pero una investigación de El Universal demostró que de las 30 mil 330 carpetas de investigación iniciadas por homicidios y feminicidios en cada uno de los dos mil 457 ayuntamientos del país, 20 mil 111 de ellas se concentraron en 646 ayuntamientos, la cuarta parte del territorio mexicano. https://bit.ly/31405Ii

El detalle estimado lector es que la sociedad mexicana está entrando a algo más peligroso que la inseguridad, más inclusive que la disminución de la tasa del desempleo y del cero crecimiento, es lo que los estudiosos llaman “El Principio de Indiferencia”.

De una manera simplista es que no nos importa lo que pase en el país mientras no me perjudique de manera directa a mi o familiares o amigos cercanos. Es lo que le llaman perder la capacidad de asombro.

Pero los análisis de fondo de esta concepción nos debería llamar la atención. En 2008 se realizó un estudio en Colombia https://bit.ly/2uD0DIO en el cual nos describen cómo la sociedad se volvió apática a los escenarios peligrosos que le rodeaban. Esto me recordó Venezuela.

El analista social colombiano, José Fernando Velásquez nos describe el mencionado principio adecuado a su sociedad y en uno de sus apartados explica “La indiferencia y los efectos perversos en lo colectivo.”

Deja en claro lo siguiente:

“Allí donde la responsabilidad por el otro no es aceptada o no se sabe cómo asumirla, se produce un vínculo impersonal árido, se instala lo inhumano en la existencia de lo humano, lo mezquino se convierte en algo natural. La indiferencia social produce efectos perversos en la cultura y en los sujetos. Lo fundamental de la estructura perversa es la instrumentalización de otro sujeto sin que medie ninguna pregunta, ninguna duda, ningún freno; es la desmentida de la condición de humanidad de quien la ejerce, como de quien la padece.”

Las consecuencias en los sujetos sociales son:

1. Favorece la ininteligibilidad de los sucesos donde es imposible construir una narrativa que explique y dé sentido a la experiencia como parte de la historia personal, social y política. Desentendidos de tanto cuanto sea posible, se suspende la facultad de pensar, la capacidad de elaborar, y la voluntad de actuar. Solo se producen reacciones puntuales y efímeras ante determinados hechos. Se está presto a ser fácilmente manipulable por lo emotivo.

2. Los semblantes se hacen inconsistentes: Uno de ellos, la llamada Tolerancia. “A este desentendimiento con grados diferentes de selección al cual todo le da lo mismo, hemos llegado a darle el nombre eufemístico de tolerancia para encubrir nuestro conformismo, nuestras carencias de información, de convicciones y de valor cívico”.

3. Lo heterogéneo ahora se encuentra con la desigualdad potencializando el proceso de segregación. El miedo y la desconfianza hacen surgir medidas de seguridad que cada vez más se insertan en lo cotidiano y fragmentan la idea de responsabilidad ciudadana: Surgen de esta manera los barrios cerrados, espacios militarizados, ciudades bunker, vigilancia electrónica de los accesos, barreras, cercas eléctricas de alto voltaje y guardias armados, que buscan establecer una distancia con eso etéreo (intangible o poco definido y, a la vez, sutil o sublime) y desigual, es decir, con lo popular, con el dolor, con el malestar.

4. El paradigma inmunitario, lo antiséptico, inunda el pensamiento y la cultura social, convirtiéndolo en antisocial, anticomunitario, al rechazar lo que tienen en común los miembros de una comunidad, y potencializar la mirada de lo diferente. Este afán de inmunizar, de proteger a los hijos, a los estudiantes, de los riesgos y las realidades de la vida en común, está en el origen también del querer no ver, de poner distancia, de mirar hacia otro lado frente a aquellas realidades sociales que están más cerca cada vez. Este paradigma inmunológico de protección, estimula más la percepción excesiva del riesgo y de la creciente necesidad de protección, que una lectura objetiva sobre lo que realmente sucede. Lo que parece un anhelo de mayor cuidado en realidad, llevado al extremo, des-civiliza, por el fomento de un narcisismo extremo.

EN FIN, como sociedad estamos entrando a un terreno muy peligroso en el que podemos llegar al punto de no retorno. Cuidado. Por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director general de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

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