Otra vez la huelga en la Unison

2017-04-20 | Gilberto Armenta | Columna
6336435970_e82257563d_b

El reino de los sátrapas

Gilberto Armenta

Javier Quintanar Gálvez es el secretario del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora Staus, desde el pasado septiembre del 2015.

Antes lo fue Roberto Jiménez Ornelas, Sergio Barraza Félix y Jorge Rountree Cons, quienes con dos años de mandato cada uno, cubrieron el sexenio del panista ex gobernador Guillermo Padrés Elías.

Jiménez Ornelas pasó de noche, y su bienio se limitó a marchar en cuanta manifestación pública fue invitado.

Detrás de él, como jauría de dos, siempre iban Rountree y Barraza.

Barraza Félix y Rountree Cons, en cambio, son perfiles beligerantes, izquierdosos, opuestos a todo y, por si fuera poco, amantes del protagonismo y de la vocería de ideas.

Entre los dos, al frente del Staus o no, han provocado las últimas dos huelgas de la máxima casa de estudios, incluyendo la del sindicato de empleados Steus, que llevó a una paralización universitaria de 68 días.

Los dos, Barraza y Rountree, estuvieron a punto de la violencia física con un grupo de ingenuos estudiantes quienes, pretendiendo ejercer su derecho al estudio, intentaron abrir la puerta principal, con todo y las banderas rojinegras custodiadas por el Staus.

Ese hecho, documentado y difundido por video, fue lo que llevó a levantar esa huelga pasada.

Con Quintanar Gálvez la cosa no es distinta. Siguen siendo Rountree y Barraza los que intentan controlar las decisiones sindicales al interior de la Unison.

Pero, ¿habrá huelga este 2017?

Afortunadamente para la comunidad estudiantil, el contexto actual indicaría que no. Mire usted:

Jiménez Ornelas, antecesor de Quintanar Gálvez en la secretaría del Staus, nunca pudo convocar más de 20 sindicalizados para que lo acompañaran en las mil y una manifestaciones de otras agrupaciones gremiales, en las que participó.

El pasado 2016, la asamblea a la que el Staus convocó para determinar la huelga de ese año, fue contundente contra el manipuleo sindical de Rountree y Barraza, y el 60 por ciento de la base de maestros agremiados votó en contra de la misma.

En la última huelga del Staus, la decisión de la base fue igualmente dura en la asamblea en la que, sin precedentes, la decisión de levantarla fue urgente.

En el último año, la decisión del Staus y del Steus de participar en otras movilizaciones sociales, que nada tuvieron que ver con lo laboral, ha bajado a tal grado el nivel de ambos sindicatos, que los que atienden la convocatoria a esas manifestaciones, pueden contarse con los dedos de las manos.

El pasado y extinto grupo del No al Gasolinazo, que involucró a por lo menos cinco miembros del Staus, le dio a las movilizaciones sociales en lo general, un tinte de bajeza y avaricia política, que las que se generen en adelante tendrán, primero, que luchar contra ese estigma de desaprobación ciudadana.

Y si como lee usted párrafos arriba que la convocatoria del Staus es mínima, y si suma a eso que en estos tres meses de revisión laboral, se han dedicado más a buscar centros de ebullición para grillar contra los funcionarios de los tres niveles de gobierno, que a ver por los intereses de los catedráticos agremiados, entonces, podrá usted entender que el ánimo de los mismos no es de huelga.

No en este momento.

Se habla mucho de lo que a Heriberto Grijalva, actual rector, le conviene heredar a su sucesor, Enrique Velázquez, rector electo.

Pero la verdad es que ese factor, el de terminar con una huelga para el primero, e iniciar periodo para el segundo lidiando con ella, no está siquiera sobre la mesa.

Es una secesión del poder en rectoría, y si bien es importante que Enrique Velázquez inicie a gobernar en rectoría con toda libertad, el hacerlo con una huelga en proceso no sería nada nuevo para él.

Ha sido, por su nivel de negociación, por su conocimiento en esa causa, por su posición como escudero de Heriberto Grijalva, quien ha participado en la solución de conflictos anteriores.

Por eso, los factores que determinaran si la huelga estalla o no este próximo 28 de abril, depende del ánimo de los maestros universitarios hacia el propio Staus.

No hacia el gobierno del estado, no hacia rectoría. El ánimo es hacia Sergio Barraza, Jorge Rountree, y Javier Quintanar como arlequín de los dos.

Y el ánimo, como se dijo arriba, no es algo que esta triada pueda presumir como apoyo ni adhesión.

Finalmente, la decisión habrán de tomarla en esa asamblea a la que, como es costumbre, se convocara muy temprano ese día 28 de abril, y en la que, exponiendo motivos a favor y en contra, los maestros estarán votando por la conjuración o no de la huelga, ya entrada la tarde.

Sin duda que no se equivocara, porque en las ultimas huelgas a las que han sido llevado por las dirigencias respectivas, absolutamente nada extraordinario les han otorgado.

Terminan aceptando siempre las condiciones que rectoría les ofrece desde el inicio del conflicto sindical.

@mensajero34elmensajero.mx