Saboteadores emboscados

2019-12-14 | Samuel Valenzuela | Columna
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Entretelones

Samuel Valenzuela

No sabíamos que existía un membrete denominado Consejo Ciudadano Asesor, el mismo que fue parido mediante la publicación de un desplegado donde pontifican sobre cómo debería aplicarse el gasto del gobierno estatal el año próximo, con propuestas que de ninguna manera hicieron en la formulación del presupuesto de egresos de la Federación.

Presuntos académicos e investigadores de abierta militancia y simpatías con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, despliegan una sarta de elucubraciones que van a contracorriente de la cruda y dramática realidad de los criminales recortes del presupuesto federal que obviamente aprueban en todos sus términos y exigen que en la legislatura sonorense se apliquen similares criterios.

No dijeron nada cuando se supo de la eliminación de diversas partidas y participaciones a municipios, pero redescubren la necesidad de que sea municipalista el presupuesto estatal y se atienda la emergencia por la inseguridad pública fortaleciendo dicha instancia de gobierno, para que ofrezca mayor calidad de vida a los ciudadanos, cuando también fueron recortadas y/o eliminados programas de inversión para infraestructura comunitaria.

También desparraman su retórica sobre educación y sin embargo con su silencio avalaron recortes presupuestales para instituciones de educación superior y de investigación científica y tecnológica, cuyo presupuesta para el año próximo es el más bajo desde hace ocho años, renegando así de un sector que les permite alardear de su papel de abajo firmantes de un pasquín y desde donde se proyectaron con su academia, ese que la 4T niega a las nuevas generaciones.

Y lo más incongruente, entre las medidas que proponen y que deberían tomar en cuenta los integrantes de la legislatura, está la eliminación de “asesorías injustificables”, cuando entre ellos se identifican de forma plena algunos que entran en ese supuesto y que cobran muy bien por asesorías a MORENA y a su bancada, sin que se sepa para que maldita cosa sirven, tal es el caso de por ejemplo de Alvaro Bracamonte Sierra.

Al menos ese ajonjolí de todos los moles tiene cierto prestigio como investigador gracias a los presupuestos asignados en el pasado al Colegio de Sonora y que para el año próximo la Federación redujo, pero hay otros abajo firmantes que de plano uno no concibe el que formen parte de un comité de asesores sobre cualquier tema y no vamos a citar sus nombres porque se trata de amigos, a quienes ya en persona nos pitorrearemos de ellos, ya que carecen de calidad académica para ostentarse así.

Más que a la opinión pública, ese desplegado más bien es una pretendida asesoría pública a la bancada de MORENA, a cuyos integrantes seguramente acabaron de atarantar, ya que a pesar de su simplismo y rusticidad expositiva, como ya se sabe, las y los coordinados por doña Ernestina Castro Valenzuela son de muy duras entendederas, y es más, mejor deberían de instruirles de forma directa que no voten a favor de nada y que de ninguna manera fundamenten el sentido de su voto.

De muy mala entraña el propósito de esos hasta ahora emboscados saboteadores del desarrollo de la entidad, que no conformes con las reducciones presupuestales de la federación que superan los tres mil millones de pesos y la eliminación de propuestas de inversión para infraestructura que superan los 15 mil millones de pesos, ahora pretenden que los pocos recursos que se dispondrán en el 2020 se apliquen a su antojo y mediante ocurrencias.

Hablan de transparencia cuando la opacidad es la norma en la distribución de recursos a programas populistas; hablan de compromisos con los pobres y nada dicen respecto a la desaparición del programa de estancias infantiles; recitan sobre la necesaria atención a la salud, y callan ante la falta de medicamentos para el tratamiento de los distintos tipos de cáncer y tampoco aluden que no se asignaron recursos para la conclusión del hospital de especialidades en Hermosillo.

Ya veremos qué tan alto es el ruido que le meten al trámite legislativo en ciernes con dichas asesorías públicas, cuando por lo pronto esos abajo firmantes deberían de contratar algún asesor sobre el tema de la congruencia y sobre honestidad intelectual.

Tienen el descaro de aceptar su papel como asesores de distintos cuadros de MORENA en Sonora, entre ellos diputados, que si se evalúa el papel de todos ellos, alcaldes y legisladores solo para citar algo, pues vaya el ejemplar fracaso que han resultado por un ejercicio por el que seguramente reciben muy buenos ingresos de esas instancias a las que reclaman austeridad y aplicar sus gastos de forma racional.

Por lo pronto, promover que el presupuesto estatal tenga los mismos criterios del federal, es pretender que le vaya muy mal a Sonora y a los sonorenses, aunque quizás para la gobernadora Claudia Pavlovich sería lo ideal, porque así podría disponer de muchos millones de pesos para uso discrecional y sin lidiar con procesos de fiscalización, así como eliminar programas de apoyo social para entregar minucias “sin intermediarios”, entre otras trapacerías impuestas a nivel federal.

Pese a las premuras que transmiten esos científicos neoporfiristas, en la Cámara de Diputados no se advierte mayor congoja ni apuros porque arranque de forma pública ese proceso legislativo, porque hasta la fecha se mantienen los cabildeos privados entre representaciones del gobierno estatal y grupos parlamentarios y diputadas y diputados en lo particular, y hasta donde sabemos tales diálogos han sido en muy buenos términos, incluso con representantes de MORENA.

Mientras tanto, el Secretario de Finanzas Raúl Navarro Gallegos hace gala de la paciencia que la biblia le adjudica a Job, esperando simplemente a que se fije fecha para su comparecencia y la verdad es que les gusta la mala vida a legisladoras y legisladores, porque nadie mejor que él para aclarar sus dudas, en lugar de recurrir a asesorías como el del desplegado de marras o a marrullerías negociadoras de corte tradicionalista.

Aparte de ese contexto de oportunistas y emboscados con pretensiones de ejercer funciones legislativas sin haber sido electos, mejor onda por rumbos de la Coordinación Nacional de Protección Civil, instancia de la Secretaría de Gobernación, desde donde se emitió la declaratoria de desastre para 55 municipios de la entidad por los daños causados por las intensas lluvias de fines de noviembre sobre prácticamente todo el territorio sonorense.

La misma gobernadora Pavlovich anunció la buena nueva, ya que dicha declaratoria es el más importante paso para que sean liberados recursos del Fondo Nacional de Desastres Naturales, que permitan la rehabilitación de infraestructura carretera dañada por crecidas de ríos e inundaciones; alrededor de 15º planteles escolares, infraestructura vial de manchas urbanas y equipamiento de municipios, hospitales y demás.

Y no, el FONDEN no aplica en los daños en infraestructura agropecuaria que también sufrió graves pérdidas y cuyas pérdidas aún no son dadas a conocer y en qué porcentaje tales bienes estaban protegidos por seguros.

Pero por lo pronto resulta muy favorable el que a más tardar el tres de enero próximo se definirán las acciones de remediación, así como montos y formas como se enfrentarán los daños, luego del levantamiento de los destrozos en comunidades que se encuentra en proceso.

Ya veremos, porque como se sabe, el FONDEN es uno de los entes federales damnificado por el presupuesto federal 2020 y si ya por tradición es muy lento y pueden pasar meses e incluso años para haya el flujo de recursos emergentes ante desastres causados por la naturaleza.

Esperemos que en esta ocasión no sea así, porque hay daños cuya reparación no admite demoras y dadas las tacañerías y mezquindades de la Federación hacia la entidad, el gobierno de Sonora no dispone de tantos recursos para atender esos gastos, además, que los principales daños al menos en carreteras, fueron sobre la red caminera federal, además que gobernados por MORENA, son más los municipios con daños mayores y lo lógico sería que hubiera solidaridad con ellos.

Por lo pronto la gobernadora echa mano de hasta donde puede para atender prioridades, pero en lo que respecta a daños mayores difícilmente podrá disponer de suficiente dinero, sin que tengamos la menor idea en qué quedó aquella reforma a la Ley Estatal de Protección Civil por allá en marzo del 2010, en donde el promovente, el entonces diputado local Otto Clausen propuso y logró que se aprobara, la creación del Fondo Estatal de Desastres Naturales, que preveía la constitución de una bolsa de 100 millones de pesos para atender emergencias.

Fue una adición o reforma al transitorio segundo de dicho ordenamiento jurídico e incluso se instruía al entonces gobernador Guillermo Padrés Elías, para que en un término de 90 días emitiera las reglas de operación de dicho fondo, lo cual sabemos nunca ocurrió y tal colchón quedó en el olvido.

Hace unos días se habló en el Congreso del Estado de dicha alternativa, pero la verdad es que de nueva cuenta se recurriría a las finanzas estatales para cubrir las omisiones y burocratismos de la federación e incluso su falta de solidaridad, como es el caso de que al ser eliminadas las estancias infantiles, ahora se proponga que tal programa sea restituido pero ahora financiado con recursos estatales.

Lucía atractiva la propuesta del ahora exalcalde de Guaymas, ya que esa bolsa de 100 millones de pesos se planteaba como un instrumento financiero a manera de seguro contra riesgos naturales, con disponibilidad inmediata tal como lo demandan ese tipo de emergencias.

Pues la gobernadora al menos ya tiene la declaratoria de desastre y seguramente mantendrá la presión para que cuanto antes los recursos del FONDEN sean liberados y mientras eso ocurre mantiene su febril actividad llevando beneficios a la gente, como fue el caso de este miércoles, cuando en multitudinario evento celebrado en la Arena Sonora, entregó más de 4 mil 200 becas y estímulos a alumnas y alumnos de primaria y secundaria en Hermosillo.

Es una fregonería esa instalación deportiva y nos cuentan que el evento estuvo formidable, aunque a pesar de nuestra intención de cobertura, de plano no pudimos hacerlo dada la ausencia de espacios de estacionamiento al menos un kilómetro a la redonda, y ni modo, aprendimos la lección de que para la siguiente ocasión acudiremos al menos una hora antes de lo programado.

Como sean, reportan una verdadera fiesta en dicho inmueble con miles de estudiantes y padres de familia, así como docentes, acompañando a la gobernadora José Víctor Guerrero González, secretario de Educación y Cultura; Yazmina Anaya Camargo, titular del Instituto de Crédito Educativo; Mario Welfo Álvarez Beltrán, director general del Instituto Sonorense de Cultura; Patricia Calles Villegas, subsecretaria de Educación Básica; y Cecilio Luna Salazar, presidente de la Asociación Estatal de Padres de Familia.