Daño colateral, no; es incapacidad para marcarle el alto a la delincuencia 

2021-11-30 | Sonora Hoy | Columna
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NIDO DE VÍBORAS

SSSSSSSS… La celebración del Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que paradójicamente enmarcó el atentado en contra de la alcaldesa de Guaymas y su Comisario de Policía, acción que cobró la vida de una joven activista de estos derechos, ha manchado para siempre a Sonora, pues fue el único estado en el país donde se suscitó un ataque en contra de estas manifestantes con saldo mortal. Una verdadera tragedia.

Llamándoles a las cosas por su nombre, es una vacilada que nos salgan con el cuento muy socorrido, gastadísimo ya, de que el homicidio de la joven activista de los derechos de las mujeres es un “daño colateral” de la lucha anticrimen del Estado Mexicano; pues a estas alturas, con más de 106 mil muertes violentas en los últimos tres años en México, registradas en el marco de la inseguridad y el imparable clima de violencia que genera la delincuencia organizada, ese atentado es la enésima manifestación del fracaso de tal política en esa materia, de los tres niveles de gobierno.

Digan lo que digan, la lucha contra la delincuencia en este sexenio, del anterior y de cuando menos 3 ó 4 administraciones federales atrás es, y seguirá siendo, un fracaso estrepitoso, y lo peor es que la violencia se recrudecerá aún más, pues el crimen organizado (y el desorganizado) no le devolverá graciosamente el terreno ya ganado palmo a palmo al Estado Mexicano con todas sus corporaciones policíacas y fuerzas ramadas.

En una rápida ojeada a los homicidios perpetrados el pasado jueves 25 de noviembre en Guaymas, hay elementos incongruentes como el que el titular de la Secretaría de Marina (Semar), José Rafael Ojeda, haya aseverado categórico durante la mañanera presidencial (unas cuantas horas después), que el atentado estuvo dirigido contra el Comisario de Policía, Andrés Humberto Cano Ahuir, cuando las titulares responsables de las instancias investigadoras apenas acababan de llegar al Puerto y ni siquiera iniciaban las pesquisas.

Esa fue una pifia, o bien, una muestra más de que en los asuntos relacionados con el crimen organizado son otras las instancias que los manejan y que las instituciones civiles hoy por hoy solo están de adorno, como lo hemos visto desde siempre; de ahí que las titulares de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, así como de la Fiscalía General de Justicia del Estado e incluso, el Delegado de la Fiscalía General de la República en nuestra entidad, podrán decir lo que quieran; pero los que tienen la última palabra en estos menesteres son otros.

Esto quedó más que demostrado ayer, pues durante la conferencia que ofrecieron los tres titulares de las citadas dependencias, para decirlo de una manera amable, simple y sencillamente no arrojaron algo nuevo, y mucho menos que valiera la pena: Solo reiteraron que el atentado no fue dirigido contra la Alcaldesa Karla Córdova y tampoco contra las jóvenes manifestantes, sino contra Cano Ahuir.

También que el pistolero ultimado prácticamente era un perturbado mental y algo así como que ya tienen 11 detenidos para investigación de estos hechos. En la conferencia metieron de retaque al Instituto Sonorense de la Mujer y a su recién estrenada titular, alguien que no tiene vela en el entierro en este espinoso asunto.

Lo más seguro es que en las investigaciones sí afloren, -pero no en los comunicados oficiales-, los nombres precisos de los grupos criminales y los cabecillas que se disputan a balazos y granadas la potestad sobre los territorios que consideran suyos en una interminable guerra que sigue cobrando vidas inocentes; pero será la misma historia: nos darán nombre de segundones y no de los verdaderos responsables, los de a buenas.

Esa es la confianza que se les tiene a las autoridades, mientras nos hablan de “coordinación efectiva” entre los tres niveles de gobierno y todo ese rollo que parece disco rayado.

Lo que la gente dice abiertamente respecto al más reciente hecho de sangre en Guaymas –de ninguna manera es el último- es que, si el Estado es incapaz de acabar con el narcoterror que se cierne desde hace años sobre esa región y muchas otras en Sonora, cuando menos que no sean tan irresponsables de mantener en el cargo a alguien como Cano Ahuir, quien no ha dado resultados; pero como ya vimos, su presencia allí sí pone en riesgo la vida de personas inocentes.

Y mientras, las muertes de personas ajenas a las actividades delictivas se seguirán repitiendo, nosotros veremos repetirse una y otra vez la limitadísima capacidad de actuación en la lucha anticrimen de las dependencias estatales SSP y PC, la FGJE e incluso la FGR, cuyos titulares están conscientes del papelón que están haciendo.

Las autoridades le llaman “daño colateral” a las muertes de inocentes a manos del crimen organizado. Aquí en Sonora se les llama de otra manera. Como lo que son.

SSSSSSSS… Pareciera un cuento de locos; pero no lo es. Es la triste realidad de un país llamado México: Es inminente el peligro de la Cuarta Ola del COVID19 y aquí la capital del país sigue su ritmo como si en realidad alguna vez hubiera estado realmente en el color verde del Semáforo Epidemiológico. Las autoridades sanitarias federales no alertan de ningún repunte del Coronavirus. Aquí no pasa nada.

Al contrario, el Presidente López Obrador hizo un llamado amplio a toda la gente que quiera acompañarlo a la juntada en el Zócalo de la CDMX, con motivo del aniversario número tres de su llegada a Palacio Nacional como Jefe de la Nación.

¿Es amenaza la variante Omicron? No, para nada. Ya dijo Claudia Sheinbaum que “aún no hay indicios de que pueda llegar a México”, mientras que ya se registraron en Canadá y en Estados Unidos los primeros casos de enfermos con esta nueva cepa del Coronavirus, la más contagiosa de todas y ante la cual poco representan como defensa las vacunas hasta hoy conocidas.

Varios países de Europa y de América han restringido los ingresos a extranjeros incluso de sus connacionales, si han viajado a Sudáfrica y se endurecieron las medidas sanitarias; pero aquí en México, nada. E igual que en 2020 y en 2021, les vale un pito a López Obrador y camarilla.

¿Acaso no les importa que a la fecha México haya registrado más de 600 mil muertos, como para empezar de nuevo la macabra cuenta de fallecimientos por capricho de esos malditos funcionarios? ¿Por qué el Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell Ramírez (a) “Doctor Muerte” desdeña la importancia de esta nueva variante del COVID19?

Ojalá que aquí en Sonora las autoridades no sigan los pasos de la Secretaría de Salud federal y sí se restrinja la movilidad, a la vez que les aprieten el cogote a esos payasos pendejos que aún no quieren vacunarse y se endurezcan los protocolos sanitarios para evitar otras 8 mil muertes por esta terrible pandemia.

Una cosa es que José Luis Alomía haya sido un subalterno de López-Gatell y otra que siga sus pasos en la pésima administración de la pandemia. Ya veremos de qué está hecho el Secretario de Salud de Sonora.