Y mañana… ¿el mismo cuento?

2017-05-18 | Sonora Hoy | Columna
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Nido de Víboras

SSSSSSSS… Cuando el 23 de marzo pasado fue asesinada en la ciudad de Chihuahua, Miroslava Breach Velducea, mientras llevaba a su hijo a la escuela, Rafael Cardona, autor de la columna “Cristalazo” hizo algunas consideraciones por demás interesantes, las cuales casi se repiten apenas siete semanas después; pero ahora estas puntualizaciones son hechas por Sergio Sarmiento, otro de los más importantes analistas mexicanos en estos tiempos, con motivo la muerte de Javier Valdéz a manos de desconocidos, quienes le dispararon 12 veces el 15 de mayo anterior.

Transcribimos íntegro el tema de esa columna publicada ayer miércoles en varios medios de circulación nacional.

“MUERTE DE REPORTERO”

“Javier Valdez fue acribillado en Culiacán, Sinaloa, este 15 de mayo. Trataron de hacer aparecer el ataque como un intento de robo de vehículo, pero le dispararon 12 veces. Era cofundador del semanario Ríodoce y corresponsal de La Jornada. Su columna Malayerba hablaba del narcotráfico y el crimen organizado”.

“Javier fue parte de Ríodoce desde que el semanario era apenas una quimera concebida por un grupo de periodistas que creíamos y creemos en la libertad, en la independencia, en la honradez, en la crítica; que vemos en el periodismo un compromiso con la sociedad, cada vez más desvalida en medio de gobiernos cada vez más corruptos y cínicos, criminales desde el Estado”, señalaron los redactores de Ríodoce en un editorial titulado “Hoy nos pegaron en el corazón”.

“El horror no se limita a este caso y ciertamente no termina hoy. El mismo 15 de mayo fue asesinado Jonathan Rodríguez Córdova, reportero de El Costeño de Autlán, Jalisco, en un ataque en el que quedó gravemente herida su madre, Sonia Córdova, subdirectora del periódico. En marzo cayó de ocho disparos Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua, mientras se preparaba para llevar a uno de sus hijos a la escuela”.

“Filiberto Álvarez, periodista y locutor de La Señal de Jojutla, Morelos, fue asesinado de cinco disparos el 29 de abril al terminar su programa de radio. El 15 de abril murió tras un ataque de 15 balazos Maximinio Rodríguez, reportero del Colectivo Pericú de Baja California Sur. A Ricardo Monlui, director de El Político y columnista de El Sol de Córdoba y Diario de Xalapa, lo ejecutaron el 19 de marzo en Yanga, Veracruz. Cecilio Pineda Brito, director de La Voz de la Tierra Caliente y colaborador de El Universal, fue acribillado el 2 de marzo en Ciudad Altamirano, Guerrero”.

“Ésta es la lista sólo de lo que va de este 2017. Son siete periodistas muertos, aunque es posible que haya alguno más. En 2016 la Federación Internacional de Periodistas registró 11 asesinatos de periodistas y profesionales de la comunicación en México”.

“Las ruedas de la política y la burocracia empiezan a moverse. Algunos grupos organizan manifestaciones de protesta. Las fiscalías y comisiones de derechos humanos empiezan averiguaciones o piden información. Hay que justificar los sueldos”.

“El problema, sin embargo, no es la muerte de siete periodistas en cuatro meses y medio de 2017. En 2015 el INEGI reportó 20,525 homicidios dolosos, 56 cada día. Unos cuantos son periodistas, pero muchos más no lo son. Es terrible la muerte de siete periodistas en 2017 y 11 en 2016, pero la gran tragedia son los asesinatos de 20 mil personas al año”.

“El simple hecho de que haya fiscalías o visitadurías especiales para periodistas revela que algo está mal. Yo soy periodista, pero ¿por qué habría de ser más importante el homicidio de un colega que el de un maestro, un albañil o el niño de dos años ejecutado en la autopista de Puebla? La CNDH dice que la impunidad en los homicidios de periodistas es de 90%. ¿De cuánto es para el resto de la sociedad?”

“El Estado debe impedir los homicidios de periodistas. y de todos los demás. Su responsabilidad fundamental es proteger a los ciudadanos, pero tenemos un gobierno que gasta en mil cosas y olvida su principal tarea. La muerte de Javier Valdez es una tragedia, pero no porque era periodista, sino porque era un ser humano”. (HASTA AHÍ EL TEXTO).

Con el revuelo que se hizo a nivel internacional por el asesinato de Javier Valdéz, que colocó a nuestro país como el tercero en el mundo entre los más violentos contra periodistas, antenoche el Presidente Enrique Peña Nieto ordenó la reunión urgente en Los Pinos, de los 32 gobernadores de entidades, para dar a conocer las acciones que reafirman el compromiso del Gobierno Federal de garantizar la libertad de expresión y la protección de periodistas.

Más allá de declaraciones y de posicionamientos que son sólo buenos propósitos y mejores deseos, las acciones concretas a tomarse serán:

1. Fortalecer la estructura y el presupuesto para el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Bajo la protección de este mecanismo se encuentran 538 personas están, de las cuales 342 son defensores de derechos humanos y 196 son periodistas.

2. Establecer un esquema nacional de coordinación con entidades federativas y un protocolo de operación cuyo objetivo es coordinar las acciones para enfrentar y reducir las situaciones de riesgo contra periodistas y defensores de derechos humanos. La instrumentación estaría a cargo del mecanismo federal, cuya junta de gobierno incluye a representantes de la sociedad civil, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y el Gobierno de la República.

3. Fortalecer a la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión, a través de:

-Más personal y mejor capacitación para ministerios públicos, policías y peritos.

-El establecimiento de mecanismos de contacto y diálogo con la sociedad y el gremio periodístico, que impulsen la confianza y la colaboración.

-La revisión e impulso permanente de las investigaciones.

-La coordinación transversal entre autoridades locales y federales, para garantizar la inmediata atención de los delitos, con perspectiva de derechos humanos.

-Apoyo a las entidades federativas para crear unidades o ministerios públicos especializados en materia de libertad de expresión.

-Creación de protocolos homologados a nivel nacional para la atención de víctimas de delitos cometidos contra la libertad de expresión.

No más.

En opinión de varias personas consultadas, ninguna de estas medidas garantizará la seguridad de periodista alguno, ni de defensores de derechos humanos y mucho menos de ningún otro integrante de la sociedad.

Señalan que el Ejecutivo Federal, al asegurar que entiende la “indignación social” generada por la muerte de periodistas, se olvida de que ese coraje se debe más que todo a la impunidad que cubre y protege a los autores intelectuales y materiales de esas muertes.

Y que esa “indignación social” sólo la manifiestan unos cuantos periodistas y algunos personajes que viven de esa actividad y que conforman lo que se ha dado en llamar La Opinión Pública, también conocida como “comentocracia”.

Porque a la sociedad le indignan los cientos de miles de muertos que se han acumulado en casi ya dos décadas y que pocas, por no decir que ninguna de ellas se han esclarecido. Y nadie rinde cuentas por ellas. Sólo son estadísticas que se manejan con discrecionalidad para maquillar la realidad.

El Gobierno Federal dice que pondrá todo su empeño en encontrar a los responsables de esas muertes de periodistas para dar tranquilidad a sus “compañeros de gremio”.

Nadie cree en esto, afirmaron.

En resumen, sostienen: “los mexicanos sabemos que no hay manera de dar tranquilidad a nadie, mientras el Estado no actúe de verdad; investigue esos y todos los crímenes e injusticias que se cometen por miles a diario en todo el país; que capture a los responsables y los castigue con penas ejemplares, sin jugar con sistemas de justicia penal que resultan verdaderas puertas giratorias para los delincuentes, para entrar y salir de las cárceles con la mayor facilidad”.

Que los mexicanos esperan NO que se erradique la violencia, pues ello es una quimera, sino que quienes la ejerzan no queden impunes; y que esto se haga extensivo para quienes al amparo de sus facultades como gobernantes, se enriquezcan a costa del patrimonio nacional.

Nada del otro mundo; sólo hacer valer el Estado de Derecho.

Por cierto, hoy habrá una marcha de protesta en contra de la violencia hacia periodistas, a la que están convocando grupos de comunicadores locales.

Arrancará desde las escalinatas del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora hasta llegar al Congreso, donde seguro serán recibidos y expondrán algún posicionamiento respecto a las condiciones que se les deben garantizar a los periodistas en el ejercicio de su profesión.

Y pasado mañana será otro día; y quizá oigamos el mismo cuento.