El mundo se nos cae, ¡ocupamos ir por él , sociedad y gobierno!!

2019-09-18 | Miguel Ángel Vega C. | Columna
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I T I N E R A R I O…..

Miguel Angel Vega C.

De acuerdo a los hechos de violencia extrema que hemos visto en los últimos tiempos, nos queda claro que la solución ya nos es solamente responsabilidad del gobierno, ni son tiempos de andarle echando la culpa a otros, menos a gobiernos de sexenios anteriores, los hechos nos dicen claramente que esto ya es responsabilidad de todos, sociedad y gobierno de manera conjunta, quienes debemos poner cada que lo que nos corresponda en la medida de nuestras posibilidades, si queremos enderezar el barco, porque de lo contrario en lugar de encontrar la solución, el mundo nos irá cayendo encima poco a poco, hasta autodestruirnos, como ya lo estamos viendo en la práctica cotidiana. Traemos a colación lo anterior, por la tragedia ocurrida en Guaymas ayer, donde sin piedad un joven de 19 años, cegado por las drogas, dio muerte a golpes a su señora madre de 49. Y a eso súmele, la tragedia que acaba de ocurrir en Empalme, donde delincuentes sin escrúpulos lanzaron llamas a un domicilio donde resultaron dos niños quemados, de los que uno murió y otra está siendo atendido en Estados Unidos con quemaduras que lo mantienen entre la vida y la muerte. Y súmele también los niños que aquí en Cajeme, mataron en la Misiones y tantos y tantos hechos de sangre mas, que no nos alcanzaría este espacio para citarlos, en los que ha quedado de manifiesto el nivel terrorífico de inconsciencia humana a donde ha llegado la violencia. Y casi todos los casos relacionados con el cultivo, transporte, consumo, distribución o venta indiscriminada de drogas, de diferentes tipos. Por desgracia vemos a un gobierno totalmente rebasado por la delincuencia, que implementa operativos y más operativos, en los que se toman la foto, pero luego nos damos cuenta que se trata de letra muerta, que realiza inversiones millonarias con dineros presupuestales, creando nuevos cuerpos de seguridad que solo han sido un fracaso ante el tamaño de la descomposición social que nos cubre de los pies a la cabeza socialmente hablando. Vemos también un fracaso total a nivel nacional, en los supuestos programas de rehabilitación de drogadictos, cuyos centros, se han convertido en empresas de lucro propiedad de particulares cuyo interés es el engrosar sus bolsillos, más no la verdadera rehabilitación de sus pacientes, que para ellos son clientes. Pero lo peor es que nadie los vigila, ni sanciona, ni los rige, ni los multa. O si lo hacen, es un trabajo que no sirve para nada, porque en la práctica no se mira. Incluso en la mayoría de ellos se comercializa la droga igual o peor que afuera. Por eso hay quienes dicen que mientras las cárceles son escuelas de delincuentes, porque de reinserción social no tienen nada, los centros de rehabilitación, son escuelas para drogadictos. Pero por otro lado, vemos a una sociedad apática, que aparenta no tenerle miedo a la amenaza que nos acecha, con todas las consecuencias fatales que estamos viviendo en este nivel de descomposición que padecemos, o de plano, no alcanza a aquilatar el horizonte negro y sombrío que nos espera, si no detenemos juntos el torcido e incierto rumbo que llevamos. Los gobiernos de los últimos sexenios le han dedicado presupuestos millonarios a la represión en contra de la delincuencia, lo que le ha costado centenares de miles de muertos al país, por las estrategias equívocas utilizadas. Pero se les olvidó que, ese viene siendo solo un frente de ataque a la delincuencia y descuidaron los más importantes, como la generación de oportunidades para las familias mexicanas, el fomento a los valores del ser humano, el impulso a las actividades deportivas y culturales. Igual el poder legislativo le ha quedado a deber mucho a la sociedad, al recortar considerablemente los presupuestos de los rubros anteriores, incluida la educación, cuando los legisladores y todos los mexicanos sabemos que para lograr el desarrollo y la prosperidad, pero sobre todo la paz y la tranquilidad, el fomento a la educación y la cultura son fundamentales. Y entre otras fallas garrafales que también ha cometido el poder legislativo, con las que le ha hecho un daño incalculable a la sociedad mexicana, se encuentran el aprobar la legalidad del consumo de drogas, como la mariguana y la cocaína, supuestamente para fines lúdicos o de recreación, cuando estas, sobre todo la primera, son la puerta de entrada a la drogadicción de los jóvenes, cuyo siguiente paso es el consumo de cristal, una de las drogas más letales de los últimos tiempos, pero que nuestros diputados y senadores no quieren verlo de esa manera, e ignoran protestas de la iglesia, organizaciones conservadoras y de la mayoría de los mexicanos, como pretendiendo adoptar costumbres de otros países donde las circunstancias son diametralmente diferentes. Por otra parte vemos a madres y padres de familia, que no están haciendo su tarea en el cuidado de sus hijos, algunos un tanto justificados porque trabajan los dos, dadas las circunstancias económicas adversas por las que atraviesa el país, donde el salario mínimo no alcanza para nada y se hace necesario el doble ingreso en la familia, pero también vemos a madres y padres que por irresponsabilidad descuidan a sus hijos, aún viendo los peligros que los amenazan a diario en las calles. Les permiten salir, sin saber con quién van, a donde van, qué harán, ni qué horas regresan y mucho menos en qué condiciones regresan. Esto va creando un clima de libertinaje en la mente del joven que conforme va creciendo, se le sale de control a sus padres y cuando estos se dan cuenta que anda en malos pasos, ya es demasiado tarde para corregirlo. Y qué le podremos decir de aquellos hogares donde los drogadictos, los viciosos, los alcohólicos, son los padres y no los hijos. O en aquellos donde los padres viciosos inducen a los hijos a drogarse. Ante el preocupante panorama anterior, es urgente que los tres niveles de gobierno, dejen de politizar temas tan fundamentales como la seguridad y la economía, entre otros, y centren su trabajo en la mejoría de los verdaderos intereses de la sociedad, no de sus partidos, ni de sus grupos de poder y menos en beneficio personal. Pero también es necesario que como sociedad caminemos juntos con nuestros gobiernos, haciendo nuestra tarea social, destacando sus aciertos, pero también señalando constructivamente sus fallas y no denostarlos solo con tintes políticos, para que todo camine por el sendero de lo propositivo. Y finalmente es urgente que nuestros legisladores en general, desde que asumen el papel como tales, se saquen de la cabeza las líneas partidistas que les marcan sus líderes, para que cuando levantan la mano en su curul, lo hagan anteponiendo los intereses de sus representados y no de unos cuantos que se identifican claramente por sus mezquindades. Así que ojo, si cada quien no asumimos ese papel que nos corresponde como seres humanos y como mexicanos, después no nos asustemos de ver cosas peores, como las que se vieron ayer en el vecino Puerto de Guaymas, dada la evidencia de que el gobierno solo ya no pudo. ¡Vamos todos juntos!.