Ya era hora y lo propone la Gobernadora

2017-05-17 | J. David Parra | Columna
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Por David Parra

Cada proceso electoral vivimos una especie de pesadilla, un mundo alterno en el cual presenciamos un espectáculo grotesco y bochornoso, pesado y enfadoso por los excesos en los que incurren partidos y candidatos ante los vacíos regulatorios que permiten que así ocurra ante la mirada complaciente o impotente del costoso árbitro que solo trae el silbato, pero no las tarjetas.

Durante muchos años no pocas voces, incluida la de este ciudadano harto ya de estar harto de lo mismo cada campaña electoral, hemos insistido en la necesidad de acortar sus períodos, de prohibir la contaminación visual, así como de las agresiones y difamaciones que de manera pública se hacen todos contra todos los aspirantes al mismo puesto de elección mediante campañas de estiércol, mal llamadas negras cuando son de colores más claros.

La iniciativa que manda la gobernadora Pavlovich al congreso del Estado contempla entre otras cosas los puntos anteriores, lo cual habla de una atrevida decisión que seguramente habrá de escandalizar a no pocos de los partidos acostumbrados a la guerra de pastelazos, pero que representa una aspiración ciudadana que encontrará seguramente el apoyo de Tirios y Troyanos desde la mayoría civil que representa la población no afiliada a los partidos y más específicamente, desde la clase media baja en adelante, es decir, desde la población medianamente informada.

Ahora, una vez bienvenida esta propuesta desde la titular del Ejecutivo tendríamos que valorar los alcances de estas limitaciones con las cuales se pretende a simple vista, podemos permitirnos conceder, un proceso electoral menos costoso, más civilizado y menos pernicioso al evitar con esto la inundación de la vía pública con odioso material electoral basura, con menos tiempo de campaña, que por cierto no pocos aspirantes ya empezaron de manera adelantada, y algunos desde las propias filas del partido en el Gobierno, lo cual debe traer algo molesta a nuestra guapa patrona.

Seguramente en estos momentos la maquinaria jurídica de los partidos estará destazando esta iniciativa, buscándole los puntos débiles para legislar con las lagunas necesarias para pasarle lo más posible de lado a las cláusulas regulatorias y manejarse así al filo de la ilegalidad, como acostumbran perniciosamente los más charrascalosos y mapaches. Usted los conoce bien.

Para la gobernadora el atreverse a establecer en el estado estas normativas debe valerle el reconocimiento nacional al constituir con esto al de Sonora como el primer gobierno en el país que va más allá del simplismo de la simulación democrática y se atreve a actuar con mayor sentido común y respeto a la ciudadanía.

Los sonorenses debemos aprovechar esta oportunidad para subirnos a ese barco y junto con Claudia marcarle el rumbo a la nave para que no encalle o termine hundiéndose en el turbio mar de la mezquindad en el que suele navegar nuestra clase partidista que, sobradamente y por honrosas excepciones, bien documentado está, tiene la infalible costumbre de echar a perder lo que toca.

Día del Maestro

En estos extraños tiempos en los que en México hemos presenciado lo que en ningún otro país sucede con respecto de la imagen del magisterio, podemos celebrar con la frente en alto que existe una figura más respetable que lo que han podido desacreditar gobiernos, medios, comentaristas y diversidad de interesados en ello, que es de las Maestras y Maestros responsables y comprometidos de nuestro país, que para infortunio de las malsanas intenciones de tanto sátrapa empecinado en esto, salvo honrosas y bien apreciadas excepciones de entre todos ellos, siguen haciendo su labor educativa y liberadora en todos los rincones de esta vapuleada nación.

A todos esos que pueden “ler” esto o cualquier otra cosa gracias a la labor de una o uno de nosotros, y que son parte de la jauría furiosa y mercenaria que nos ha perseguido, que se han colocado inmerecidamente al frente de la conducción del sector a todas luces por las razones equivocadas, así como en agresivas organizaciones ficticias y facciosas carentes de legitimidad pero muy bien respaldadas, les decimos que el orgullo de ser el pilar fundamental de la civilización que la humanidad ha logrado, no nos lo han podido arrebatar en estos años de feroz campaña y que ayer volvimos a celebrar con orgullo el ser quienes somos y lo que representamos, y lo mejor de todo, que lo seguiremos haciendo.

Por cierto, lo bueno es que ya se van.

Hermosillo inseguro

A estas alturas del partido echarle la culpa a los que se fueron ya no resulta aceptable de ninguna manera por lo que la condición de inseguridad, corrupción, negligencia e incompetencia policiaca e impunidad judicial en que vivimos en esta ciudad solamente puede tener como responsable, valga la redundancia, a la autoridad actual presuntamente responsable.

Los hechos violentos en Hermosillo del fin de semana pasado confirman lo que desde hace meses sostenemos: O la autoridad está rebasada o de plano así le conviene que se den las cosas.

Es inaceptable que la autoridad pretenda deslindarse de lo que ocurre en la ciudad con la amplia gama de calamidades que vivimos los ciudadanos hermosillenses con discursos huecos e sostenibles posiciones triunfalistas que pretenden minimizar el enorme problema con el que tenemos que lidiar en esta materia en el día a día.

Su ausencia es ominosamente presente en esta ciudad.

Está más que claro que la delincuencia no le tiene ningún respeto a esta autoridad y que las labores de prevención e inteligencia que presume en un ejercicio de impunidad declarativa son más inherentes a la imaginación de quienes dicen estar trabajando en ello, que es lo que realmente está ocurriendo en una población a la cual se le ofrecieron liebres y le entregaron gatos.

Hermosillo no era lo que actualmente tenemos y no está muy lejano el día en que tengamos que armarnos e ir por los delincuentes ante la pésima actuación de una administración municipal que sólo ha sido exitosa en imponer cargas económicas a la población y no solo mantener las cosas como ya estaban, sino empeorarlas en todos los renglones de su actuación.

Todavía queda un año y fracción de ejercicio de gobierno. Esperemos que al menos por razones electoreras haya tregua para Hermosillo porque por promesas incumplidas, incompetencia e inoperancia ya se llevaron las palmas en perjuicio ya no solo de la ciudadanía, sino del partido que les llevó a esa responsabilidad incumplida.

Y que conste para la posteridad, yo voté por esto porque el muchacho chicho parecía de a de veras, pero resultó que no pudo o no quiso. Da igual, el resultado es el mismo.

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