Bajos salarios, causa de desintegración social

2017-05-16 | Javier Villareal Gámez | Columna
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Por Javier Villarreal Gámez

Para comprender lo que representa el movimiento obrero en el mundo es necesario apreciar las gestas heroicas, primero de la mujeres en 1857 y casi 30 años después la Gran Huelga Nacional en los Estados Unidos y los Mártires de Chicago en 1886. Claro está, en México tenemos las huelgas de Cananea y Río Blanco que prendieron la mecha de la Revolución Mexicana. Todos luchaban por una jornada máxima de ocho horas y un día de descanso semanal, salarios justos y condiciones saludables y dignas de trabajo.

En el caso de la Revolución Mexicana el poder del trabajador logró el Artículo 123 Constitucional, obteniendo el derecho a la estabilidad en el empleo, indemnización por despido injustificado, pago por incapacidad para el trabajo, aguinaldo, vacaciones, reparto de utilidades, derecho a formar sindicatos, a firmar Contratos Colectivos de trabajo y el derecho de huelga.

Así se formó la Confederación de Trabajadores de México en 1936 y un año después se constituye la CTM en Sonora. Durante la etapa del Estado de Bienestar comprendido de 1930 hasta 1982, en México se lograron grandes avances en todos los aspectos, con tasas de crecimiento anual mayores al seis por ciento, en ese entonces teníamos el mejor salario y se contaba con la mayor capacidad adquisitiva.

Al paso del tiempo y producto de muchas luchas y con el apoyo de aquellos buenos gobiernos se formó el Seguro Social, después el Infonavit, Fonacot y Afores. Estas grandes instituciones son de los trabajadores, por eso ahora una demanda generalizada es que se recupere la calidad en los servicios, las bajas tasas de interés y una pensión digna en el retiro.

Poco después en 1989 a la caída del Muro de Berlín, surge la doctrina económica del Neoliberalismo, la Globalización y el Libre Mercado, con ello la firma del TLC y México entra de lleno a la competencia mundial y como muchos otros países de Américo Latina, México también cambia su modelo económico y allí empiezan nuestros graves problemas.

Desde hace 35 años, con el pretexto de controlar la inflación y para ser más competitivos, prácticamente fue congelado el Salario Mínimo, con aumentos siempre menores a la inflación real, perdiendo así el setenta por ciento de su capacidad adquisitiva, provocando a su vez un estancamiento en los salarios contractuales.

Esta política de contención salarial en México ha provocado desde 1982 salarios miserables y justamente es lo que nuestros gobiernos han ofrecido como atractivo a las grandes empresas extrajeras para invertir en México.

Con estas medidas el salario se ha castigado y precarizado y al no pagar salarios justos, los inversionistas han acumulado una gran riqueza, misma que no se ha distribuido con justicia. Esta gran riqueza se ha concentrado en muy pocas manos, según datos oficiales del INE, en México el 1% de la población es dueña del 60% de la riqueza nacional lo que ha generado una gran desigualdad social, causando una pobreza en constante crecimiento lo cual es una de las constantes que explica el por qué ante mayor inversión de recursos gubernamentales para el combate a la pobreza, ésta no disminuye, sino que se incrementa.

Es que cada vez tenemos en México más pobres y los grandes ricos cada vez son más ricos. No se debe olvidar que las empresas se forman con los inversionistas que aportan el capital y también con los trabajadores cuyo valioso aporte es el trabajo humano. Luego entonces, los beneficios se deben compartir con justicia y equidad, con salarios dignos que además mejoren el mercado interno de nuestro país.

Es por ello que lo que debemos de crear empresarios, trabajadores y gobierno es un Mercado Mexicano fuerte y competitivo, donde se valore y reconozca que lo hecho en México no solo esté bien hecho, sino que también esté bien pagado.

Los bajos salarios han generado un severo endeudamiento de los trabajadores y para su pago puntual se realizan semana a semana fuertes descuentos en la nómina dejando sin comer a muchas familias, quienes recurren al empeño de sus pocos bienes, generando desesperación y estrés, luego buscando salidas falsas vienen las adicciones y con ello la violencia, la desintegración familiar y finalmente la depresión, afectando la salud de los trabajadores y la productividad de las empresas.

Este círculo vicioso, debe romperse logrando un mejor salario, no se trata de quitarle a los ricos para darle a los pobres, ni de exigir mejores salarios por misericordia o caridad, sino de que los inversionistas paguen mejores salarios a quienes con su trabajo generan la riqueza, se trata de corresponder con verdadera justicia al concepto de valor del trabajo humano.

Estos grandes temas no se pueden resolver solo desde Sonora, de allí la promoción de un Gran Foro Nacional, sobre el Papel del Estado, la Economía y la Sociedad; para el análisis, discusión y construcción de un Nuevo Modelo de Desarrollo Económico Nacional, donde se recupere la grandeza y función del Estado para regular y limitar los excesos del mercado, efectuar la promoción económica y de nuevas inversiones con equidad en la distribución de la riqueza, que permita a los trabajadores salir de la eterna pobreza y endeudamiento, para arribar a una clase media, con dignidad y justicia.

El Modelo para resolver estos problemas lo presenta la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y se llama Desarrollo Sustentable mismo que plantea un equilibrio entre Estado- Mercado y Sociedad, mediante el cual se promuevan empresas, sectores y regiones con desarrollo sostenible, con base en la capacitación y formación de personal altamente calificado, con certificación de sus competencias laborales para generar el trabajo decente, con buenos salarios, capacitación, así como seguridad y salud de los trabajadores.

En cuanto al desarrollo económico del estado de Sonora, el gobierno del sexenio anterior lamentablemente obtenía en el último año niveles de crecimiento menores al uno por ciento, ahora en Sonora tenemos el tercer lugar nacional con el 7.5 % del crecimiento económico y en este primer trimestre se han creado 29,000 empleos, es la mayor cantidad lograda en el mismo trimestre desde hace más de veinte años.

Por ello es valedero expresar un reconocimiento a la gobernadora Claudia Pavlovich, al atinado manejo de la política interior del secretario de Gobierno, Miguel Ernesto Pompa Corella, al importante trabajo del Secretario de Economía Jorge Vidal y a todos los secretarios y funcionarios del Gobierno del Estado, quienes han estado haciendo equipo con los inversionistas y trabajadores.

El compromiso de los trabajadores cetemistas de Sonora, por su parte, es seguir impulsando la productividad y competitividad de las empresas, mediante la optimización de los bonos económicos de productividad.

Es pertinente señalar también como Sindicatos y Organizaciones de trabajadores integrantes de la CTM, que al lado de la única mujer gobernadora del país, que con sus acciones lo ha demostrado, busca conseguir que las nuevas inversiones y empleos promovidos para Sonora, sean empleos de calidad, con salarios dignos que permitan atender las necesidades básicas de las familias para terminar con esos círculos viciosos que tanto daño causan a la sociedad.

También es menester apoyar y reconocer en la gobernadora Claudia Pavlovich el decidido y valiente combate a la corrupción y a la impunidad, así como su firme determinación de que sus funcionarios se conduzcan con absoluta transparencia.

Tampoco debemos olvidar que faltan aún muchos ex funcionarios del anterior gobierno panista y de algunos municipios, que deben rendir cuentas a los sonorenses, llevarlos a la cárcel y que regresen todo lo que le han robado al pueblo de Sonora. Es un acto de justicia y necesario.