Un accidente que no debió ocurrir

2019-11-28 | Armando Vásquez A. | Columna Archivo Confidencial
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ESTE MIÉRCOLES COMO a esos de las seis de la tarde en la esquina que comprenden la Guerrero y Noriega –donde se encuentra el Gato Negro, una de las cantinas más viejas de Hermosillo--, hubo una explosión en la banqueta y desgraciadamente iban pasando por ahí una joven pareja de 16 años más o menos y el chamaco resultó con quemaduras en 40 por ciento de su cuerpo, la jovencita no tanto. Ambos del Cbtis 132 hasta donde se sabe.

Las investigaciones prontas que se realizaron señalan que un transformador que había en la banqueta se inundó de agua y explotó. La fuerza de esa explosión, “jaló” a la parejita provocándoles las heridas mencionadas al crearse un vacío, es decir, no fue energía eléctrica las que les provocó el daño, sino la fuerza de los gases al explotar.

Hasta donde pudimos investigar con gente conocedora del tema, los transformadores subterráneos son de tipo seco, cuentan con protecciones en los conectores para evitar la entrada de humedad y no es tan fácil que ocurra este tipo de accidentes.

La posible causa es que se inundó con agua y lodos, ¿por qué? y existe la teoría de que muy posiblemente hubo manejos en relación a la movilización del registro por parte de alguna dependencia municipal, principalmente, y no dieron aviso a la Comisión Federal de Electricidad.

Ese transformador en particular genera 13 mil 800 voltios que sirven para atender las necesidades de los negocios del centro de la ciudad. No manejan aceite, repito, sus protecciones son contra la humedad, no contra la inundación.

Esta estrategia de colocar los transformadores de manera subterráneas se presentó en tiempos de la alcaldesa María Dolores del Río y conllevó la colocación de los mencionados transformadores por eso usted no verá estos monstruos en los postes, que quedaron funcionales para iluminación, preponderantemente.

Los trabajos se hicieron bien. Esto fue un accidente, peeero, todo el centro de la ciudad cuenta con transformadores subterráneos. Si usted camina por la calle No Reelección, la Matamoros, Serdán, Elías Calles o cualquier otra, podrá observar letreros que señalan la existencia de instalaciones internas mencionando el peligro de alto voltaje.

¿Pudiera volver a ocurrir?

Posiblemente no, sobre todo porque este accidente obliga a que la CFE y el Ayuntamiento realicen una revisión completa de todas esas instalaciones, como se supone que lo harán de manera inmediata.

No quisiera pensar que se realizaron obras de reacondicionamiento de las banquetas o bien, hayan construido y se ignoraron las medidas debidas y en ese tenor hayan dejado una rendijita que se combinó con estas lluvias para provocar este percance. Y es que están sellados los registros, imposible que haya habido una filtración a menos que un error humano haya intercedido para que ocurriera este accidente.

Pero seamos empáticos. Estos jóvenes estudiantes tienen papás que ahorita deben estar sumamente preocupados. Se ha manejado que el chamaco sufre de quemaduras en el cuarenta por ciento de su cuerpo lo cual es sumamente peligroso. La chamaca, recibió menos pero resultó con quemaduras también.

Pobrecitos. Imagine usted que hubiera sido su hijo o hija.

Por eso debemos de pedir las autoridades municipales y de la CFE que hagan la revisión debida y que los letreros sean más grandes y visibles para, por lo menos poder sacarles la vuelta. Y luego vienen las equipatas. OMG.

¿Hay riesgo de que haya más explosiones?, pues la fuente interna de la CFE que hubo la oportunidad de asesorarnos nos dijo que de presentarse las condicionantes ya mencionadas líneas arriba, si existe esa posibilidad. OMG, otra vez.

ME IMPRESIONÓ VER LA marcha en contra de la violencia contra las féminas –no eran muchas, uno o dos centenares--, este pasado lunes en Guadalajara. Pero no tanto por las consignas gritadas por la damas pro abortistas que gritaban: “Si el Papa fuera mujer el aborto sería ley” y “A la Virgen la obligaron a parir”, sino por la respuesta de la gente católica.

Resultó que las féminas rijosas querían rayar con espray el Templo Expiatorio y se corrió la voz entre la población del origen de los cristeros –el otro Estado es Guanajuato--, quienes y en muchedumbre mayor a las protestantes, se colocaron alrededor del mencionado templo en una larga y nutrida fila de católicos que con sus rezos y cánticos repelieron a las mujeres.

No pasó a mayores, pero me llamó la atención que los católicos hayan puesto un hasta aquí a esas manifestaciones y no solamente eso, está creciendo este movimiento atentatorio contra las familias que por ejemplo en Oaxaca ya no se permitió la legislación sobre el aborto, algo similar a lo ocurrido en Hidalgo.

Es el otro tigre, el que AMLO dijo que no se debía despertar. Ojo con esto.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director general de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

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