5% de capacidad… 

2021-09-17 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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SI USTED ES de los que se preguntan la causa por la cual en este sexenio la corrupción se ha incrementado, mucho tiene que ver esa política de nombrar funcionarios con cinco por ciento de capacidad y 95 por ciento de lealtad.

Aunque es importante, dejemos la corrupción de lado pues por más leales que sean a una persona o movimiento, la problemática se agranda al momento de no saber cómo desenredar madejas como esa de la falta de compras de medicamentos, entre muchas otras pues quienes encabezan una dependencia no saben tan siquiera cómo desarrollar una licitación, tal vez es la razón también de que un setenta por ciento de las compras sean por asignación directa fuera de los factores indirectos que esto acarrea.

Esa ignorancia tiene mucho que ver con las decisiones que se toman al interior de las secretarías por los titulares, que, desconocedores del tinglado que manejan, se atoran en tiempos legales, tareas a cumplir o simplemente, no conocen el marco de responsabilidad que les tocó atender.

¿Sabe usted lo que es un paripaso, las adefas?, si estuviera en la Secretaría de Hacienda lo comprendería porque es parte del aprendizaje común, así como el análisis financiero y propuestas de presupuestos. O bien, ¿sabe qué hacer cuando se equivoque al utilizar el radio portátil mantra dentro de la Secretaría de Seguridad?

Las curvas de aprendizaje se vuelven tediosas y de aquí a que conozcan la terminología, los procesos, los indicadores de productividad y cuáles preponderar, ya se le fue un año.

El conocimiento de un área es sumamente importante, de allí que no encaja Álvaro Bracamonte quien originalmente se mencionaba como titular de la SEC, con su designación como secretario de Gobierno, o Lola del Río en la Secretaría de Seguridad cuando se le ubicaba para Sedesson como ella misma presumía.

Hay un factor de aprendizaje que es más tardado en comprender y que debe enrutarles hacia la eficacia productiva: el conocimiento del medio ambiente en el que se desenvuelven.

El ambiente de trabajo en todas las secretarías es diferente e inclusive por áreas internas. Habrá información que no puede, ni debe, filtrarse al exterior por ser peligrosa pues puede causar estragos que cuesten vidas, recursos económicos o movilizaciones de afectados.

Obvio que eso lo entienden muy bien los diferentes titulares, pero ¿cómo lo evitas cuando son cientos o miles de personas bajo tu mando?

Hay ambientes recurrentes como la petición de incrustar zonas en lo que llaman vida cara por parte del magisterio que año con año lo convierten en lucha. O bien, ¿qué me dice de los constantes movimientos al interior del transporte que se convertirán en papa caliente?

¿Los sindicatos?, ¿cómo atenderlos a todos y ser parejos en los acuerdos lo cual es un error común cometido en la Secretaría de Gobierno pues saben –o van a saber--, que cada uno tiene un valor distintivo?

¿CTM, Isssteson, Unison y un etcétera así de largo de organismos sindicales cuentan con peticiones específicas en tiempos recurrentes que deben atenderse y cuya única herramienta depresión que tienen es la huelga?

Se necesita un filling especial –vagancia de la buena, dirían otros--, para durar horas en pláticas exhaustivas con los operadores de los movimientos que se avecinan en este rubro. Y así se suman muchos más tópicos.

Hay que tener sangre para, en el caso de Lola del Río, adecuar su vida a los nuevos avatares que deberá enfrentar con sendos guaruras a su lado, sin dormir las seis u ocho horas que se requieren, con una preocupación constante sobre su familia, volteando hacia atrás para ver si le siguen, con un sentido esquizofrénico estresante y sobre todo, con el incierto inicio para ganarse la confianza tanto de los nuevos sub secretarios, directores y de la tropa en general. Fácil, no la va a tener.

¿Valdrá la pena por cuarenta, cincuenta o setenta mil pesos mensuales?

Todos los titulares nombrados por el gobernador Alfonso Durazo saben muy bien que ya les cantaron la cartilla desde el momento en que solicitó que no permitirá que la soberbia los suba al ladrillo mareador. Bien, pero es un mensaje que deberán difuminar hacia abajo, ¿tendrán las herramientas para hacer caso y que impere esta disposición?... ojalá, en serio.

Insisto, el conocimiento del ambiente de trabajo deberá ocupar un 20 por ciento (sobre todo de tiempos) de esos desvalorados 5 y 95% de los que ya hemos hablado. Dicen que nadie es indispensable, concepto en el que no estoy de acuerdo pues hay personajes tan necesarios que sin ellos la dependencia ingresará a una catarsis de la cual será difícil salir bien librado.

Por eso la salida más fácil es culpar a los anteriores y aferrarse a la idea de que señalarlo una y otra vez les dará tiempo –según esto--, para acortar la curva de aprendizaje y de inmersión en ese nuevo ambiente que van a enfrentar.

¿O por qué cree que es la cantaleta diaria de un Amlo cuyos funcionarios apenas le van entendiendo a esto y lo peor, le renuncian llevándose su bagaje de conocimientos adquiridos y el que les sustituye debe de empezar de cero?

Como el espacio no es de hule luego habrá la oportunidad de comentar lo que le espera a Célida López o bien al arquitecto a cargo de la secretaría de economía que son secretarías más amables que la de atención a la política interior, seguridad y finanzas estatales.

Me pregunto ¿qué tan centralista y controlador del Ejecutivo irá a ser este gobierno? Es tema de un análisis aparte.

Y es que la otra opción de los titulares es ser un simple florero y dejar que todo pase, que ruede la bola, hacer como que trabajan y hacerse campaña para buscar una posición política más fácil como la de legislador. Pero ese es otro tema que valdrá la pena analizar más delante junto con los nombramientos hechos por Toño Astiazarán, alcalde de Hermosillo quien, de entrada, dijo que dejará de echar culpas a sus antecesores como justificante para buscar la comprensión del populo ante la posible falta de resultados. Ya veremos, como dijo el ciego.

EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…

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