La maquinaria de Morena al senado

2017-11-14 | Gilberto Armenta | Columna
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El reino de los sátrapas (Mensajes)

Gilberto “el mensajero” Armenta

Francisco Alfonso Durazo Montaño, por consenso unánime de los consejeros estatales del partido Morena, lo eligieron como número uno en la formula al senado. También designaron con 17 votos a Marcela Guadalupe Zazueta Pillado, con 8 a Juana Martínez Matus y con 6 a María Antonieta Laso López.

Una encuesta nacional y ciudadana, coordinada por el CEN del mismo partido, habrá de definir, antes de terminar noviembre, quien de las tres anteriores lo acompañará en la posición dos.

Esta terna de mujeres podría verse complementada con alguna propuesta adicional que haga el mismo CEN, y ahí es donde logra colarse el nombre de Célida Teresa López Cárdenas, la ex panista, pero padrecista diputada local del Congreso de Sonora.

Ella podría ser designada de manera directa y Zazueta, Martínez y Laso quedarían fuera. O podría ir designada, pero a participar en la encuesta ciudadana, y competir contra las mismas tres mencionadas.

Pero, vayamos por partes:

Alfonso Durazo dijo siempre que él no competiría, que no había interés de su parte, que su trabajo era fortalecer a Andrés Manuel, y que su tiempo estaba dedicado a hacerlo ganar en Sonora.

Desmintió siempre la especie de que su interés por dirigir a Morena en Sonora estuviese comprometido con alcanzar una candidatura. Imposible creerle ahora cuando diga que la gubernatura de Sonora en el 2021 no está en sus planes.

Armó todo en Sonora para apoyar a Andrés Manuel, sí, pero más bien para apuntalar su proyecto político en Sonora que, contundentemente ahora se entiende es la gubernatura de ese estado.

Por eso su campaña contra la actual administración estatal, por eso el ánimo por desvirtuar todos los programas de gobierno, por descalificar a todas las instituciones públicas. Por eso la intención de desaprobar los proyectos institucionales más sensibles. Para Alfonso Durazo el estado fracasa en seguridad, salud y educación.

Pero también descalifica todo lo electoral. Para él el Instituto Estatal Electoral no sirve. Tampoco el Sistema Estatal Anticorrupción.

Por eso se enreda en cuanto movimiento social le es posible. Marchas, protestas, caravanas y plantones son adoptados por Morena y catalogados como propios, aún y cuando sus líderes cometan ilegalidades y terminen presos en algún Cereso del estado.

Pero no termina ahí el tema. Lea usted:

Marcela Guadalupe Zazueta Pillado es una de las maestras cesadas por no haber aplicado al examen de evaluación docente. En ese tiempo de protesta magisterial, ella caminaba a la derecha de Guadalupe Valenzuela, actual líder de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Sonora.

Defendió con manos y pies lo que ella llamó su derecho a no evaluarse. Acusó a la reforma educativa como anti institucional. Descalifico y desconoció todos los procesos de la evaluación docente llamándola punitiva y anti constitucional.

Participo, encabezó y protagonizó decenas de protestas, marchas, posicionamientos públicos, y caravanas en diferentes direcciones.

Acostumbra a aparecer en los eventos públicos de la actual administración estatal para protestar, elevar pancartas, gritar, demandar y exigir soluciones al magisterio.

Por eso ella se ganó el afecto de los consejeros estatales de Morena que le dieron 17 votos, sin ser morenista químicamente pura. Le dan el voto de confianza porque Morena en Sonora piensa que esos perfiles deben tener los senadores en este caso. El de la contienda, el enfrentamiento y el del reclamo social.

Y es aquí donde habrían de analizarse las posibles fórmulas que Morena lance rumbo al senado en las próximas semanas:

Encabezando todas las posibilidades Alfonso Durazo Montaño, quien busca más establecer su plataforma rumbo a la gubernatura en el 2021, que ser senador por Sonora.

Podría ir con Marcela Zazueta Pillado, a quien solo le interesa recuperar su plaza como maestra, y quien solo tiene la idea de hacer caer a la reforma educativa.

Y podría ir también, si al CEN de Morena se le ocurre, Célida López Cárdenas, quien se dedicaría, como siempre lo ha hecho, a defender al padrecismo.

¡Vaya fórmula al senado!

De Martínez Matus y de Laso López se sabe poco, o nada. Ya se sabrá con precisión de detalles quienes son ellas.

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