Traición y agachismo

2019-11-25 | Samuel Valenzuela | Columna
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Entretelones

Samuel Valenzuela

Conforme pasan los días y se profundiza en el análisis, en el conocimiento, y se deduce el impacto de la distribución del gasto del gobierno federal aprobado para el año próximo, se revela la magnitud de la traición y el abyecto agachismo, la irresponsabilidad y la incompetencia de quienes votaron a favor de esa aberración.

Ese gradual proceso de entendimiento, empata con la patética transformación de quienes hasta hace días enarbolaban pretendida voluntad para explicar el sentido de su voto y que ahora descalifican con arrogancia y soberbia toda crítica al mamotreto aprobado, toda vez su imposibilidad de justificar de forma coherente su actuación para eludir su condición de títeres.

De acuerdo a expertos en lecturas y prospectivas propias del desarrollo económico de este país, a finales del primer semestre del año próximo, podría estar en el punto más álgido el ánimo ciudadano por los efectos de la bazofia presupuestal aprobada, que al menos en Sonora, la gente ya tiene plenamente identificados a los perpetradores y destinatarios de cualquier reclamo al respecto.

Por declaraciones y posicionamientos en redes sociales, vamos a referirnos a los más cercanos referentes y podemos asegurar, que no tienen la menor idea de lo que votaron Manuel de Jesús Baldenebro, Ana Laura Bernal Camarena, Wendy Briceño, Lorenia Valles, Heriberto Aguilar, Javier Lamarque, Hildeliza González, Marco Antonio Carbajal y Manuel López Castillo, cuyas limitaciones intelectuales no los limitan para joder a quienes votaron por ellos.

Pero vamos a precisar, porque esos y esas representantes “populares” de MORENA, PES y PT, sí saben por qué votaron, pero sólo de forma genérica y en función de instrucciones precisas que les fueron dictadas desde Palacio Nacional vía Mario Delgado, y además es menester reconocer que empujaron por sus agendas personales relativas a sus perfiles privados como es el caso de Briceño Zuluaga y Lamarque, sólo para citar los más emblemáticos.

Cómo podrían explicar esa caterva de monigotes que hayan aprobado reducciones presupuestales para seguridad pública en un casi 25 por ciento menos que en este ejercicio, así como para agua potable, alcantarillado y saneamiento, con menos de casi el 60 por ciento que este 2019, cuando son rubros que impactan de forma directa a la calidad de vida de la gente y las finanzas de los municipios.

Sabe qué números tengan por ejemplo titulares de ayuntamientos como Célida López, Sergio Pablo Mariscal, Sara Valle, Jesús Pujol, entre otros, cuyos silencios nos resultan sumamente extraños frente a lo que se les viene encima, como si fuera más importante la disciplina y lealtad partidista que sus responsabilidades como primeros respondientes frente a las exigencias populares

También recortaron en casi el 50 por ciento el presupuesto para carreteras y casi en un 45 por ciento fue la reducción de recursos para fomento económico de las regiones de México para el impulso a microempresas, fue eliminado el programa Pueblos Mágicos, todos con fuertes efectos en el desarrollo de Sonora y en el bienestar de los sonorenses.

Le deben tener especial odio al sector agropecuario, sin duda el más afectado y más perjudicado por el régimen morenista, ya que no obstante su importancia estratégica, durante el 2020 recibirá menos de 30 mil millones de pesos en comparación con los programados para el 2019, lo cual sin duda tendrá un efecto multiplicador sumamente negativo para el desarrollo de comunidades rurales.

La gobernadora Claudia Pavlovich ya informó que se encuentra en la fase de análisis de esos efectos, que en términos generales repercutirán en la entidad y entre los ciudadanos, a partir de que la rasurada de recursos histórica instruida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, para nada suple la distribución de dádivas a través de programas asistenciales.

Es que como resulta obvio, los beneficiarios de becas, pensiones y demás, no harán obra pública de beneficio comunitario ni otras acciones cuya responsabilidad corresponde a estados y municipios y tampoco producirán alimentos, entre otras tareas en las que el apoyo del gobierno resulta fundamental.

Pero si somo críticos respecto a la actuación de la pandilla que tanto daño aprobó contra los sonorenses, debemos reconocer que por Sonora al menos hubo dos voces, las de Jorge Eugenio Russo e Irma Terán, que se opusieron a la aplanadora que conduce López Obrador, faltando la diputada por el PAN, Madeline Bonnafoux, ya que la bancada del PAN decidió no asistir a la sesión.

Pero no todo fueron recortes, ya que de esos recursos que quitaron aquí, allá y acullá, fueron a dar a las estratosféricas bolsas para PEMEX y la construcción de la refinería Dos Bocas; para la SEDENA y la

SCT, con una concurrencia para la recepción de casi 100 mil millones de pesos adicionales pero no para fortalecer la seguridad o construir muchas carreteras, sino para hacer realidad el caprichito más caro del sexenio, el aeropuerto de Santa Lucía, además de engordar con casi 90 mil millones de pesos la partida para uso discrecional del presidente, sin reglas de operación y sin mecanismos de fiscalización.

Y qué pero le ponen a los más de 100 mil millones de pesos para los diversos programas asistencialistas y electoreros y cuyos montos individualizados son minucias frente a las carencias de infraestructura que derivarán de la bizarra actuación de los marionetas que tiene López Obrador en San Lázaro.

Pues los malos tiempos que vienen obligan a la innovación y a la creatividad para aminorar los efectos de estupideces legislativas y como muestra está la propuesta que puso sobre la mesa la gobernadora Pavlovich al inaugurar el Cuarto Foro Minero de Relaciones Comunitarias llevado a cabo el pasado viernes y donde al reconocer el compromiso social de empresas mineras con los entornos comunitarios donde operan, invitó a que tal vocación, con el trabajo conjunto de municipios y el Estado, supla la desaparición del Fondo Minero.

Además está la contratación de una deuda de mil 300 millones de pesos que se incluye en la propuesta del paquete económico estatal 2020, ya que de algún lado se deberán allegarse recursos financieros que atenúen la marranada perpetrada por instrucciones de Palacio Nacional y dicha estrategia supletoria también deberán de asumir ayuntamientos como Hermosillo, Cajeme, Navojoa, Caborca, Puerto Peñasco para poder atender exigencias básicas de la gente, además de sumar voluntades de particulares y empresas para satisfacerlas.

De hecho, tenemos la percepción de que en esas anda la alcaldesa de Hermosillo, la ya mentada Célida López, por sus frecuentes llamados a la ciudadanía para que se sume a diversas acciones de beneficio comunitario, aunque las necesidades son tantas que sin duda requerirá de recursos financieros adicionales para suplir lo que le negaron los diputados federales.

En ese contexto, los integrantes de la Legislatura estatal deberán de asumir posiciones más consecuentes y comprensivas en materia de endeudamiento de Estado y municipios, porque nomás faltaría que diputadas y diputados en el Congreso del Estado se sumaran a la estrategia de ahorcamiento financiero emprendido por la federación y negaran dicha opción.

Por cierto, la contratación de deuda no debería causar mayores congojas ni histerias a partir de que las instancias fiscalizadoras disponen de todas las herramientas para que esos recursos sean bien aplicados y se reflejen en obras de beneficio social y comunitario, y además, si los bancos prestan, es porque los solicitantes tienen perfil pagador y esa no debería ser preocupación de la legislatura estatal.

De regreso a la reunión de minería, por ahí divisamos al Secretario del Ayuntamiento de Hermosillo, Joaquín Rodríguez Véjar para sí por fin empatar nombre con cara de quien hace mucho tiempo teníamos registro teníamos registro como alto funcionario operativo de la Comisión Federal de Electricidad en el Noroeste, luego ya como jubilado mantenerse en activo con su perfil liberal y progresista, su cercanía con el dirigente estatal de MORENA, Jacobo Mendoza y Alfonso Durazo y haber sido parte de la comisión seleccionadora de funcionarios de la actual administración municipal.

Hasta principios de agosto Rodríguez Véjar se desempeñaba como Jefe de la Oficina de la presidencia municipal y en los ajustes al casi completar un año de su gestión al frente de la comuna, la alcaldesa decidió nombrarlo Secretario del Ayuntamiento y comisionar a Alfredo Gómez Sarabia para atender a Agua de Hermosillo, y como dato adicional, como integrante de su equipo está nuestro añejo amigo Diego Encinas, destacado profesional de la informática.