Doña Olga decepciona y la postura de Célida López ante la exigencia del sindicato

2019-11-04 | Marcelo Beyliss | Columna
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Plaza Zaragoza

Marcelo Beyliss

LA PARTE SERIA DE LA 4T, LA DE DEBERÍA DE SER el amigable componedor ante conflictos sociales y políticos, quien aparentaba ser la madurez en el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero sacó el cobre y perdió el respeto que tenía del círculo rojo y por supuesto de los bajacalifornianos que se sienten agraviados por la llamada “Ley Bonilla”

La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no tuvo empacho en festejar, junto al Gobernador del vecino estado de Baja California, Jaime Bonillas, unas declaraciones hechas minutos antes a reporteros asentados en Mexicali.

La funcionaria supuestamente desconocía que la estaban grabando.

El video en el que se observa y se escucha que celebra la “hazaña” de Bonillas circula de una manera profusa en las redes sociales.

Doña Olga solo se limitó a decir que no sabía que la estaban grabando.

El cuestionamiento de los internautas y de la clase política fue, principalmente, porque días antes Sánchez Cordero se había pronunciado en contra de esa “Ley Bonillas”, mediante la cual se amplió el periodo de ese Gobernador de dos a cinco años.

El video en mención muestra que la Secretaria de Gobernación está feliz de contenta por las torceduras a la ley que mando a hacer Jaime Bonillas para quedarse tres años más en el Poder de lo que original y legalmente había sido electo.

¿Qué clase de interlocutor político tiene el país? ¿Quién es ahora la parte seria en materia política en la 4T?

Muchos pensaban que Sánchez Cordero era el equilibrio; por sus antecedentes, por su preparación y su lucha. En un video de menos de un minuto todo eso se fue por la borda.

DÓNDE ME PERDÍ, ya no me acuerdo qué pasó y cómo fue que perdieron amistad el Gobierno Municipal de Célida López Cárdenas y el Sindicato del Ayuntamiento de Salvador Díaz Holguín.

Bueno, probablemente –en su momento- todo fue producto de una alianza. Hoy ya no es así.

A través de las redes sociales la Alcaldesa lamentó que el Sindicato esté presionando por ampliar algunas prestaciones, como los días de aguinaldo, que actualmente son de 55 y que Díaz Holguín pretende incremente a 60.

Nos preguntamos si Díaz Holguín no siente preocupación por la reciente caída de eternos líderes sindicales enemigos de la 4T.

DESDE EL KIOSKO

A propósito del Gobierno de Célida López Cárdenas, esta decidió hacer ajustes en materia de comunicación social. Llegó al relevo el experimentado y eficiente, Carlos Díaz Ayub. Veremos si hay un cambio.

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NIDO DE VÍBORAS DEL 4 DE NOVIEMBRE

¿DEBE PINTAR SU RAYA EL PRI SONORA DEL GOBIERNO DEL ESTADO?

SSSSSSSS... Hasta antes del año 2000 era imposible siquiera pensar que en una entidad donde el Gobierno del Estado fuera priista, la dirigencia de ese partido hubiese podido tener autonomía del mandatario, ni siquiera en la más mínima medida.

Con la alternancia las cosas cambiaron y entonces los gobernadores priistas empezaron a ser, por decirlo de alguna manera, “dueños” de sus actos al no tener que rendir cuentas a los presidentes de la República emanados de un partido distinto al de ellos, en este caso del PAN.

Y aquella tutela que a su vez ejercían sobre los mandatarios estatales los dirigentes nacionales del tricolor también quedaron en meros formulismos: Habían dejado de ser un peligro también.

Si acaso había que rendirle cuentas a un presidente de la República surgido de Acción Nacional, algo que no se pudo apreciar de manera cabal, salvo en uno o dos casos extremos, hasta ahí. Nadie se metía con ellos.

Pero ahora las cosas son distintas.

Gobierna otro partido cuya ideología, si bien no es de izquierda declarada, sí se contrapone con la concepciones políticas y económicas del PRI y del PAN.

En efecto, después de casi dos décadas de escalar hasta la Presidencia de la República, sufriendo sucesivos reveses de sus adversarios, Andrés Manuel López Obrador encabeza hoy un gobierno que detrás de sus acciones asoma un deseo enorme de venganza hacia los cuadros más destacados de lo que antes fue el oficialismo “prianista” y que ahora están convertidos en opositores.

López Obrador está buscando la manera de cambiar por completo el esquema no sólo de gobierno, sino también de la administración pública del país, en aras de lograr lo que él llama la Cuarta Transformación con la cual espera lograr que cada mexicano viva “feliz, feliz, feliz”.

Y producto de esa reestructuración, López Obrador en los 11 meses que tiene al frente del gobierno mexicano, ha venido recortando los presupuestos de Salud, Educación, Seguridad, Obras de Infraestructura y Proyectos Productivos, entre otros, los cuales generan empleos..

En lugar de reorientar el gasto y así evitar la corrupción como es su slogan, estos recortes han adquirido una dimensión criminal que en el sector Salud han costado ya cientos de vidas de pacientes que no alcanzan los beneficios de los programas anteriores; los municipios no ven llegar recursos para combatir la inseguridad ni construir o siquiera finalizar las obras de infraestructura vial, etcétera.

Estos recursos logrados a partir de los recortes presupuestales irán a parar a las grandes bolsas de los Programas del Bienestar de López Obrador, las cuales ascenderán a casi medio billón de pesos, de los que 400 mil millones de pesos serán dilapidados de manera discrecional, sin una metodología y en cambio sí con un claro propósito clientelar.

Como todas las entidades, principalmente las del norte, Sonora ha sido afectada en su presupuesto de manera dramática, empezando con la eliminación del Fondo Minero, que tan sólo este año 2019, el Gobierno Federal le habrá de arrebatar a los municipios mineros de la entidad, algo así como 1,300 millones de pesos, obtenidos ya de los impuestos que pagaron las compañías mineras durante 2018.

Son varios los golpes que han recibido las finanzas del estado este año, los cuales se replicarán en el 2020 con lo que se configurará un panorama en verdad negro para las actividades productivas agropecuarias, industriales y del sector servicios, sin distingos.

Es obvio que la Gobernadora Claudia Pavlovich, consciente de los riesgos que se avecinaban para la entidad, optó por el acercamiento, la conciliación, el diálogo y la negociación con los recién llegados y en esa tesitura se ha mantenido firme y persistente en la gestión de apoyos, y lo ha hecho con mucho oficio político, en una batalla memorable con las distintas dependencias federales, hasta con el propio Andrés Manuel López Obrador.

Eso está muy bien porque Claudia Pavlovich gobierna para todos los sonorenses, sin excepción de partidos, ni ideologías; incluso tiene que dar la cara por ese 85 por ciento de la población bajo el mando de MORENA distribuido en los principales municipios de la entidad.

Siendo de extracción priista la Gobernadora con un mandatario federal de MORENA, no puede ni debe asumir una postura partidista, como tampoco lo hizo durante los últimos tres años de Peña Nieto; de ahí que el papel del PRI estatal deberá tomar un rumbo muy distinto, por la sencilla razón de esos dos entes, el Gobierno del Estado y el CDE del tricolor tiene dos responsabilidades y compromisos diametralmente opuestos.

La tarea del PRI Sonora es encabezar las causas sociales con el propósito, como lo ha dicho en repetidas veces su dirigente Ernesto De Lucas, es recuperar el mayor número posible de las posiciones perdidas en el 2018, y esa lucha no puede ser en los mejores términos, ni con diplomacia, sino señalando los errores de quienes ahora gobiernan, tal y como lo hizo AMLO durante todos los años en que fue oposición.

Si el papel del Gobierno del Estado es de conciliación antes que de enfrentamientos con la Federación para poder asegurar el máximo de beneficios para todos los sonorenses, el del PRI no puede ni debe ser en el mismo tenor, sino de crítica, de denuncia, de confrontación con quienes no cumplan sus promesas ni alcancen las expectativas que generaron en el 2018.

El PRI como partido no puede transitar al 2021 con la culpa a cuestas de lo que hizo Peña Nieto, sino sacudirse ese lastre y al mismo tiempo combatir el crecimiento cero de la economía del país de este año; levantar la voz ante el inocultable desdén con que castiga López Obrador a los estados del norte; la corrupción disfrazada y el derroche de recursos en Programas del Bienestar, que nadie se atreve a decirle a López que por ese camino llevará a México por derroteros de fracaso.

El 2021 está a la vuelta de la esquina y el PRI debe apurarse a encontrar a los perfiles idóneos para los 101 puestos de elección popular que se disputarán por lo que en buena medida, salir adelante en esta carrera en las condiciones políticas en las que se va a dar, podría beneficiar al PRI en lugar de perjudicarlo.

Pero para ello, el PRI y su dirigencia necesita soltar ya las amarras y empezar a recuperar los espacios de aceptación popular junto con aquellos perfiles que como bien lo dice De Lucas Hopkins, tendrán que trabajar sus propias candidaturas, para lo que el tricolor les servirá de plataforma.

Sólo desde el PRI Sonora se le puede decir sus verdades a la Cuarta Transformación, porque sabemos que el Gobierno del Estado no puede rebelarse o llegar al extremo de plantear un rompimiento del Pacto Federal, aunque en realidad este acuerdo tenga las características de centralismo a ultranza. Pero de hacerlo, el saldo sería muy negativo para los sonorenses.

Sin duda, la tutela de un gobierno estatal priista sobre la dirigencia de su partido es muy marcada y quién sabe si en el caso de Sonora pueda darse un deslinde entre ambos entes. Lo único cierto es que cada día que transcurre sin que ello ocurra representa un valioso tiempo perdido para el PRI como partido y a la postre podría resultar contraproducente en lo electoral para el Gobierno del Estado.