Una de cal y otra de arena.

2020-07-26 | Jesús Villegas Gastélum | Columna
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Corte De Caja

Jesus Villegas Gastélum

6:33 de la mañana de un lunes cualquiera en la ciudad, donde paulatinamente suben los decibeles del ruido de autos, camiones y transeúntes conformando una inconfundible sonata urbana, cuyo preludio es súbitamente interrumpido por un grito de angustia en la construcción de la calle más transitada del barrio, donde el primer albañil en llegar a la obra ha encontrado golpeado y muerto a Don Jesús, el afable velador de la obra, ¿pero quién podría haberle quitado la vida a este pobre anciano epiléptico que no le hacía daño a nadie?

Hablamos de la trama de “Los Albañiles”, galardonada obra del novelista, periodista, dramaturgo y también Ingeniero Civil egresado de la UNAM Don Vicente Leñero Otero, quien en 1963 obtuvo el premio a mejor novela por la reconocida editorial Seix Barral, así como cuya versión cinematográfica de Jorge Fons obtuvo en 1977 el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

La obra de Leñero, independientemente de su entretenida trama policial, retrata con maestría la colorida forma de vida de esta particular clase trabajadora que en aquellos años provenía mayoritariamente del México rural, y que encontró en esta actividad un medio digno de supervivencia, lógicamente no ajena al carrusel de alegrías y angustias de la vida diaria, donde quizás nadie tan literal como los albañiles a veces tienen en sus manos una de cal y otra de arena, exactamente como sucede con el acontecer económico nacional hoy en día, donde la semana pasada después de muchas de cal por fin nos tocó una de arena con la iniciativa de reforma al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR).

La iniciativa de reforma presentada conjuntamente por el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Carlos Salazar Lomelín además de abordar un tema sensible para 20 millones de mexicanos y que inadmisiblemente la anterior administración no pudo, no supo o no le interesó entrarle, también mandó un mensaje importante de confianza a los inversionistas y mercados nacionales e internaciones de que a pesar de los evidentes desencuentros entre el Presidente y el empresariado, existe la posibilidad de lograr acuerdos importantes que impacten en el mejor desarrollo del país.

La iniciativa alejó de tajo viejos fantasmas de planes de estatización del sistema de pensiones, y si bien es claramente perfectible y podría haber quedado corta en varios aspectos, en términos generales si cumple con el objetivo de brindar la posibilidad a más mexicanos que han cotizado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bajo la ley SAR vigente desde el 1 de julio de 1997, de acceder a una pensión, ya que al disminuir de 1,250 a 750 el requisito del mínimo de semanas cotizadas, la pensión garantizada incrementaría su cobertura del 34 al 82% de los trabajadores, así como también los montos promedio de pensión se incrementarían como consecuencia del aumento de la aportación total de 6.5 a 15%, lo que elevaría la tasa de reemplazo un promedio de 40%, alcanzando 103% para trabajadores de 1 SM y 54% para trabajadores de 5 SM.

La principal crítica a la iniciativa reside en que prácticamente todo el peso del incremento en las aportaciones (del 5.15 al 13.87% de manera gradual en 8 años) caería sobre las espaldas de las cada vez más exprimidas empresas y personas físicas que fungen como patrones, que en caso de sobrevivir la actual pandemia verían invariablemente impactados sus costos, mientras del lado de los trabajadores la iniciativa contempla 0% de incremento a su actual aportación del 1.125%, aspecto que si bien electoralmente pinta para “bobita” bateable por la 4T, la usualmente imprudente realidad numérica señala que sin un incremento significativo obligatorio o voluntario a su actual aportación la mayoría de los trabajadores recibirían un monto de pensión muy por debajo de sus necesidades reales, por ello en caso de que no se modifique la actual iniciativa será crucial fortalecer la educación financiera de todos los trabajadores sobre este tema y/o generar programas de incentivos al ahorro.

Sin dejar de ver que en el horizonte aún se asoma la necesidad de también entrarle cuanto antes a la bomba de tiempo de los sistemas de pensiones del sector público federal y de las entidades federativas, sin duda esta iniciativa representa un importante primer paso, que en su tránsito legislativo pudiera agregar aspectos ya antes esbozados por Morena, como la reducción a las comisiones que cobran actualmente las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES), así como evaluar la posibilidad de que de manera segura pudieran diversificar sus opciones de inversión para que así los trabajadores pudieran obtener mayores rendimientos por su dinero.

Al menos en este tema ya es tiempo que después de muchas de cal ya les toquen varias seguidas de arena.

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