La permisividad social

2019-09-20 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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LA PERMISIVIDAD SOCIAL tiene dos características esenciales:

Por un lado, la tolerancia a todo aquello que perjudique a la sociedad se vuelve flexible, es decir, permitimos que nos vapuleen en el entendido de que la responsabilidad individual no existe y dejamos pasar y hacer hasta que todo lo negativo que nos ocurre lo vemos como normal.

Y por el otro, la visualización de las afectaciones negativas que nos pegan como sociedad se vuelven poco creíbles, no pensamos que nos vayan a afectar.

Si combinamos esto, podemos entender esa permisividad con ejemplos concretos:

Cuando se aceptaron los casinos en Sonora –que durante tanto tiempo se habían rechazado--, ocurrió que nos originó el gravísimo problema de la ludopatía, un vicio que afecta a todos, pero que se observa con mayor énfasis en los jubilados y pensionados que son exprimidos por esas empresas. Lo permitimos.

¿No lo avizoramos?, claro que sí, pero de manera individual, no social y ni los políticos, ni los gobernantes vieron oposición o afectación en la imagen y se aprobó. Ahí están las consecuencias.

Esa permisividad a su vez, como sonorenses, nos lleva a permitir la dictadura de las minorías por más depravaciones que tratan de imponernos y que lo logran al permitirlo en nuestras familias bajo un pensamiento individualista de que esas acciones no nos van a afectar de manera directa.

Me explico:

Hay pensamientos de mujeres amigas que dicen que aunque se apruebe la ley a favor del aborto, no les afectará a sus hijas pues creen que como padres y madres de familia en base a la educación y valores que les han inculcado, no llevarán a cabo esa acción. Nunca han imaginado que en quince minutos sus chamacas pueden quedar embarazadas. Pero claro, sus hijas son incapaces de…

Lo mismo ocurre en relación a que se apruebe el consumo de drogas. Aseguran, así como usted lo puede pensar, que aunque se apruebe no le va a afectar como familia y pudiera ocurrir que sea una ley muerta. No hemos entendido que nos rebasó la actualidad y que no sabemos qué hacer hasta que ya tenemos el problema encima y claro, se acumula la problemática y luego buscamos crear políticas públicas para contrarrestar algo que se nos fue de la mano.

¿Su hija no tendrá relaciones sexuales sin usted enterarse?, por favor.

¿Me creería si le dijera que los jóvenes de hoy en sus pisteadas, ingieren una combinación de red bull con viagra molido para estar listos y sostener una relación sexual inmediata?

Y lo permitimos. Es más, usted lo desconocía, ¿verdad?

A lo mejor no se ha explicado la causa por la cual no podemos como sociedad limitar al máximo a nuestros chamacos el uso de los videojuegos. Pues déjeme decirle que ello obedece al sentido de aburrimiento que viven –les llaman mileniums o algo así a estos chamacos--, y que los adultos de hoy, arriba de los 45, nunca vivimos porque de alguna manera en las reuniones que teníamos con nuestros amigos, en las pandillas, nos llevábamos platicando o jugando en la banqueta y no permitíamos que esa cualidad de hoy, el aburrimiento, llegara a nuestra mente. Al contrario, nuestros papás batallaban para que nos fuéramos a dormir.

Por eso tenemos hoy hijos gordos, bofos, que van que vuelan para ser diabéticos. Son una oda a la ociosidad que es la madre de todos los vicios. Chamacos solos manejando su propia pantalla, que tienen amigos cibernautas que matan todas las características de la sensibilidad social. No sienten, no tienen lástima por nadie, se educan en base a valores que les provee el internet, razón por lo cual adulan la muerte –sus juegos son así--, para poder sentir algo y en esa vía se convierten en carne de cañón para narcotraficantes que siguen aumentando sus filas de sicarios cada vez más jóvenes.

Pero usted ya lo sabía. Pero de nueva cuenta la permisividad. Todo lo permitimos.

No hemos entendido que así como existe un yang, existe un yin.

Y de manera individual relegamos la responsabilidad a otros, al cabo que en mi casa no existen peligros pues consideramos que hemos educado bien a nuestros hijos.

No hemos entendido que lo que le pasa al vecino nos afecta a nosotros. Es más lector, ¿usted conoce el nombre de sus vecinos?

Por cierto, me tocó observar a un lado de mi casa este pasado jueves, a un par de jovencitas del CBTIS 132 fumando mota, niñas. Fui y dejé a uno de mis chamacos al Cobach –los minutos justos para que llegara a su clase de las siete de la mañana--, y en la plática acordamos que le pondría el dedo, pero al regresar ya no estaban. Platiqué el caso con mi esposa y la primera pregunta que surgió fue si sus padres tenían conocimiento de lo que hacían.

Pero todo esto que ha leído hasta aquí, usted ya lo sabía.

Y sabe muy bien que si se fomenta el consumo de la droga, el aborto –muerte de hijos--, el matrimonio entre homos y la posterior adopción de niños, la eutanasia –muerte de padres—y demás cosas aberrantes como ocurre en otros países en los que ya se han aprobado el matrimonio y sexo con animales, entre otras leyes que se han estado aprobando en México, el destino final golpea directamente a la familia como la conocemos. Y lo estamos permitiendo. Le estamos abriendo la puerta.

Es una pena que todos aquellos políticos que de alguna manera hemos apoyado no entiendan la problemática de la permisividad y se nieguen a tomar la bandera que la sociedad requiere para no permitir la destrucción de la célula de la sociedad que es la familia. Por ello son rebasados y serán relegados por otros liderazgos como está ocurriendo con el actuar que está emprendiendo actualmente la Iglesia Católica que acaba de hacer una invitación para manifestarse en una lucha contra todo aquello que signifique el atentado contra la familia y por ello están citando para manifestarse este sábado 21 de septiembre en la Plaza Bicentenario (en el caso de Hermosillo), a partir de las 4:30 de la tarde.

Ojalá vayan miles. De no ser así caeremos en el individualismo comentado en el cual nadie tiene responsabilidad y entonces sí, Dios nos agarre confesados.

EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden

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