Poca seguridad y pocas propuestas, tónica de las precampañas

2018-02-13 | Feliciano J. Espriella | Columna
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OLOR A DINERO

Por: Feliciano J. Espriella

Terminaron las precampañas a la presidencia de la república como iniciaron, sin pena ni gloria. Ninguno de los hasta el domingo precandidatos logró tener un solo evento en el que enardeciera a los asistentes.

Tampoco ninguno, en estos meses de precampañas fue capaz de plantear una estrategia viable (en caso de llegar a la presidencia de la república) para combatir eficazmente los dos flagelos que asuelan al pueblo mexicano: la corrupción y la inseguridad.

Anduvieron del tingo al tango haciendo monerías, desfiguros en algunas ocasiones, planteamientos con poca convicción, y eso sí, en todas y cada una de las ocasiones, atacando ferozmente a alguno o a ambos de sus oponentes. Al parecer, los tres intentan demostrar la clase de pillos que son sus contrarios, para tal vez lograr convencer de que aquellos son los peores y de paso lograr el voto de los que emiten su sufragio por “el menos malo”.

Irresponsablemente viajan y se presentan como Pedro por su casa

La poca y casi nula protección con la que viajan, se mueven en las ciudades y se presentan en los eventos los tres (me parece que ahora ya) candidatos, en estas elecciones ralla en los linderos de la irresponsabilidad.

La legislación prevé que los candidatos a la Presidencia de la República puedan solicitar elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP) para que se encarguen de su seguridad en el transcurso de las campañas. Los que han hecho uso de esta prerrogativa han aceptado sólo unos cuantos elementos. La realidad es que los tres aspirantes a la Presidencia de la República han optado por esquemas de seguridad discretos, y eso es sumamente riesgoso no sólo para sus personas sino también para el país en su conjunto.

Durante la etapa de precampaña, Andrés Manuel López Obrador, precandidato presidencial por la coalición Juntos Haremos Historia, rechazó la seguridad que la Secretaría de Gobernación (Segob) le ofreció para sus recorridos por el país.

La custodia y seguridad de AMLO está a cargo de militantes de Morena, que son organizados por las dirigencias del partido en cada uno de los estados que visita. Cuando el tabasqueño viaja por tierra se traslada en una camioneta Suburban blanca. Ha rechazado todas las propuestas de aumentar su seguridad con el argumento de que la gente lo cuida.

No está el horno para bollos

Los niveles de violencia que vive el país y que tienden a incrementarse día con día, amerita que los candidatos tomen verdaderamente en serio el tema de su seguridad personal.

No está México para aguantar otro magnicidio como el de 1994, los efectos catastróficos podrían ser mucho más virulentos que los que vivimos tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio. En aquella época, la economía del país estaba muy sólida comparada con la de hoy y en cuanto a la seguridad, pese al levantamiento armado del Ejército Zapatista, no se le había escurrido de las manos al Gobierno Federal.

Y sin embargo, en aquel entonces, el asesinato de Colosio fue el inicio de la debacle económica que se originó nueve meses después. En las semanas siguientes al 23 de marzo de 1994, salieron del país más de 50 mil millones de dólares, con lo que prácticamente dejaron el escenario listo para la devaluación del 21 de diciembre de ese mismo año.

Si nomás nos pega de gritos Donald Trump el peso cae y la bolsa se desploma, no quiero ni imaginarme qué pasaría con la economía y los conflictos sociales si alguno de los candidatos a la Presidencia de la República sufriera un atentado fatal.

Ojalá que los ahora candidatos sean más racionales y razonables en la segunda etapa de sus campañas que ya inició.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.